Tucumán: se conoce la sentencia del crimen de un líder indígena que quedó grabado por un celular

Javier Chocobar perdió la vida a manos de unos empresarios que reclamaban su propiedad sobre terrenos comunales. Los argumentos de las partes

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12 de octubre de 2009. La cámara de un teléfono celular filma en el paraje El Chorro, en medio del monte tucumano. En el centro de la imagen, un hombre de campera azul se acerca a otro hombre vestido con ropas claras y gorra, como si fuera un atuendo de safari. Otras dos personas acompañan al hombre de azul. "Usted no tiene  por qué venir a nuestras tierras", dice el de campera azul. "Usted dice que no, explíquenos quiénes son ustedes", pide el hombre de blanco.

–Somos indígenas, estamos defendiendo nuestro derecho.

–Bueno, tranquilo, tranquilo, hablando nos vamos a entender. Si no, capaz que no nos entendemos -dice gesticulando el hombre de blanco–, usted sabe que hay una orden judicial. Si yo voy a denunciar lo que ustedes están haciendo, vamos a tener problemas todos.

A lo lejos, la silueta de un hombre camina, lento, hacia el lugar donde se desarrollan los hechos. 

–¿Qué es lo que estamos haciendo, qué estamos haciendo? –se acerca al de blanco otro hombre de camisa marrón.

–Maestro, quedate piola, dice el de blanco y saca de atrás de su cintura una pistola–.¡Vos a mí no me vas a venir a prepotear, te estoy hablando por las buenas!

El de blanco dispara a la altura de los pies del hombre de campera azul. Se le acerca y le pega un culatazo con su pistola en la cabeza: –¡Qué te creés vos, qué te creés vos!

Luego, el caos: gritos, ruidos de golpes y más disparos. La cámara, antes de caer al piso, capta cómo quien sostiene el celular sostiene empuña otra arma en su mano derecha. Supuestamente, dispara.

El Chorro, Tucumán: la escena del crimen, gruta en homenaje a Chocobar.
El Chorro, Tucumán: la escena del crimen, gruta en homenaje a Chocobar.

El hombre de campera azul, llamado Delfín Cata, resultó herido con una bala de plomo en el estómago. Emilio Mamaní, el de camisa marrón, recibió un tiro en una pierna. El hombre que caminaba hacia el lugar con paso lento recibió la peor parte. Terminó muerto a balazos: se llamaba Javier Chocobar, tenía 68 años, era miembro de la comunidad Chuscha en El Chorro y uno de sus dirigentes, parte del Consejo de Ancianos. 

Darío Amín es el hombre que sostenía el celular y filmaba, el que empuñó su arma al desatarse el caos y quien supuestamente disparó contra Chocobar, que cayó muerto en la tierra que había pertenecido por generaciones a los suyos y que la familia Amín reclamaba como propia para explotar una cantera de piedra laja. Lo acompañaban Humberto "El Niño" Gómez, vestido de blanco, y José Valdivieso, quien también disparó contra los comuneros, ambos policías de la fuerza provincial tucumana.

El asesinato de Chocobar y la balacera que aconteció en El Chorro el 12 de octubre de 2009 (paradójicamente, la fecha en que se conmemora la llegada de la conquista española a América y el fin de la vida tal como la conocían las comunidades precolombinas) llegó a juicio oral en Tucumán hace tres semanas, nueve años después. Este miércoles 24, la muerte de Chocobar y el ataque a los Mamaní tendrá su veredicto a cargo del tribunal compuesto por los jueces Wendy Kássar, Emilio Páez de la Torre y Gustavo Romagnoli.

El Chorro, Tucumán, Argentina. Octubre 02/2018: reconstrucción del asesinato a Javier Chocobar. El testigo Delfín Cata (centro-gorra oscura) da su versión de los hechos.
El Chorro, Tucumán, Argentina. Octubre 02/2018: reconstrucción del asesinato a Javier Chocobar. El testigo Delfín Cata (centro-gorra oscura) da su versión de los hechos.

Se trata, como la mayoría de los casos que involucran a comunidades indígenas cuando se concentran en el espiral de violencia y muerte, en una disputa por las tierras. Los Amín son una familia empresaria tucumana que reclama la zona que incluye una cantera de piedra laja para poder explotarla comercialmente.

La comunidad indígena a la que pertenecía Chocobar reclaman esas tierras como propias según señalan sus miembros, que aducen que les pertenecen desde tiempos ancestrales, que su presencia en la zona es preexistente a la instalación colonial española y que sus derechos son reconocidos por la Constitución Nacional. Unos y otros hacían valer los argumentos que aseguraban sustentaban sus posiciones hasta que el 12 de octubre de 2009 los hechos intentaron resolverse de manera física y con violencia.

Fila en el juicio por la muerte de Chocobar. Foto: Bruno Cerimele/Andhes
Fila en el juicio por la muerte de Chocobar. Foto: Bruno Cerimele/Andhes

"El homicidio de Chocobar fue realizado con planificación y premeditación, no fue un hecho aislado, sino organizado con ese fin", dice a Infobae Belén Leguizamón, querellante de la familia de la víctima. "Los móviles eran económicos ya que los Amín querían explotar la cantera de piedra laja y para eso se armaron y usaron violencia contra cualquiera que se opusiera a sus objetivos." 

La querella ya pidió su pena para Amín: cadena perpetua. 

–La familia Amín dice que esos terrenos le pertenecen.

Leguizamón: Ellos ya habían sido denunciados por la comunidad, que habían obtenido una medida cautelar, es decir, el conflicto ya estaba judicializado. Los acusados dicen que se vieron intimidados por la presencia de los comuneros, en tal caso deberían haber dado media vuelta y efectuar una denuncia. Pero, por el contrario, fueron armados hasta los dientes. Amín es quien filma, quien monta su revólver y dispara y mata a Chocobar. También hieren a Andrés Mamaní y luego a Emilio Mamaní cuando ya subían la loma escapando de los disparos.

–¿Cómo obtuvieron la filmación de los acontecimientos?

Leguizamón: El celular se le cayó a Amín y fue recuperado por la comunidad, que lo entregó a la policía. El peritaje lo hizo la Gendarmería, ya que tuvimos que pedir que se remueva a la policía tucumana de la investigación porque Gómez, el que primero dispara en la filmación, era pariente de un jefe policial. Es más, en un primer momento el dermotest que indica si tenía pólvora en las manos dio negativo, pero la filmación demostró que sí había disparado.

–¿Dónde se encontraba Chocobar?

Leguizamón: Es el hombre que va bajando desde la loma, desde su casa. Era un hombre mayor y por eso iba lento. Es entonces cuando recibe el balazo fatal disparado por Amín.

En cambio, Eduardo Andrade Barone, abogado de Luis Humberto Gómez, asegura: "Toda la filmación favorece a mi cliente  Queda demostrado que él siempre quiso evitar la agresión sufrida por los lugareños, miembros de la comunidad. Ellos son alcanzados desde atrás, en número mayor, los fotogramas demuestran que los comuneros levantan piedras en clara actitud agresiva. Fueron agredidos, y eso está asentado en los registros realizados por el médico forense y en el Sanatorio Rivadavia".

–Sin embargo, hubo una víctima fatal y dos heridos de bala entre los comuneros.

Andrade Barone: Al bajar a la cantera son alcanzados y reciben actos gestuales agresivos. Gómez intenta entablar una conversación civilizada, dice que va a llamar a la justicia, entonces sufre la agresión de Mamaní, que se le va encima a menos de treinta centímetros de su cuerpo. Ante la superioridad numérica, saca su pistola, retrocede, está rodeado por sus agresores en su visión de 180 grados, ve que Delfín Cata apunta con algo, después se supo que era una cámara de fotos, pero en esa circunstancia Gómez lo considera una amenaza y hace un tiro disuasorio, luego da vuelta la pistola y lo golpea con el mango. Nunca usó la pistola en términos mortales, sino disuasivos.

–Los tiros que matan a Chocobar y hieren a los Mamaní, ¿fueron realizados por Amín?

Andrade Barone: Dicen eso, pero no está comprobado. Hemos pedido la absolución por inimputabilidad de los hechos.

Miembros de la comunidad indígena durante el juicio. Foto: Bruno Cerimele/Andhes
Miembros de la comunidad indígena durante el juicio. Foto: Bruno Cerimele/Andhes

"Fueron con la intención de matar", dice Carlos Garmendia, otro abogado querellante. "Gómez va con dos pistolas, una calibre 38 y otra que lleva en la tobillera que es un arma pequeña, pero cargada con balas huecas, que son fatales, ya que al alcanzar al cuerpo se abren causando consecuencias destructivas. Valdivieso y Amín también van armados y Amín mata a Chocobar", continúa Garmendia. 

Durante el juicio, se esgrimió que quienes se promocionaban como dueños ancestrales de las tierras incurrían en falsedades, ya que los indígenas de los valles calchaquíes y, más específicamente, los de la comunidad Chuscha habrían sido extinguidos totalmente, por lo tanto, los supuestos "comuneros" se tratarían de usurpadores que buscaban beneficiarse de los derechos obtenidos por los pueblos originarios.

Javier Chocobar en vida.
Javier Chocobar en vida.

Sin embargo, un estudio de la historiadora Estela Noli demostró que ya desde 1811 los Chuscha reclamaban esas tierras como propias, ya que habían sido mal rematadas por unos colonos que hicieron caso omiso a la presencia de los indígenas en esos territorios, y que miembros de la comunidad nacían a fines del siglo XVII y seguían conformando una comunidad alojada en esa zona. La información histórica dio cuenta también de que el apellido Chocobar, conocido por el caso del policía llamado así que disparó contra un delincuente y acabó con su vida en La Boca, es propio de esa comunidad desde tiempos inmemoriales.

La cuestión de la tierra es una constante en la historia de América que no termina de resolverse. Hoy la Justicia tiene entre sus manos la resolución de la violencia a la que la posesión de territorios lleva a la muerte. Este miércoles 24 el tribunal dará su veredicto.