Ir a la oficina cinco días por semana sigue siendo una opción atractiva para una parte de los trabajadores, pero la preferencia cambia considerablemente según la generación. Mientras el 38% de los baby boomers elegiría un esquema completamente presencial, la cifra baja al 15% entre los millennials y al 14% en la generación Z.
La diferencia aparece en un mercado laboral donde conviven profesionales en distintas etapas de sus carreras y donde trabajar desde una oficina ya no necesariamente responde a las mismas necesidades. Para algunos, la presencialidad forma parte de la rutina laboral; para otros, cobra mayor sentido cuando permite reunirse con el equipo, aprender de colegas, intercambiar ideas o desarrollar tareas que requieren interacción directa.
Los datos forman parte del estudio IA y presencialidad: el nuevo panorama laboral, elaborado por WeWork y Michael Page a partir de más de 5.000 encuestas y 150 entrevistas realizadas en países de la región, entre ellos Perú, Colombia, México, Chile y Argentina. La muestra encontró que el 48% trabaja actualmente bajo un esquema completamente presencial, el 35% de manera híbrida y el 9% totalmente a distancia.
PUBLICIDAD
Baby boomers, millennials y generación Z miran distinto la oficina
La brecha generacional se hace más evidente cuando se pregunta por la modalidad preferida. Los baby boomers muestran una mayor inclinación por trabajar todos los días desde la oficina, mientras millennials y centennials se alejan de ese modelo.
Eso no significa necesariamente que los trabajadores jóvenes quieran prescindir de los espacios físicos. La diferencia estaría más relacionada con qué esperan encontrar cuando se trasladan a ellos.
“Durante mucho tiempo pensamos la oficina como el lugar al que había que ir para trabajar. Hoy su valor está cambiando: es también el espacio donde los equipos se encuentran, intercambian conocimiento y construyen cultura”, señala Claudio Hidalgo, presidente de WeWork Latinoamérica.
PUBLICIDAD
En la muestra general, el 54% de los participantes prefiere un esquema híbrido. Entre quienes optan por combinar casa y oficina, el 55% elegiría acudir presencialmente uno o dos días por semana, mientras el 45% preferiría hacerlo tres días o más.
Generación Z: menos presencialidad total, pero tampoco remoto permanente
La generación Z ofrece un matiz interesante. Aunque registra la menor preferencia por trabajar completamente desde la oficina en el estudio de WeWork y Michael Page, investigaciones realizadas en otros mercados muestran que tampoco es la generación más entusiasta con el trabajo exclusivamente remoto.
Una encuesta de Gallup realizada en Estados Unidos entre trabajadores cuyos empleos permiten trabajar a distancia encontró que solo el 23% de los integrantes de la generación Z prefería un modelo 100% remoto, frente al 35% de las generaciones mayores. Su modalidad favorita fue la híbrida.
PUBLICIDAD
El mismo estudio encontró que los trabajadores jóvenes eran además más propensos que otras generaciones a querer que sus compañeros acudieran con mayor frecuencia a la oficina. Gallup plantea que la interacción presencial puede tener un peso particular al inicio de la trayectoria laboral, cuando se construyen relaciones profesionales y se aprende de colegas con mayor experiencia.
Son resultados de Estados Unidos y no pueden trasladarse directamente al mercado peruano, pero ayudan a matizar la idea de que una menor preferencia por la presencialidad completa equivale automáticamente a querer trabajar siempre desde casa.
La discusión empieza a moverse de los días a lo que ocurre en ellos
El estudio de WeWork y Michael Page identifica la integración del equipo, la comunicación directa y las relaciones interpersonales entre los aspectos que los trabajadores valoran del encuentro presencial. Al mismo tiempo, el 31% afirma que no consideraría una oferta laboral que no ofreciera alguna posibilidad de trabajo remoto.
PUBLICIDAD
Esa combinación pone a las empresas ante una discusión distinta a la de los primeros años posteriores a la pandemia. La pregunta ya no pasa únicamente por establecer dos, tres o cinco días de asistencia, sino por determinar qué actividades realmente ganan valor cuando los equipos coinciden físicamente.
Para Hidalgo, esa utilidad tampoco será idéntica para todos. “Ese valor puede ser distinto dependiendo de la etapa profesional y de las necesidades de cada persona”, señala.
PUBLICIDAD