Investigan el robo de 25 ampollas de fentanilo en el Hospital Municipal de Bahía Blanca

La faltante fue denunciada este miércoles por una autoridad del lugar. La Justicia ya tomó intervención. También se inició un sumario interno

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Hospital Municipal de Bahía Blanca

En un contexto de extrema sensibilidad en la comunidad médica por el caso del anestesista y la residente acusados de usar fármacos del Hospital Italiano en fiestas privadas, una autoridad del Hospital Municipal de Bahía Blanca denunció este miércoles el robo de unas 25 ampollas de fentanilo.

Según supo Infobae de fuentes del caso, la faltante se detectó en el sector del quirófano central, donde se guarda la sustancia para utilizar en distintos procedimientos médicos. La sospecha de robo está fundada en que ingreso a ese sector, que está autorizado solamente para profesionales, tenía signos de haber sido forzado.

Al detectar esta irregularidad, las autoridades del establecimiento radicaron la denuncia corespondiente en Fiscalía. Por tratarse de un presunto robo de drogas, en el caso tomó intervención la UFIJ Nº 19 de estupefacientes, a cargo del fiscal Mauricio del Cero.

Fuentes con conocimiento de la causa indicaron a este medio que el funcionario ya dispuso varias medidas en el Hospital Municipal local para esclarecer el hecho y determinar el paradero de las ampollas. Entre ellas, la recolección de testimonios de los empleados del lugar.

En paralelo, también confirmaron que se inició una investigación interna en el establecimiento. En este sentido, si bien aún no hay sospechas firmes, no se descarta que el robo haya sido cometido por personal del centro médico.

La escasez de propofol y remifentanilo ha generado la suspensión de intervenciones quirúrgicas, complicando la situación en hospitales de Antioquia de manera alarmante - crédito iStock
Los anestésicos se administran por vía introvenosa

El hecho ocurre en un contexto alarmante por el descubrimiento de la oscura trama en torno al uso indebido de drogas hospitalarias en fiestas privadas que se conoció en las últimas horas.

Lo que la expuso fue la muerte de Alejandro Zalazar, un residente del Hospital Rivadavia que fue hallado sin vida en febrero a causa de una sobredosis de propofol y fentanilo. La escena, según el parte policial, presentaba indicios claros de intervención médica: una vía conectada en el pie derecho, marca de catéter en el izquierdo y descartables para inyecciones a su alrededor. La autopsia señaló congestión, edema pulmonar y meningoencefálico.

Días después, el Hospital Italiano denunció faltantes de anestésicos, y se abrió una investigación. Tras una serie de allanamientos realizados luego, las autoridades confirmaron que los fármacos encontrados en lo de Zalazar provenían efectivamente del hospital.

En paralelo, comenzó a circular un audio de WhatsApp que mencionaba la existencia de fiestas privadas – bautizadas “Propo fest”–, donde un reducido grupo de médicos consumía anestésicos con fines recreativos y sexuales. Allí, según el testimonio viralizado, se practicaba lo que después se describió como “viajes controlados”: quienes pagaban una suma de dinero podían experimentar un estado de relajación extrema bajo la vigilancia de un “controlador”, encargado de intervenir ante emergencias.

La causa judicial terminó con dos imputados: el anestesista Hernán Boveri y la residente Delfina Lanusse, ambos del Hospital Italiano. Los acusados enfrentan cargos por administración fraudulenta de drogas.

No obstante, a partir del testimonio conocido públicamente, la Fiscalía investiga ahora si, además, existió la comercialización de estos “servicios”. Aunque el audio aún no forma parte oficial de la causa, fue clave para orientar las pesquisas hacia las fiestas y prácticas privadas.