El ministro del Interior, César Astudillo, protagonizó este lunes un singular momento durante una sesión del Senado al dejar abierto su micrófono y quejarse por la cantidad de documentos que debía leer, justo antes de que la Comisión de Defensa Nacional y Orden Interno pasara a una sesión secreta.
Astudillo había sido citado por la comisión, presidida por el senador Francisco Calisto Giampietri, para informar sobre la situación de la seguridad ciudadana y las acciones previstas por su portafolio frente al avance del crimen organizado.
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Al concluir su exposición inicial, Astudillo solicitó pasar a sesión reservada para responder las preguntas de los senadores, pedido que fue aceptado por Giampietri, quien anunció una breve suspensión para desalojar la sala y reanudar luego la reunión a puerta cerrada.
“El señor ministro está pidiendo una sesión secreta para hacerles respuestas a las preguntas, a lo cual vamos a acceder de acuerdo a lo especificado en el artículo 133 del Reglamento del Senado”, señaló.
Sin embargo, durante la transición hacia la sesión secreta, Astudillo aparentemente no advirtió que su micrófono continuaba encendido y se le escuchó quejarse por la cantidad de material que debía revisar. “Oye, ¿y cómo hago para leer toda esa huev**a?”, consultó a su asistente.
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Poco después, pidió una “coca” y “chocolate helado”, en un intercambio que quedó registrado en la transmisión oficial antes de que la señal se interrumpiera.
Previamente, Astudillo había expuesto sobre las nuevas modalidades adoptadas por las organizaciones criminales y señalara que delitos como la extorsión y el sicariato se encuentran entre los principales desafíos para la Policía Nacional (PNP).
“Las amenazas que tuvimos en nuestras épocas, en el caso de delitos como asaltos a bancos y secuestros, ya no se dan. Esos delitos mutaron”, afirmó.
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Astudillo sostuvo que estas actividades dieron paso a delitos “mucho más rentables, como la extorsión y el sicariato”, modalidades que, según explicó, han ganado presencia en el escenario criminal del país.
También advirtió que las organizaciones delictivas recurren cada vez más a herramientas tecnológicas y satelitales, mientras que la PNP enfrenta limitaciones para responder a ese nivel de sofisticación. “Hay una brecha tecnológica bastante considerable”, reconoció.
Respecto de los homicidios, el ministro sostuvo que los registros de este año se mantienen en niveles similares a los del año pasado, aunque remarcó que las autoridades deben continuar trabajando para reducir su incidencia.
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“Vemos que este año sí hay una diferencia, pero no es que nos ha sobrepasado los homicidios, no es que los homicidios han ensombrecido el país. Lo que pasa es que hay una percepción, eso es lo que tenemos, esa percepción mediática que nos ponen todos los días, pero no escudriñamos y no vemos estos números”, manifestó.
De igual modo, informó que el país cuenta con 1.346 comisarías y propuso que las Fuerzas Armadas asuman una mayor participación en la vigilancia de las fronteras para liberar efectivos policiales y destinarlos a reforzar la seguridad en las ciudades.
Las críticas contra Astudillo se intensificaron tras la masacre y el secuestro registrados en Trujillo (La Libertad), debido a que no se trasladó inicialmente a la zona y atribuyó su ausencia a una “situación familiar muy delicada”, aunque aseguró que coordinó desde Lima el operativo para ubicar al empresario minero víctima del ataque.
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