El ejercicio físico puede aumentar hasta un 21% las chances de dejar de fumar, según un nuevo estudio

Más allá de tratamientos médicos, incorporar pequeñas acciones físicas podría ofrecer ventajas inmediatas y sostenidas en la lucha contra el hábito

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El ejercicio físico incrementa hasta en un 21 % las probabilidades de dejar de fumar, según un metaanálisis internacional liderado por la Universidad de Adelaida (Imagen Ilustrativa Infobae)

Dejar el tabaco sigue representando un desafío para millones de personas. Sin embargo, el ejercicio aparece como un aliado para dejar de fumar, según un metaanálisis internacional liderado por el doctor Ben Singh de la Universidad de Adelaida.

La revisión, publicada en la Journal of Sport and Health Science, reveló que los fumadores que realizan ejercicio físico tienen entre un 15 % y un 21 % más de probabilidades de abandonar el cigarrillo en comparación con quienes no practican actividad física, incluso si el ejercicio se limita a sesiones aisladas, de acuerdo con los datos del estudio.

Diversos trabajos respaldan la relación entre la actividad física y el abandono del tabaco. El análisis de la Journal of Sport and Health Science examinó a más de 9.000 adultos fumadores y concluyó que quienes integran rutinas de ejercicio presentan mejores tasas de cesación tabáquica. Además, una sola sesión breve puede reducir significativamente los antojos agudos inmediatamente después de la actividad.

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El equipo de la Universidad de Adelaida analizó 59 ensayos controlados aleatorios realizados en distintos países. Los datos indican que el impacto positivo del ejercicio no se limita al largo plazo. Una sola sesión, incluso de cinco a 30 minutos, puede atenuar los antojos de tabaco durante al menos media hora. El efecto es más marcado con ejercicios de alta intensidad, como correr, aunque también se registran beneficios con actividad moderada.

Respecto al tipo de rutina, el equipo dirigido por Singh destacó que las actividades aeróbicas como caminar a paso rápido, andar en bicicleta o usar la cinta ofrecen los resultados más consistentes para dejar de fumar de forma sostenida. Modalidades como el entrenamiento de resistencia, el yoga y los intervalos de alta intensidad también mostraron beneficios, pero de alcance limitado, según puntualizó la revista médica.

Beneficios inmediatos y a largo plazo del ejercicio para dejar de fumar

El estudio internacional comprobó que una sola sesión de actividad física genera una disminución evidente en los antojos inmediatamente después de finalizar. Este efecto se mantiene durante al menos 30 minutos, facilitando la resistencia al impulso de fumar en los momentos de mayor vulnerabilidad.

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Andar en bicicleta figura como una de las rutinas aeróbicas que ofrece mejores resultados para quienes buscan dejar de fumar (Imagen Ilustrativa Infobae)

A largo plazo, el análisis reveló que quienes practican ejercicio aeróbico regular, o realizan sesiones semanales, presentan una reducción promedio de dos cigarrillos diarios respecto a quienes no son físicamente activos. Aunque la diferencia puede parecer modesta, contribuye al impacto acumulativo en la salud pública al sumar mejoras para quienes buscan abandonar el tabaco.

El metaanálisis también identificó que el ejercicio ayuda a contrarrestar dificultades frecuentes durante el abandono, como cambios en el estado de ánimo, alteraciones del sueño, ansiedad, síntomas depresivos y aumento de peso, factores todos que suelen favorecer la recaída.

Limitaciones y consideraciones de seguridad para fumadores

Pese al potencial del ejercicio como apoyo, la calidad de la evidencia sobre la abstinencia fue calificada como baja por el equipo de la Universidad de Adelaida. Por ello, los especialistas coinciden en que la actividad física debe considerarse un complemento de otros tratamientos convencionales, como la medicación o la terapia conductual, y no una solución única.

En términos de seguridad, el ejercicio implica un riesgo bajo para la mayoría de la población y, en general, puede practicarse sin receta ni costo. Sin embargo, quienes padecen enfermedades cardíacas, pulmonares, limitaciones motoras u otros problemas graves de salud deben consultar a un especialista antes de iniciar rutinas intensas.

El estudio demuestra que mantener una rutina semanal de ejercicio aeróbico baja en promedio dos cigarrillos diarios en fumadores activos (Imagen Ilustrativa Infobae)

Los investigadores señalaron que la mayoría de los fumadores no ha incorporado el ejercicio en su estrategia para dejar el tabaco, probablemente por falta de información o por preferencia hacia otros métodos.

Vacíos en la evidencia y líneas futuras de investigación

El equipo de la Universidad de Adelaida enfatizó que, si bien los resultados del metaanálisis respaldan la inclusión del ejercicio como herramienta secundaria, no se recomienda reemplazar la medicación ni el acompañamiento psicológico profesional por la actividad física.

Los especialistas señalaron que la evidencia actual apunta a que la combinación de tratamientos, incluyendo fármacos, terapia conductual y ejercicio, ofrece mayores probabilidades de éxito para quienes buscan dejar de fumar.

Pocos fumadores incorporan la actividad física en su estrategia para dejar de fumar, debido a desconocimiento o preferencia por otros métodos (Imagen Ilustrativa Infobae)

Incorporar caminatas u otras formas de actividad física durante los momentos de mayor deseo puede ser una estrategia eficaz para controlar los antojos y reducir la probabilidad de recaída.

Los datos del estudio muestran que la actividad física, aunque no sustituye otras intervenciones, puede contribuir a mitigar los síntomas de abstinencia, mejorar el estado de ánimo y facilitar el proceso de abandono del tabaco, especialmente cuando se integra en un plan integral supervisado por profesionales de la salud.