El canciller Pablo Quirno negó hoy que el alineamiento del gobierno nacional con EEUU y la administración de Donald Trump esté condicionada a la reducción del vínculo comercial con China. “Ese mito no es verdad”, señaló. Además, dijo que es “muy optimista” en relación a la candidatura de Rafael Grossi a la secretaría general de la ONU y volvió a criticar el funcionamiento del Mercosur.
Durante un almuerzo en el Colegio de Abogados de la Ciudad de Buenos Aires (CACBA), el canciller trazó el mapa de los acuerdos comerciales firmados por el gobierno en paralelo al accionar del bloque regional, y ratificó las gestiones entre Buenos Aires y Beijing para concretar un viaje oficial.
“Empezamos tranquilos”, ironizó Quirno cuando le consultaron sobre la relación de la Argentina con China y con Estados Unidos. Sobre una visita al gigante asiático, afirmó: “Está previsto. No está confirmado, ni está programado. Estamos en diferentes conversaciones con ellos en temas comerciales y financieros que tenemos que cerrar antes de confirmar un viaje conmigo, con ”Toto” (Luis Caputo) y con Karina (Milei) a China. Depende de la conclusión de esas conversaciones”. A finales de julio ya se había manifestado al respecto.
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“China es nuestro segundo socio comercial. Seguimos abriendo mercado con ellos”, sostuvo el canciller ante unos 150 socios reunidos en el salón central de la sede de la calle Montevideo, en el primer almuerzo que presidió Fernanda Mierez desde su asunción al frente de la institución. Quirno usó el ejemplo de la carne para ilustrar su argumento: Argentina negoció con Washington un cupo de 100.000 toneladas anuales —cinco veces el anterior—, pero señaló que ningún comprador puede sustituir las 60.000 toneladas que China absorbe.
“Cada uno de los países sigue comerciando con China y sigue recibiendo inversiones de China de manera normal. Tenemos que saber diferenciar lo que son relaciones comerciales y las relaciones estratégicas; no son excluyentes”, indicó. En otra intervención, señaló que “el alineamiento viene por tener valores similares, no viene por una cuestión automática”. Estas definiciones de Quirno tienen lugar a una semana de la exposición del embajador de EEUU, Peter Lamelas, que exhortó a las empresas locales a excluir a Huawei y apuntó contra el Partido Comunista Chino.
El almuerzo se realizó en el salón central del Colegio, en la sede de la calle Montevideo. Entre los presentes, entre otros, estuvieron los abogados Ricardo Gil Lavedra y Daniel Sabsay; la consejera de la Magistratura Jimena de la Torre; la letrada sanjuanina Claudia Sarmiento y la consejera del CACBA Silvia Céspedes. También asistieron socios de los estudios Marval O’Farrell Mairal, Beccar Varela, Bomchil, Allende & Brea, Martínez de Hoz Rueda, Pagbam y Brouchou, entre otros.
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Por otro lado, y consultado sobre la candidatura de Grossi a la ONU, Quirno recordó que Argentina fue el primer país del mundo en presentar un candidato, en noviembre del año pasado, y se mostró “muy optimista” sobre sus posibilidades. El argentino compite con la de otros diplomáticos para suceder al actual secretario general, António Guterres. En los dos primeros sondeos informales realizados entre los candidatos, quedó tercero, por detrás de la guyanesa Carolyn Rodrigues-Birkett y la costarricense Rebeca Grynspan.
En materia regional, el canciller ratificó el respaldo argentino al orden constitucional en Bolivia frente a intentos de desestabilización, la cooperación con Ecuador contra estructuras criminales y la coordinación hemisférica contra el narcotráfico, el lavado de activos y el crimen organizado a través del Compromiso de Santiago y el Escudo de las Américas. Vinculó esos esfuerzos con la llamada “Ola Azul” en América Latina —Ecuador, Chile, Perú, Colombia, Honduras y Costa Rica— y con la alianza con Israel y la iniciativa de los acuerdos de Isaac.
“La llamada Ola Azul muestra que el giro que el presidente Milei inició en Argentina ya define el nuevo pulso político de la región. Los principios adquieren valor cuando se convierten en conducta”, planteó.
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Sobre la política comercial de la cancillería, Quirno celebró que la sanción por parte de Diputados del acuerdo de libre comercio entre el Mercosur y Singapur, que fija arancel cero inmediato para todo el universo exportable argentino, “convierte a ese país en una puerta de entrada a los 680 millones de habitantes de Asia”. También destacó la aprobación del proyecto de adhesión al Tratado de Cooperación en Materia de Patentes (PCT), bloqueado durante 28 años desde que el Senado le diera media sanción en 1998. Una vez concluido el proceso, indicó, emprendedores, científicos y universidades podrán solicitar protección para sus invenciones en múltiples jurisdicciones bajo estándares internacionales.
En relación al Mercosur, el canciller fue directo: en sus 35 años de vida, indicó, el bloque no cumplió con sus objetivos fundacionales del Tratado de Asunción de 1991. Y atribuyó esa parálisis a la volatilidad política de la región, a la burocracia interna y a la falta de voluntad para debatir cuestiones estructurales, como la pertinencia del arancel externo común frente a una zona de libre comercio. “Argentina no tiene tiempo para perder”, resumió, y anunció que el gobierno buscará agilizar relaciones bilaterales dentro del margen que el bloque permite, pero que si algún miembro no acompaña avanzará por carriles propios.
Otro de los ejes centrales de su exposición fue la seguridad jurídica. “Cuando el Estado pierde el control de sus cuentas y de su moneda, tarde o temprano traslada ese desorden a la ley y a los contratos”, afirmó, y reiteró: “El gobierno de Milei llevó adelante la reforma más profunda de las últimas décadas bajo una premisa irrenunciable: ‘los contratos se respetan’. Ordenamos las cuentas públicas, eliminamos distorsiones y devolvimos libertad a la economía sin desconocer derechos ni cambiar las reglas a mitad de camino, como se ha hecho históricamente en la Argentina”.
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“No es que tenemos un gen en nuestro ADN que nos indica como incumplidores de contratos, defaulteadores y cosas por el estilo. La inestabilidad económica es lo que hace que los contratos no pudieran cumplirse en la Argentina”, completó, y defendió la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central.
Sobre el final, cuando le pidieron sintetizar las prioridades de la política exterior, Quirno bromeó con que una ya estaba resuelta: “Traer al Papa ya lo traje”, ironizó en referencia a las gestiones para que el León XIV visite la Argentina. Luego, ya más serio, remarcó que la “Argentina salió de su posición equilibrista y dice dónde quiere posicionarse y actúa en consecuencia”. En esta línea, reiteró que el alineamiento con Occidente no responde a una cuestión automática, sino a valores compartidos, y que esas decisiones —incluso cuando dejan al país en “franca minoría” en foros internacionales— se toman a conciencia.
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