El congresista y expresidente del Consejo de Ministros, Guido Bellido, declaró este jueves que ninguna iniciativa de Roberto Sánchez (Juntos por el Perú) modificará su derrota en el balotaje frente a Keiko Fujimori (Juntos por el Perú).
El exjefe de gabinete del gobierno de Pedro Castillo (2021-2022), aliado de Sánchez, respaldó la legitimidad de los resultados, aunque consideró que “es natural que diferentes sectores celebren y otros cuestionen”.
En una entrevista con la televisora Willax, Bellido manifestó que en todos los procesos electorales hay reparos, por lo que Sánchez y su agrupación “están en su derecho de cuestionar, y la autoridad competente debe evaluar según los sustentos existentes”.
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“Nadie debería sentirse inquieto ni objetar que alguien pueda ejercer su derecho a observar y reclamar. (...) Estamos en un escenario deportivo; los jugadores pueden protestar. Las normas establecen con claridad quién determina el ganador y el perdedor. No los candidatos, no los simpatizantes”, afirmó.
Señaló seguidamente que existe una costumbre de rechazar los resultados, no solo en este periodo, sino desde hace tiempo, aunque la última decisión corresponde al Jurado Nacional de Elecciones (JNE), que está a pocas horas de proclamar a Fujimori como mandataria electa.
“Debemos acatar el estado de derecho (...) Lo importante es ver cuáles serán los resultados en estos cinco años, cómo actuarán y cómo resolverán los problemas”, agregó.
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Bellido también denunció la paralización de obras y servicios en distintas regiones, mencionando hospitales detenidos. “En este momento, mis alcaldes de Cusco, quince alcaldes, recorren todos los días encadenados porque pretenden dejarlos sin financiamiento, sin presupuesto, y el avance de las obras alcanza el treinta, cuarenta o cincuenta por ciento. Eso es un crimen”, concluyó.
Las declaraciones del legislador ocurren después de que Sánchez solicitara medidas cautelares a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) contra la proclamación de los resultados, prevista para este viernes.
El excandidato recurrió a la CIDH después del rechazo del JNE a su reclamo para que se anulase la votación en el exterior, lo que le daría el triunfo en la contienda, al haber sido el más votado en el territorio nacional.
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Con el escrutinio completado, Fujimori ganó a Sánchez por un estrecho margen de 49.641 votos, aunque si se anularan los votos emitidos fuera del país sería el izquierdista el ganador con 32.014 votos más que la hija y heredera política del fallecido autócrata Alberto Fujimori (1990-2000).
El líder de Juntos por el Perú, quien antes de los comicios prometía respetar los resultados, denunció sin pruebas un supuesto fraude en su contra y sustentó su solicitud de anular los votos de los peruanos en el exterior al haberse cambiado la manera de escrutar las actas respecto a la primera vuelta.
Mientras que en la primera vuelta las actas del exterior se escaneaban y mandaban en formato digital para su escrutinio, el Ministerio de Relaciones Exteriores pidió que se dejara de hacer así en la segunda vuelta tras haber experimentado problemas con la plataforma informática.
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Esto obligó a que las actas se enviaran físicamente a Lima para su escrutinio, lo que según Sánchez se hizo sin la debida cadena de custodia para preservar los resultados y abre la puerta a una supuesta manipulación no probada hasta el momento.