El teniente general Fredy López Mendoza, hasta ahora jefe del Estado Mayor General de la Policía Nacional (PNP), será el nuevo jefe de la institución en reemplazo del cuestionado Óscar Arriola, quien dejó el cargo este domingo en medio de críticas por los resultados de la lucha contra la criminalidad.
El nombre del alto mando policial cobró protagonismo en esta jornada, después de que el diputado Harvey Colchado lo señalara como una alternativa idónea para suceder a Arriola, cuya salida se produce a una semana del cuádruple asesinato y secuestro de un empresario minero en Trujillo, uno de los episodios más recientes de la ola de criminalidad que golpea al país.
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López Mendoza forma parte de la promoción de 1990 de la PNP, surgida tras la unificación de los antiguos cuerpos policiales. Su carrera supera las tres décadas y ha incluido cargos operativos, de investigación, gestión y representación internacional.
En 2012, cuando tenía el grado de comandante, fue designado mediante resolución suprema como agregado policial adjunto de la Embajada del Perú en España, luego de haber ejercido funciones como comisario en la ciudad de Chincha (Ica).
Su trayectoria también está vinculada con La Libertad, donde se produjo el reciente ataque armado por el que legisladores pidieron la salida de su antecesor. En 2019 se desempeñó como jefe de la División de Orden Público y Seguridad de Trujillo, y ocupó funciones vinculadas a la formación policial en esa región.
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En 2020 ascendió de coronel a general de Armas, con vigencia desde enero de 2021, cuando dirigió la XV Macro Región Policial de Madre de Dios, otro de los epicentros de la minería ilegal. Posteriormente, asumió la Dirección Contra la Corrupción (Dircocor).
A finales de 2022 asumió la Dirección de Aviación Policial (Diravpol), cargo que mantuvo durante parte de 2023 y 2024. Desde esa posición participó en operaciones de rescate y en gestiones vinculadas con la adquisición de aeronaves para la Policía.
En noviembre de 2024 ascendió al grado de teniente general y, al año siguiente, asumió la Secretaría Ejecutiva de la PNP, otro de los cargos de mayor relevancia dentro de la estructura institucional.
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López Mendoza, hasta hoy número dos de la institución, asume el cargo ante los cuestionamientos por la eficacia de las medidas contra el crimen organizado, entre ellas la declaración del estado de emergencia en Lima, Callao y Pataz, otra zona afectada por la minería ilegal.
El oficial estuvo presente en la rueda de prensa en la que Arriola anunció que sería relevado, junto al presidente del Consejo de Ministros, Luis Galarreta, y el ministro del Interior, César Astudillo.
“Esta designación atiende una transferencia institucional. La criminalidad nos quiere desafiar como sociedad y como Estado, y no lo podemos permitir. Este es un momento de actuar con firmeza, respaldar la labor constitucional de nuestra Policía y dotar de nuevas herramientas tecnológicas, de recursos”, dijo el jefe de Gabinete.
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“La criminalidad no solamente busca atentar contra el ser humano, (...) también busca debilitar las instituciones, y que la ciudadanía deje de creer en ellas y en el Estado de derecho. Eso forma parte de su estrategia y no lo podemos permitir”, avanzó.
Arriola no podía ser removido discrecionalmente debido a la Ley 31570, que fija en dos años el periodo de permanencia del jefe policial y restringe su cese anticipado a causales específicas, como una falta muy grave, una sentencia firme por delito doloso, un delito flagrante, incapacidad física permanente, el pase voluntario al retiro o su deceso.
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