Síntomas, causas y estrategias: cómo se puede diferenciar entre ataque de pánico y ansiedad, según expertos

Reconocer los signos característicos y comprender los factores de riesgo ayudan a elegir técnicas de manejo adecuadas y a reducir el malestar, destacan especialistas en salud mental de Cleveland Clinic

Especialistas de Cleveland Clinic explican que el ataque de pánico y la ansiedad presentan diferencias en síntomas, causas y opciones de tratamiento (Imagen Ilustrativa Infobae)

La confusión entre ataque de pánico y ataque de ansiedad es frecuente entre personas que experimentan síntomas intensos de angustia o preocupación. Los especialistas de Cleveland Clinic señalan que, aunque ambos representan formas notables de malestar, se diferencian por sus características, causas y opciones de tratamiento. Identificarlos correctamente resulta esencial para acceder al apoyo adecuado.

Un ataque de pánico es un episodio repentino de miedo intenso que se manifiesta con síntomas físicos marcados, mientras que la ansiedad suele desarrollarse de manera gradual ante situaciones estresantes y puede persistir en el tiempo.

Según la Cleveland Clinic, el término médico “ataque de ansiedad” no figura en el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM-5-TR), que solo reconoce el trastorno de ansiedad generalizada (TAG). Este diagnóstico describe una preocupación excesiva y prolongada que genera síntomas emocionales y físicos. Reconocer la diferencia entre ambos cuadros es fundamental para elegir tratamientos eficaces y promover el bienestar mental.

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El ataque de pánico aparece de manera abrupta y, en ocasiones, sin un desencadenante identificable, mientras que la ansiedad suele estar vinculada a factores de estrés concretos y se desarrolla progresivamente hasta generar incomodidad significativa, de acuerdo con los profesionales de Cleveland Clinic.

Síntomas y características de un ataque de pánico

Los síntomas físicos del ataque de ansiedad incluyen aumento del ritmo cardíaco, dolor en el pecho y sudoración intensa (Imagen Ilustrativa Infobae)

Un ataque de pánico se presenta como una experiencia súbita de miedo extremo que alcanza su intensidad máxima en minutos. La psicóloga clínica Regina Josell explica que durante estos episodios se activa la respuesta de “lucha o huida” del organismo, incluso en ausencia de una amenaza real.

Entre los síntomas físicos más habituales figuran aumento del ritmo cardíaco, dolor torácico, sudoración, temblores, dificultad para respirar, mareo, náuseas, entumecimiento, escalofríos y una sensación de desconexión con la realidad. El temor a perder el control o a morir suele acompañar estos episodios.

Generalmente, la duración de un ataque de pánico oscila entre 15 y 20 minutos, aunque la percepción subjetiva puede hacer que parezcan más extensos. Muchas personas desarrollan miedo anticipado a nuevos episodios y tienden a evitar lugares donde han experimentado ataques previos.

Causas y factores de riesgo en ataques de pánico

Los especialistas de Cleveland Clinic indican que la causa exacta de los ataques de pánico no está claramente establecida. Existen posibles factores biológicos, como alteraciones en la amígdala cerebral o desequilibrios hormonales (cortisol y serotonina).

La ansiedad generalizada se caracteriza por una preocupación excesiva constante, pensamientos negativos y síntomas físicos como fatiga, cefaleas y tensión muscular (Freepik)

También influyen antecedentes personales o familiares de trastornos de ansiedad, así como la exposición a eventos traumáticos en la infancia. La interacción de estos factores puede aumentar la susceptibilidad a episodios de pánico.

Las personas que han experimentado varios ataques consecutivos suelen desarrollar temor al siguiente episodio y patrones de evitación, lo que afecta significativamente su rutina diaria. Según la Cleveland Clinic, el abordaje más efectivo suele incluir la reestructuración cognitiva, que se centra en modificar pensamientos que desencadenan el pánico. Identificar y evaluar estas ideas contribuye a reducir la frecuencia e intensidad de los episodios.

Otras estrategias recomendadas son reconocer verbalmente el inicio del ataque, registrar los episodios para identificar patrones de recurrencia, practicar ejercicios de respiración profunda y emplear distracciones sensoriales, como mojarse el rostro, oler algo agradable o acariciar a una mascota.

Josell destaca que cuando las personas logran reducir la frecuencia o duración de sus ataques, esto refuerza la confianza y facilita la recuperación. Como ya se mencionó, el término “ataque de ansiedad” no corresponde a un diagnóstico médico reconocido. El DSM-5-TR solo contempla el trastorno de ansiedad generalizada (TAG), caracterizado por una preocupación constante y difícil de controlar ante situaciones cotidianas.

Cleveland Clinic recomienda consultar a profesionales de la salud mental cuando ataques de pánico o ansiedad afectan la vida diaria, para restablecer el bienestar emocional (Imagen Ilustrativa Infobae)

Sentir ansiedad es una reacción normal ante eventos como exámenes importantes o situaciones nuevas, según los especialistas de Cleveland Clinic. Esta emoción cumple una función adaptativa, aunque resulte incómoda. Sin embargo, cuando la preocupación se vuelve abrumadora y persistente, puede derivar en TAG, afectando el funcionamiento diario y el bienestar general.

Síntomas y tratamiento de la ansiedad

El TAG se expresa como una ansiedad excesiva permanente, dificultad para controlar pensamientos negativos y tendencia a preocuparse por problemas futuros. Se asocia con síntomas físicos como fatiga, cefaleas, tensión muscular, palpitaciones y sudoración.

La principal alternativa terapéutica es la terapia cognitivo-conductual, orientada a modificar patrones de pensamiento y comportamiento. En ciertos casos, los profesionales pueden recomendar medicación. La combinación de estas estrategias contribuye a mejorar la gestión de la ansiedad y la calidad de vida.

Cuando los episodios de pánico o la ansiedad intensa interfieren con la vida cotidiana, los expertos de Cleveland Clinic aconsejan consultar a un profesional de la salud mental. Un abordaje individualizado puede ofrecer herramientas eficaces para restablecer el equilibrio y favorecer el bienestar emocional.

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