Los testimonios de los familiares de los soldados asesinados por la guerrilla en 1975 que fueron homenajeados por Mauricio Macri

El Presidente prometió un reconocimiento económico extraordinario para las víctimas de la subversión armada

Testimonios de los familares del Regimiento de Infantería Monte 29

Horas antes de la llegada del presidente Mauricio Macri, las puertas de acceso al Regimiento de Patricios se fueron colmando de público ansioso por ser testigo de un reconocimiento calificado como “histórico” no solo por las autoridades militares y políticas sino fundamentalmente por las familias del personal homenajeado.

Bajo el lema “El Ejército no olvida a sus héroes”, la institución castrense informó en un comunicado oficial que, además de los 12 caídos durante el copamiento del Regimiento de Infantería de Monte 29 -ocurrido el 05 de octubre de 1975-, se rendiría también homenaje a otros militares caídos en cumplimiento del deber.

Es como un sueño, después de 44 años de sufrir solo desprecio y desinterés por parte de distintas autoridades, hoy por fin y más allá del signo político que tenga, un Presidente de la Nación se apersona a este cuartel a rendirle homenaje a nuestros familiares que fueron atacados salvajemente y a traición por una banda armada”, sentenció una de las hermanas de un soldado caído en cumplimiento del deber.

Historias emblemáticas

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El soldado Luna

Jovina Luna, hermana del soldado conscripto Hermenegildo Luna, es una de las caras emblemáticas de la lucha encarada desde hace más de cuatro décadas por los familiares del personal muerto por las balas o el accionar de la guerrilla. A pesar de su rostro signado por el dolor, no puede ocultar su satisfacción por la presencia de Mauricio Macri y las máximas autoridades del Estado Mayor Conjunto, el Ejército y la Armada en el lugar.

“'Acá no se rinde nadie mierda!'. Esas fueron las palabras de mi hermano cuando fue intimado a rendirse por un grupo montonero que atacó el regimiento para apoderarse de las armas, durante un gobierno democrático en el año 1975. Yo cumplía 11 años ese día, él tenía 21”, recordó.

-¿Cómo era el soldado Luna?

-Mi hermano era una persona muy buena, muy extrovertido, todo el tiempo estaba riéndose y haciendo bromas. Era sano, trabajador y solidario.

-¿Pero además de todas estas cualidades, era un soldado cabal?

-Absolutamente, él entregó la vida en defensa de su unidad y por ende de todos nosotros, de todos los argentinos. Hoy es la primera vez que un Presidente va a rendir homenaje a los caídos en Formosa. Yo y todos los familiares de los soldados caídos estamos felices por esto porque recién alguien nos está escuchando

-Los que mataron a su hermano gozan de una pensión, pero los muertos no. ¿Tiene esperanza que esto cambie?

-Así es, en algún momento el Ejército había dispuesto una pensión mínima para mi madre y se cortó cuando ella falleció. Pero más allá de ese reconocimiento es hora de que por el bien de todos los argentinos se comience a decir la verdad sobre lo que ocurrió en el país y que todo salga a luz.

Hermindo, primero desde la izquierda
Hermindo, primero desde la izquierda

Vale aclarar en este punto que la entrevista a la hermana del hoy reconocido como Héroe de la Patria se efectuó minutos antes que el Presidente dijera que, ante la falta de tratamiento parlamentario del asunto, por decreto establecía un reconocimiento extraordinario para estas víctimas de la subversión armada. En su diálogo con Infobae Jovina Luna destacó el apoyo permanente que recibió en todo este tiempo por parte del Ejército Argentino.

El teniente Juan Gambande

Juan Gambande, es hoy un reconocido entrenador deportivo. Tenía cuatro meses en el vientre de su madre cuando su papá -un joven teniente del Ejército Argentino de 24 años y en cuyo honor lleva su nombre- caía abatido en una emboscada terrorista. Con una extrema dosis de tristeza en su rostro, señala: “Estaba en el vientre de mi madre el 11 de octubre de 1974 en pleno gobierno de la Señora de Perón. Mi padre hacía un año que se había recibido y también que se había casado, era del arma de intendencia y lo habían destinado a la ciudad de Santa Fe. Ese día cuando se iba en su Fiat 600 al liceo militar donde prestaba servicios fue ametrallado a la salida del garaje, fueron 3 miembros del ERP que a los pocos días se adjudicaron el asesinato.

-¿Cómo siguió la vida de la familia después de esto?

-A partir de allí comenzó un calvario para mi familia. Mi abuelo murió a los pocos meses por efectos de la tristeza, mi madre se volvió a Rosario a vivir una vida que para mi fue una vida sin papá, sin un montón de cosas y muy olvidados hasta el día de hoy. Estoy muy contento por lo que ha pasado hoy, pero como dijo el Presidente nadie me va a devolver a mi papa.

Juan reconoce que al ser su padre un oficial muy joven, su madre no alcanzó a desarrollar vínculos dentro de la familiar militar, por lo cual se alejó del ejército. “Mi padre provenía de una familiar muy humilde, hizo la carrera con mucho esfuerzo, la gente a veces cree que un militar es de otra clase, pero esto no es así. Fue muy duro vivir todos estos años de injusticia, en Argentina se encargaron en todos estos años en hacernos creer que los militares fueron malos y nadie me va a sacar de la cabeza lo buena persona que habrá sido mi viejo en vida”, aclara.

La frase final con la que Juan Gambande termina la entrevista sintetiza el sentimiento general de todos aquellos que tienen en su familia una víctima del accionar subversivo: "Hemos llegado al punto en el que se reconoce que al menos hubo 1300 víctimas de la guerrilla, falta reconocer entonces que también hubo 1300 asesinos”.

Homenaje al Regimiento de Infantería Monte 29

El cabo René A Papini

María Rosa Papini se acerca al micrófono de Infobae para exaltar el recuerdo de su hermano. Un muy joven miembro del Ejército muerto mientras viajaba a bordo de un vehículo de la fuerza. “Somos de una familia de Arrecifes, mi hermano perdió la vida el 15 de diciembre de 1975 cuando cumplía sus tareas en el 5° Cuerpo de Ejército en Bahía Blanca”, señala.

Y agrega: “En pleno gobierno constitucional y en pleno desarrollo del accionar subversivo”. María Rosa está acompañada por la Secretaría de Cultura de Arrecifes y destaca que a nivel local la ciudad anualmente rememora la figura del militar caído. También está acompañada por el suboficial principal en actividad Roberto Rojas, hijo del sargento Bruno Rojas, muerto en el mismo ataque que se cobró la vida de Papini. Ambos iban a hacer el relevo de guardia y fueron víctimas de la misma emboscada. La hermana de Papini y el hijo de Rojas no se conocían hasta hoy, momento que ambos familiares reconocen como memorable.

La lista de familiares deseosos de contar las siempre trágicas circunstancias en que sus seres queridos perdieron la vida es interminable. El caso de Leonardo Diaz también refiere a un hijo que perdió a su padre antes de nacer. Su papá estaba de novio y el día anterior su pareja le había anunciado que estaba embarazada. A las pocas horas yacía muerto intentando defender el cuartel. No tuvieron piedad con él de la misma forma que tampoco la tuvieron con sus 11 camaradas.

En su discurso, el jefe del Ejército, Claudio Pasqualini, sostuvo que una vez que se jura fidelidad a la bandera ya no se puede rehuir jamás el sagrado deber de defenderla hasta perder la vida. “Esto es ni más ni menos lo que hicieron estos soldados que interpretaron acabadamente el deber ser del militar”, concluyó.

La palabra del ministro Oscar Aguad

Consultado por Infobae sobre la visión política de este acto, el máximo responsable de la cartera de Defensa sostuvo: “Fue un acto de justicia y un mensaje claro a quienes no aceptan vivir al amparo de la Constitución Nacional y la ley. Respetar y aceptar los valores de nuestra cultura es prioritario para vivir en democracia. Las Fuerzas Armadas de la democracia son un activo de la sociedad y corresponde honrar debidamente a quienes dieron todo por defender nuestro estilo de vida”, finalizó.

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