La Organización Mundial de la Salud (OMS) lanzó una advertencia internacional ante la expansión acelerada de la especie Bundibugyo del virus del Ébola en la República Democrática del Congo (RDC). La preocupación central radica en que la mayoría de los nuevos contagios se vincula a cadenas de transmisión que las autoridades aún no identifican, lo que coloca a la región en una situación crítica y exige una respuesta más rápida y coordinada.
El escenario actual revela una emergencia de salud pública que supera la capacidad de respuesta de las autoridades locales y de los organismos internacionales, en medio de recursos insuficientes y una rápida propagación de la enfermedad. La OMS advirtió que este brote de la especie Bundibugyo del virus del Ébola ya es el tercero más grande registrado hasta la fecha.
Expansión sin precedentes y alerta internacional
El brote de la especie Bundibugyo del virus del Ébola ya alcanzó cifras récord. Hasta el 11 de julio, la RDC había notificado 1.926 casos confirmados y 702 muertes en cinco provincias, lo que convierte a este episodio en el tercer mayor brote de ébola registrado. El director ejecutivo del Programa de Emergencias Sanitarias de la OMS, Chikwe Ihekweazu, explicó: “Hemos observado el crecimiento más rápido en un solo mes desde que comenzó este brote y de todos los brotes de ébola que hemos gestionado”.
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La expansión de la enfermedad se concentra en la provincia de Ituri, epicentro del brote, pero ya se detectaron nuevos focos en Haut-Uele y Tshopo, regiones que no figuraban entre las áreas de riesgo inicial. En los últimos días, la incidencia diaria de nuevos casos se incrementó, con más de 80 infecciones confirmadas en solo 24 horas.
Cadenas de transmisión desconocidas y desafíos comunitarios
Uno de los hallazgos más preocupantes, según Ihekweazu, es que el 80% de los nuevos casos no forma parte de las listas de vigilancia. Esto indica que provienen de cadenas de transmisión desconocidas, lo que dificulta la detección temprana y el control de la epidemia.
La OMS alertó que muchas de las personas fallecidas murieron en sus comunidades sin haber llegado nunca a un centro sanitario, dificultando aún más la ruptura de las cadenas de contagio. Esto quiere decir que la magnitud real del brote podría ser entre dos y cuatro veces superior al número de casos oficialmente notificados, según indicaron.
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Además, la respuesta sanitaria enfrenta desafíos por los recientes ataques contra trabajadores e instalaciones médicas. Ihekweazu explicó que la construcción de confianza en las comunidades se transformó en un elemento prioritario.
Como parte de su estrategia para fortalecer la confianza comunitaria y evitar el rechazo social, la OMS invita a los líderes locales a conocer las instalaciones y conversar con el personal sanitario antes de abrir un nuevo centro de tratamiento. De esta manera, la organización busca asegurar que los pacientes reciban atención médica temprana y que sus familias mantengan el contacto durante el tratamiento.
La organización también trabaja para que los entierros sean seguros y dignos, una medida clave para frenar la transmisión. Actualmente, la capacidad de respuesta sanitaria mejoró en relación con meses previos: el país dispone de más de 700 camas para pacientes de ébola, catorce laboratorios de diagnóstico y más de 21.000 trabajadores comunitarios en formación, según datos de la agencia EFE.
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Recursos insuficientes, tratamientos y cooperación internacional
Aunque existen ensayos con tratamientos experimentales, la OMS confirmó que aún no hay un tratamiento aprobado para la especie Bundibugyo del virus del Ébola. La agencia enfatizó que las probabilidades de supervivencia aumentan cuando los pacientes reciben atención médica temprana. Según Ihekweazu, deben “detectar los casos antes y llevarlos a recibir atención lo antes posible” para reducir la transmisión comunitaria y mejorar los resultados clínicos.
Existe otra dificultad: hasta el momento, la OMS solo recibió el 40% de los 115 millones de dólares necesarios para financiar completamente sus operaciones en la RDC. Esta falta de recursos limita la capacidad de respuesta frente a un brote que evoluciona con rapidez y supera la infraestructura disponible.
En paralelo, los Estados Miembros de la ONU negocian en Ginebra el Anexo sobre Acceso a Patógenos y Reparto de Beneficios (PABS), como parte del futuro Acuerdo sobre Pandemias. Este instrumento busca facilitar el intercambio de información genética sobre patógenos con potencial pandémico y garantizar un acceso equitativo a vacunas y tratamientos, una prioridad reconocida por la OMS en el contexto actual.
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El director ejecutivo del Programa de Emergencias Sanitarias de la OMS insistió en la necesidad de que la comunidad internacional mantenga el compromiso y refuerce el apoyo. “Necesitamos que el mundo actúe unido, no solo por solidaridad con la República Democrática del Congo, sino también por nuestro propio interés. Cuanto más hagamos ahora, mejor preparados estaremos para el futuro”, afirmó Ihekweazu.