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No pasan del ChatGPT: 8 de cada 10 empresas peruanas no están preparadas para usar inteligencia artificial, advierten expertos

La falta de reglas permite que empleados carguen en herramientas de inteligencia artificial datos de clientes, documentos internos, código fuente e información estratégica. Minería, construcción, logística y automotriz son los sectores con mayores brechas

Los trabajadores usan inteligencia artificial para redactar documentos, procesar información, crear contenidos y resolver tareas operativas. REUTERS/Dado Ruvic

Ocho de cada diez empresas peruanas consultadas admiten que no cuentan con la preparación necesaria para gestionar el uso de inteligencia artificial dentro de sus operaciones, según señaló Luis Talavera, CEO de Zerodays y especialista en ciberseguridad y gestión de riesgos tecnológicos.

El avance de estas herramientas entre los trabajadores supera, en muchos casos, la capacidad de las compañías para establecer políticas, controles y programas de capacitación.

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Los empleados ya usan herramientas que muchas compañías no regulan

La incorporación de inteligencia artificial dejó de ser una proyección para convertirse en una práctica cotidiana en organizaciones de Perú. Los colaboradores recurren a plataformas para redactar documentos, procesar información, crear contenidos o resolver tareas operativas, incluso cuando las empresas aún no definieron qué aplicaciones están autorizadas ni qué datos pueden compartirse.

Talavera sostuvo que el problema no radica en la utilización de estas tecnologías, sino en la ausencia de reglas para administrar la información que ingresa a esos sistemas.

Luis Talavera advirtió que el principal riesgo de la inteligencia artificial es usarla sin control sobre la información compartida y los accesos. (Magnific)

“El principal riesgo no es que una empresa utilice inteligencia artificial, sino que la utilice sin saber qué información está compartiendo, quién tiene acceso a ella y qué controles existen detrás”, afirmó.

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El ejecutivo advirtió que un trabajador puede cargar en una plataforma de IA datos de clientes, documentos internos, código fuente o información estratégica sin que exista una política corporativa que limite esa práctica. Esa situación puede abrir una vía de exposición para materiales sensibles y afectar la seguridad de las organizaciones.

Minería, construcción y logística muestran mayores brechas

El análisis de Zerodays identificó a los sectores de minería, construcción, logística y automotriz entre los menos preparados para incorporar inteligencia artificial con mecanismos de seguridad adecuados. Estas actividades administran grandes volúmenes de datos, dependen de proveedores y contratistas, y operan con sistemas conectados a procesos críticos.

En esos entornos, el uso de herramientas sin protocolos puede elevar los riesgos vinculados a la filtración de información, el acceso no autorizado a sistemas y el uso de datos corporativos fuera de los canales establecidos.

La falta de políticas internas permite que empleados carguen datos de clientes, contratos, credenciales, bases de datos y código fuente en plataformas de IA. Foto: Scalevise

Las áreas de tecnología y seguridad deben definir qué soluciones pueden utilizar los equipos, bajo qué condiciones y con qué nivel de supervisión.

La exposición aumenta cuando los usuarios procesan información financiera, contratos, credenciales o bases de datos en aplicaciones que la empresa no evaluó previamente. El desafío incluye crear mecanismos de monitoreo y criterios para clasificar la información antes de que sea utilizada en plataformas externas.

La IA en la sombra amplía los riesgos de seguridad

Uno de los fenómenos que preocupa a las organizaciones es la denominada IA en la sombra o shadow AI. El término describe el uso de herramientas de inteligencia artificial por parte de trabajadores sin conocimiento, validación o autorización de las áreas responsables de tecnología y ciberseguridad.

A diferencia de una implementación corporativa tradicional, estas aplicaciones suelen estar disponibles desde cuentas personales o dispositivos propios. Esa facilidad de acceso permite que los empleados las incorporen a sus tareas sin pasar por los procesos internos de evaluación de riesgos.

“El desafío ya no consiste solamente en bloquear determinadas herramientas, sino en establecer reglas claras sobre qué información puede utilizarse con IA, qué aplicaciones están autorizadas y cómo monitorear su utilización”, explicó Talavera.

Las áreas de tecnología y seguridad deben definir controles, monitoreo y criterios de clasificación de la información para el uso de inteligencia artificial.

La adopción avanza mientras las políticas siguen pendientes

La preocupación coincide con el aumento de iniciativas vinculadas a estas tecnologías. Un estudio sobre empresas peruanas indicó que el 85,2% de las organizaciones ya adoptó o planeaba implementar inteligencia artificial en sus operaciones.

Otro reporte sobre transformación digital señaló que el 44% estaba en proceso de implementar soluciones de IA y el 41% evaluaba hacerlo en el futuro. Para Talavera, las compañías necesitan modificar la pregunta inicial.

“Las empresas necesitan pasar de preguntarse ‘¿debemos usar IA?’ a preguntarse ‘¿cómo podemos utilizarla de forma segura?’”, indicó. Según sostuvo, la productividad que pueden aportar estas herramientas debe estar acompañada por gobierno interno, capacitación y controles.

La capacitación busca reducir errores humanos

La preparación no depende únicamente de la infraestructura tecnológica. La formación de los colaboradores será determinante para evitar que el uso cotidiano de aplicaciones de IA derive en incidentes de seguridad o en la divulgación involuntaria de datos sensibles.

Las empresas peruanas enfrentan el reto de acompañar la transformación digital con normas de uso, supervisión y una cultura de prevención. La definición de políticas internas será uno de los factores que marcarán la diferencia entre una adopción controlada y una exposición innecesaria de información corporativa.

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