A los 17 años, Gabriel Navarro Oliveros se ha planteado un objetivo que pocos de su edad se atreven a pronunciar en voz alta: convertirse en el chef más joven en conseguir una estrella Michelin.
El joven nacido en Perú y radicado en España no oculta la ambición que lo mueve en el mundo de la gastronomía. “Una de mis metas es llegar, incluso, a ser como Gastón Acurio. Yo tengo diecisiete. La idea sería montar el restaurante a los veintiún años y buscar, por lo menos, tener la estrella Michelin más joven de la historia”, declaró a TV Perú.
La pasión de Navarro Oliveros por la gastronomía se forjó en el contexto de la pandemia de la Covid-19, cuando la cocina de su casa en Perú se transformó en el escenario donde su madre, su abuela y sus tías compartían recetas y preparaciones a diario.
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“Empezó en pandemia en Perú, cuando estábamos en pandemia y cuando era el momento de comer todos los días, pues se juntaba mi tía, mi abuela y mi mamá a cocinar y yo decidí meterme ahí un poquito a ayudar”, relató el joven chef.
A los catorce años, la familia se trasladó a España. El cambio de residencia no solo significó un nuevo país, sino también un desafío: destacar en una escena culinaria europea cada vez más competitiva.
Tres años después, Navarro Oliveros logró imponerse en la decimocuarta edición del Premio Promesas de la Alta Cocina, uno de los certámenes más relevantes para jóvenes talentos en Madrid y organizado por la reconocida escuela Le Cordon Blue.
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El galardón incluye una beca de más de 24.000 euros, que le permitirá especializarse aún más en su formación y elegir el área en la que quiere desarrollarse.
Inspiración en Gastón Acurio
La referencia a Gastón Acurio, uno de los chefs más influyentes de Latinoamérica, es constante en el discurso de Navarro Oliveros.
“Una de mis metas es llegar incluso a ser como Gastón Acurio”, afirmó, tras señalar al referente peruano como ejemplo de proyección internacional y como inspiración para llevar la gastronomía de su país a los máximos escenarios mundiales.
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El vínculo con sus raíces también se refleja en su visión profesional. “Al final, que la gastronomía peruana siempre esté presente en mi vida, porque al final yo soy peruano y obviamente quiero llegar un poquito más para arriba”, subrayó.
Estrella Michelin
La meta que se propone Navarro Oliveros trasciende la obtención de títulos o becas. Su verdadero sueño es alcanzar la estrella Michelin antes de los 21 años.
Este galardón, según explica un artículo de Bankinter, distingue la excelencia en la cocina y el servicio. Surgidas en 1936 como parte de la evolución de la Guía Michelin, las estrellas se otorgan bajo un procedimiento considerado uno de los más estrictos y confidenciales del sector gastronómico.
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Un restaurante puede recibir una, dos o tres estrellas. Una estrella reconoce un restaurante muy bueno dentro del país; dos estrellas lo posicionan como destacado a escala internacional; y tres estrellas lo sitúan en la cima de la gastronomía global.
El proceso de evaluación involucra visitas anónimas de inspectores que analizan la experiencia completa, desde la calidad de los platos hasta el servicio y el ambiente.
Para obtener la primera estrella, se requieren al menos cuatro visitas de inspectores nacionales. La segunda exige diez visitas de expertos nacionales y franceses, mientras que la tercera solo se concede tras una auditoría minuciosa de inspectores internacionales. Además, las estrellas se revisan y pueden ser ratificadas o revocadas cada año, lo que obliga a mantener estándares de calidad inalterables.
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Formación y proyección
El reconocimiento en el Premio Promesas de la Alta Cocina y la beca de Le Cordon Blue abren a Gabriel Navarro Oliveros un camino de especialización y crecimiento en España.
El joven chef planea aprovechar al máximo la oportunidad para adquirir experiencia y conocimientos que lo acerquen a su meta. Aunque extraña su país natal, su propósito es que la cocina peruana ocupe siempre un lugar esencial en sus creaciones.