Viajar en avión puede alterar funciones básicas del cuerpo por una razón simple: la baja humedad de la cabina favorece la deshidratación y puede agravar molestias digestivas y fatiga.
Sobre esa base, una nota publicada por EatingWell repasó cuatro bebidas que conviene limitar durante un vuelo y propuso alternativas más adecuadas para sostener el bienestar durante el trayecto. El enfoque coincide con recomendaciones generales de organismos como la Organización Mundial de la Salud (OMS) y los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC) sobre hidratación, prevención del malestar y cuidado del cuerpo en viajes prolongados.
El problema no se limita a la sed. El aire de la cabina suele ser más seco que el de la mayoría de los ambientes interiores, lo que puede impactar en la hidratación, aumentar el cansancio y sumar incomodidad física en vuelos largos.
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La nota, firmada por la dietista Andrea Mathis y revisada por otra especialista en nutrición, ordena ese riesgo en torno a cuatro tipos de bebidas frecuentes en los servicios a bordo o en las terminales aéreas.
1. Alcohol
Una de las primeras bebidas que se recomienda evitar es el alcohol. Su efecto diurético puede contribuir a una mayor pérdida de agua, algo poco conveniente en un entorno que ya favorece la deshidratación. A eso se suma otro efecto: puede intensificar la fatiga y dejar una sensación de letargo durante el viaje.
Los vuelos largos promueven cambios en la distribución de líquidos corporales, un punto que vuelve más relevante el cuidado de la hidratación. En esa línea, los CDC suelen incluir la ingesta de agua entre las medidas básicas de cuidado personal durante viajes extensos, mientras la OMS ubica la hidratación dentro de las pautas generales para sostener el bienestar físico.
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Como reemplazo, la publicación sugiere bebidas sin alcohol que mantengan cierta idea de “consumo social” sin el efecto deshidratante. Entre ellas aparecen los mocktails y el agua con gas con un toque de jugo de fruta.
2. Bebidas con cafeína
El segundo grupo incluye café, té con cafeína y bebidas energéticas, ya que también puede actuar como diurético, con aumento de la eliminación de líquidos. En un vuelo, esa respuesta se vincula con una mayor posibilidad de sequedad corporal y con síntomas asociados a la deshidratación.
Se añade otro punto: la cafeína puede aumentar la inquietud y ansiedad, en especial en personas sensibles a ese estímulo. Para sostener esa afirmación, el texto cita investigaciones según las cuales, en personas con trastorno de pánico, el consumo de cafeína eleva el riesgo de ataques de pánico y aumenta los niveles de ansiedad.
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Ese planteo se alinea con la literatura médica utilizada por instituciones de salud pública para advertir sobre factores que pueden agravar síntomas en personas predispuestas.
Frente a eso, se propone agua y tés herbales. Entre las variedades mencionadas aparecen el jengibre y la menta, asociadas con una mejor tolerancia digestiva y con alivio frente a la hinchazón.
3. Gaseosas
Las gaseosas ocupan el tercer lugar entre las bebidas menos convenientes durante un vuelo. La carbonatación puede provocar hinchazón y malestar, efectos que pueden sentirse más en altura por los cambios de presión. En un espacio reducido y durante varias horas, esa molestia puede volverse más evidente.
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Se agrega otro elemento: algunas gaseosas contienen cantidades elevadas de azúcar. Ese aporte puede generar un aumento rápido de la glucosa en sangre y, después, una caída de energía. El resultado es una sensación de cansancio o pesadez tras un estímulo breve.
Como alternativa, se recomienda agua con gas sin azúcares añadidos o agua sola con una rodaja de limón o lima. La intención no es eliminar por completo la sensación de bebida “burbujeante”, sino reducir la carga de azúcar y el riesgo de malestar digestivo.
4. Batidos y smoothies cremosos
El cuarto grupo señalado por la publicación incluye los milkshakes y smoothies espesos. La razón principal es su composición: las bebidas más densas, con mayor contenido graso o ingredientes pesados, pueden aumentar la sensación de saciedad, distensión y pesadez abdominal. En un vuelo prolongado, esa combinación puede resultar incómoda.
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Aparece otro factor vinculado al viaje aéreo: la deshidratación asociada al trayecto puede favorecer el estreñimiento. Si a eso se agregan bebidas cremosas y abundantes, el escenario puede derivar en mayor malestar gastrointestinal.
Como opción de recambio, la nota menciona batidos de proteína de origen vegetal con bajo contenido de azúcares agregados o sin azúcares añadidos. La idea es conservar una alternativa saciante, aunque con una carga menos pesada para el sistema digestivo.