Los registros hospitalarios de la Sala de Situación del Cáncer del Ministerio de Salud muestran que el 31,12 % de los pacientes con información sobre la etapa de la enfermedad recibe el diagnóstico cuando el cáncer ya se encuentra en fase IV, la más avanzada.
A esta cifra se suman los pacientes en estadío III, que representan el 21,3 %, y los que están en fase II, con un 17,2 %. Solo el 12,81 % son detectados en la etapa I, mientras que el 17,55 % se identifica en fase 0, según los datos citados por Karla Ruiz de Castilla, directora de la Asociación de pacientes Esperantra.
Más de la mitad de los casos se encuentra, por tanto, en fases intermedias o avanzadas, cuando la enfermedad suele ser más severa y los tratamientos, más complejos.
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El diagnóstico oportuno mejora los resultados y reduce los costos
La detección temprana del cáncer incrementa las probabilidades de éxito en el tratamiento, como señala la Organización Mundial de la Salud. Cuando la enfermedad se identifica en sus primeras fases, las terapias pueden iniciarse a tiempo, lo que reduce las complicaciones y mejora la supervivencia.
Además, tratar a un paciente diagnosticado en una fase inicial puede resultar entre dos y cuatro veces menos costoso para el sistema de salud que atender a quienes llegan en etapas avanzadas. Actualmente, existen tratamientos innovadores para fases iniciales de varios tipos de cáncer, como mama, pulmón, melanoma, renal, vejiga y colorrectal.
Estos avances permiten controlar la enfermedad o incluso alcanzar la curación en muchos casos, siempre que el diagnóstico se realice de manera oportuna.
Desigualdad en la distribución de especialistas y tecnología
Uno de los principales obstáculos para la detección y atención temprana del cáncer es la concentración de especialistas y servicios en Lima. De acuerdo con un estudio de The Economist Impact, el 63 % de los oncólogos del país se ubica en la capital, al igual que la mayoría de los hospitales y centros oncológicos especializados.
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Esta concentración limita el acceso de los pacientes de regiones a diagnósticos y tratamientos oportunos. En cuanto a equipamiento, Perú dispone de 11,7 escáneres de tomografía computarizada, 3,5 resonadores magnéticos y 7,1 equipos de radioterapia de haz externo por cada 10 000 habitantes, cifras que muestran una cobertura insuficiente para la demanda nacional.
Acceso limitado y demoras en la atención
Las dificultades para acceder al sistema de salud y los largos tiempos de espera continúan siendo las principales preocupaciones de los ciudadanos, según un estudio de Ipsos realizado el año pasado. El 49 % de los encuestados identifica estos problemas como los más graves del sistema.
La baja cobertura de chequeos preventivos y la falta de equipos de diagnóstico en varias regiones contribuyen a que muchos pacientes lleguen al hospital cuando el cáncer ya se encuentra en fases intermedias o avanzadas, lo que reduce las posibilidades de tratamiento exitoso.
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Frente a este panorama, Karla Ruiz de Castilla insta a la ciudadanía a perder el temor a realizarse chequeos periódicos y al sistema de salud a atender las brechas que dificultan la detección temprana.
Además, recomienda a los pacientes oncológicos consultar con sus médicos sobre las opciones de tratamiento disponibles en el país, con el objetivo de mejorar la calidad de vida y las perspectivas de recuperación.