La madurez de los mercados de valorización de activos en economías dependientes de los commodities, como la de Perú, se ve limitada por la volatilidad política y las marcadas oscilaciones en el crecimiento económico.
Según Aswath Damodaran, profesor de finanzas en la New York University Stern School of Business, en este contexto la atención sigue centrada en los cambios de gobierno más que en la evolución de las empresas, una característica común en otros países de América Latina, como Colombia.
Perú y el desafío de valorar empresas en economías volátiles
Como parte de su presentación en Pacífico Business School, invitado por CFA Society Peru, el académico indio criticó las limitaciones estructurales de los mercados de valorización de activos en América Latina.
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Subrayó que las economías del bloque enfrentan “muchos altibajos” en su crecimiento, en contraste con Oriente, donde el avance suele ser más predecible. “En Asia, el crecimiento es alto pero más estable; en Perú, puede ser alto, pero con más oscilaciones”, recalcó.
Damodaran observó cómo la inestabilidad política afecta de manera directa el entorno empresarial, ya que cada cambio de gobierno suele implicar una revisión completa de leyes y regulaciones.
“Creo que una forma de saber si una economía está madurando es que se hable menos del gobierno y más de las empresas”, indicó para medios especializados. “No es solo que cambie el gobierno, sino que todo cambia”, agregó.
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El experto en valoración de activos manifestó que esta dinámica dificulta cualquier intento serio de planificación a largo plazo y perpetúa la incertidumbre en los capitales venideros. Pero el docente cuestionó también la creencia de que la abundancia de recursos naturales aporta solidez económica.
“En realidad, tener una economía basada en commodities la hace menos estable por dos razones: primero, los precios de los commodities pueden duplicarse o reducirse a la mitad en un año, y eso no está bajo tu control. Segundo, es un negocio que depende mucho del gobierno”, remarcó Damodaran.
¿Qué sostiene realmente el valor de una empresa?
El catedrático sostiene que el valor real de una empresa no depende de factores externos ni de coyunturas políticas, sino de su capacidad para generar ingresos sostenibles, crecer y administrar los riesgos propios de su actividad. “El valor se sostiene sobre tres pilares: flujos de caja, crecimiento y riesgo. Todo lo demás es accesorio”, dijo.
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Damodaran tomó como ejemplo la reciente absorción de Cementos Pacasmayo por parte de Holcim, y señaló que operaciones de este tipo reflejan cómo los grandes grupos internacionales buscan empresas con capacidad comprobada para generar flujos de caja estables, incluso en mercados volátiles.
“El negocio del cemento a nivel mundial no es un sector en crecimiento. Es un negocio maduro, con márgenes bajos, y Cementos Pacasmayo no es la excepción”, aclaró.
Para el profesor de la NYU, la decisión de la multinacional suiza responde a una lógica empresarial orientada a consolidar posiciones en sectores predecibles, donde el margen puede ser bajo pero la estabilidad operativa resulta atractiva en el largo plazo.
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“Sin embargo, estos dos elementos —economía diversificada versus basada en commodities, y la inestabilidad de las reglas— hacen más difícil tener un crecimiento sostenido en la construcción”, declaró.
La valoración bajo presión: política, commodities e inversión extranjera
Damodaran considera que Perú atraviesa un momento de incertidumbre ante la llegada de un nuevo gobierno, situación que también observa en otros países de la región. Sostiene que “las cosas van a cambiar, pero no sabemos si será para bien o para mal, ni cuánto cambiarán”.
Está el caso de la petrolera estatal Petroperú, cuya valoración y escisión de activos es parte de la agenda pública del país. Damodaran consideró que, debido al tamaño limitado de la producción nacional, “no va a cambiar de manera significativa la trayectoria de la economía peruana”.
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Añadió que, aunque los precios del petróleo estén altos, una eventual venta o reestructuración solo podría aportar recursos inmediatos al gobierno, pero no modificará el rumbo económico del país a largo plazo.
Sobre todo, explica, en un entorno donde la valoración de empresas se ha vuelto un ejercicio mecánico, dominado por hojas de cálculo, proyecciones automáticas y el uso extendido de inteligencia artificial, se ha perdido la capacidad de entender los negocios y construir una verdadera narrativa empresarial.
“Debería haber un elemento humano porque se trata de contar la historia de una empresa. Hemos perdido eso en los últimos 40 ó 50 años: la capacidad de entender los negocios”, zanjó.
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