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Testigo de masacre y secuestro en Trujillo acudió a Policía y Fiscalía: declaró que habló con uno de los atacantes

El documento, hasta ahora desconocido públicamente, fue difundido por el programa Beto a Saber y lleva la firma de una fiscal adjunta

El documento, hasta ahora desconocido públicamente, fue difundido por el programa Beto a Saber y lleva la firma de una fiscal adjunta

Un testigo que asegura haber presenciado momentos posteriores al secuestro del empresario y al cuádruple asesinato de sus acompañantes en Trujillo presentó su versión ante la Policía y la Fiscalía el mismo día del atentado, según una denuncia cuyo contenido fue leído este miércoles en el programa Beto a saber de Willax.

El documento, que hasta ahora no había trascendido públicamente, recoge la declaración de una persona que aseguró haber estado en la zona del ataque durante la madrugada del domingo 30 de agosto y que luego tuvo contacto con un hombre vestido con uniforme policial, a quien identificó como uno de los presuntos atacantes.

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De acuerdo con el testimonio, el declarante acudió con su primo a la misma discoteca donde previamente habían estado el empresario Marty Lara Tantaquilla, de 31 años, y sus acompañantes.

Luego fue a un restaurante y, al salir del lugar cerca de las 2:10 de la madrugada, aseguró haber escuchado disparos de bajo volumen que, bajo su percepción, provenían de un “arma con silenciador”.

El testigo relató que, al pasar por el lugar donde se habían producido los disparos, observó a un hombre con uniforme policial que revisaba un vehículo. Minutos después, afirmó que otro hombre vestido de policía detuvo el automóvil en el que viajaba y subió al asiento trasero.

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Impactantes imágenes de una cámara de seguridad muestran el momento exacto en que delincuentes disfrazados de policías interceptan la camioneta del empresario minero Jens Lara en Trujillo, asesinando a sus acompañantes y secuestrándolo.| Video: Buenos Días Perú

Según la declaración, el supuesto agente permaneció en silencio durante buena parte del recorrido y utilizaba su teléfono móvil. El testigo indicó que posteriormente advirtió que el hombre tenía “acento venezolano”.

El relato señala que el hombre pidió detener el vehículo en un pasaje. Una vez allí, siempre según la declaración, sacó una pistola, apuntó hacia los ocupantes y les advirtió: “Ustedes no han visto nada, directito a su casa”.

El testigo describió al hombre como delgado, alto y de aproximadamente 1,73 metros, con pasamontañas, casco táctico, chaleco antibalas con un distintivo de la Policía y botines, aunque no pudo verle el rostro.

De acuerdo con la televisora, el documento lleva las firmas de funcionarios policiales y de una fiscal adjunta provincial, cuya identidad no fue revelada por razones de seguridad.

Lara Tantaquilla, de 31 años, fue secuestrado durante la madrugada del domingo en una vía pública de Trujillo, luego de que un grupo de hombres con uniformes policiales interceptara el vehículo en el que viajaba. Los atacantes asesinaron a sus cuatro acompañantes en el lugar.

La Policía estima que participaron unas diez personas y al menos tres vehículos en el secuestro del empresario Jens Marty Lara Tantaquilla; el jefe de la Región Policial La Libertad reveló que existían alertas sobre un secuestro de gran magnitud en Trujillo desde hacía tres meses. (Infobae)

El empresario se desplazaba por el centro de la ciudad junto a sus acompañantes, entre ellos dos mujeres, después de salir de una discoteca cercana. Testigos señalaron que el vehículo de alta gama fue interceptado a pocos metros de la sede de la Dirección de Investigación Criminal (Dirincri) por hombres con uniformes similares a los del Grupo Especial Contra el Crimen Organizado (Grecco).

Lara Tantaquilla había sido detenido en 2020 durante un gran operativo contra la minería ilegal llamado ‘Los topos del frío’, en el que se trató de desarticular a cuatro clanes familiares dedicados a la extracción y comercialización ilícita de oro en la provincia de Pataz.

En aquella ocasión se realizaron un total de 17 detenciones, incluidos dos extranjeros de origen chino, y se decomisaron hasta 220 kilos de oro presuntamente de origen ilegal, valorados en ese momento en unos US$ 10 millones.

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