El Instituto Pasteur y el Instituto Nacional de Enfermedades Neoplásicas (INEN) identificaron zonas críticas de cáncer asociado a pesticidas en tres regiones del Perú: Junín, Pasco y Huánuco. El hallazgo, resultado de un estudio conjunto, expuso el vínculo entre el uso extendido de agroquímicos y la incidencia de enfermedades oncológicas, reavivando el debate sobre la fiscalización de los alimentos frescos consumidos a diario en el país.
Según el reporte, existe una asociación espacial sólida entre el riesgo de exposición ambiental a pesticidas y la frecuencia de cáncer en la población. La investigación, realizada en el centro del territorio peruano, ubicó los principales focos del problema en Junín, Pasco y Huánuco, donde el riesgo resulta más elevado tanto para habitantes locales como para consumidores de productos agrícolas.
El impacto del uso de pesticidas en la alimentación
El informe no limita su advertencia a los pobladores rurales ni a quienes trabajan directamente en el campo. Sostiene que el riesgo de exposición alcanza a todos los que consumen frutas, verduras y legumbres tratadas con agroquímicos sin control adecuado. El consumo masivo de estos alimentos, sin mecanismos efectivos de fiscalización, amplifica la amenaza para la salud pública.
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Los resultados del estudio refuerzan la preocupación sobre la presencia de sustancias peligrosas en la cadena alimentaria. Se menciona que entre los productos utilizados figuran pesticidas prohibidos en el Perú, lo que agrava el escenario para los consumidores y eleva el desafío para las autoridades sanitarias.
Presencia de sustancias prohibidas en productos frescos
Jaime Delgado, fundador de la Asociación Peruana de Consumidores y Usuarios, calificó la situación como preocupante. Explicó que los monitoreos realizados durante años revelaron la presencia de químicos prohibidos en el país y en el mundo. “En casi todos los monitoreos que hemos realizado, encontramos sustancias químicas que incluso están prohibidas en el Perú, prohibidas en el mundo”, declaró Delgado.
El especialista detalló que estos compuestos fueron hallados en productos como la fresa y el tomate. Advirtió acerca de sus efectos adversos: “Estas sustancias que están presentes en la fresa, en el tomate, están interfiriendo su capacidad reproductiva”. Esta afirmación resalta el impacto potencial sobre la salud reproductiva de la población.
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Prácticas normalizadas en los mercados
En los mercados, el uso de agroquímicos se ha convertido en una práctica común y aceptada por muchos vendedores. Una comerciante consultada en el estudio sostuvo: “Las verduras ahora dice que les echan estos químicos, pesticidas. Eso es la verdad”. Su testimonio refleja la percepción generalizada sobre la necesidad de emplear estos insumos para conservar la mercadería.
La misma vendedora aseguró que los productos tratados con químicos resisten más tiempo en exhibición. “Todos son químicas, un día no dura la mercadería no dura”, afirmó, sugiriendo que la presión por mantener los alimentos frescos favorece el uso extendido de pesticidas, pese a los riesgos asociados.
Alternativas y abandono estatal en el sector agrícola
El estudio menciona la existencia de alternativas para el control de plagas, como los biopesticidas. Empresas de agroexportación del norte del país ya emplean insumos de origen natural, entre ellos aceites esenciales de ortiga, destacados por su eficacia como repelentes de mosquitos. Según los testimonios recogidos, este tipo de productos permiten combatir las plagas “perfectamente”.
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A pesar de estas opciones, Delgado denunció la falta de apoyo estatal al sector agrícola. “No hay nada de eso. O sea, el agro está absolutamente abandonado”, expresó. La ausencia de programas de fomento para el uso de biopesticidas limita su adopción y perpetúa el dominio de los químicos sintéticos en la agricultura nacional.
Iniciativas legislativas y control insuficiente
El fundador de la asociación indicó que existen proyectos de ley orientados a regular el uso de agroquímicos, debatidos con organizaciones civiles y algunos parlamentarios. Una de estas iniciativas logró avanzar en la Comisión de Defensa del Consumidor del Congreso, aunque no se ha traducido en medidas concretas hasta el momento. Delgado atribuyó este estancamiento a la falta de decisión política.
Según el especialista, la inacción mantiene a miles de peruanos expuestos a enfermedades, como el cáncer, por la presencia de residuos tóxicos en la alimentación. En ese contexto, reclamó que el Servicio Nacional de Sanidad Agraria (Senasa) analice periódicamente las verduras y frutas que llegan a los mercados de la capital y otras ciudades.
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Persiste el uso de pesticidas prohibidos
La advertencia final del reporte enfatiza que muchos de los pesticidas empleados en la agricultura peruana están prohibidos por la normativa nacional, pero siguen llegando a los mercados sin control suficiente. El monitoreo y la fiscalización actual resultan insuficientes para garantizar la seguridad alimentaria, y la exposición a estos químicos sigue representando un riesgo para la salud pública en el país.