En 1877, un fenómeno de El Niño extremo provocó la muerte de más de 50 millones de personas en todo el mundo, marcando uno de los desastres ambientales más devastadores de la historia, según recordó The Washington Post.
Hoy, ante la posibilidad de un evento de similar magnitud para finales de 2026, la pregunta sobre la preparación de Perú vuelve a ser central, especialmente cuando las autoridades locales y expertos advierten sobre patrones climáticos comparables a aquellos que desencadenaron la tragedia del siglo XIX.
El episodio de 1877-1878 no solo arrasó con vidas humanas en India, China y Brasil, también alteró la seguridad alimentaria mundial. El fenómeno El Niño generó una sequía prolongada y simultánea en varias regiones tropicales y subtropicales, lo que llevó a una hambruna global que afectó entre el 3 y 4 % de la población mundial de la época.
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La investigadora Deepti Singh, de la Universidad Estatal de Washington, subrayó que “podría decirse que fue el peor desastre ambiental que jamás haya azotado a la humanidad”.
La magnitud del impacto de entonces se agrava al analizarlo bajo la óptica de la población actual. Según cálculos del citado medio, un evento de esa magnitud hoy afectaría a al menos 250 millones de personas.
Singh explicó que, aunque las hambrunas no son consecuencias inevitables de las sequías, las políticas y acciones humanas desempeñan un rol fundamental. Durante la década de 1870, las decisiones de los gobiernos coloniales debilitaron la resiliencia local ante variaciones climáticas, lo que agravó los efectos del fenómeno.
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Ciencia y monitoreo
En la actualidad, la comunidad científica cuenta con herramientas que permiten anticipar y monitorear el desarrollo de El Niño con información en tiempo real. Tras el fenómeno de 1982-1983, se estableció una red internacional de boyas en el Pacífico, que hoy supera los 4.000 instrumentos midiendo variables como temperatura, presión y salinidad.
Kevin Trenberth, climatólogo, destacó el avance que ha supuesto la monitorización diaria de este patrón climático, lo que ha permitido sistemas de pronóstico cada vez más precisos, aunque imperfectos.
El impacto de la colaboración internacional también es clave. Singh advirtió que “la colaboración internacional será vital para reducir el impacto en las poblaciones más vulnerables y expuestas de los países con mayor riesgo”.
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Perú en vigilancia
Mientras el Pacífico central muestra un calentamiento progresivo, las autoridades peruanas mantienen la “Alerta de El Niño Costero”. Según el Centro de Monitoreo de Rímac, el aumento de la temperatura en la región Niño 1+2 ya ha generado cambios en el clima de la costa norte del país, con días más cálidos y mayor presencia de sol en regiones como Piura, Tumbes y Lambayeque durante el otoño.
La ingeniera meteoróloga Andrea Holguin advirtió sobre la importancia de mantener medidas preventivas activas, especialmente en zonas históricamente vulnerables.
El Comité Multisectorial Encargado del Estudio Nacional del Fenómeno “El Niño” (ENFEN) subrayó que, si bien este año no se proyecta un evento extremo, el monitoreo constante sigue siendo esencial. La posibilidad de una nueva onda Kelvin en junio podría reforzar el calentamiento del océano y acentuar los efectos climáticos en los próximos meses.
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La advertencia
El meteorólogo Abraham Levy señaló en Perú21 que el evento para 2026 presenta “características muy similares al del desastre del 97”, tanto en el calentamiento del mar frente a la costa peruana como en el centro del Pacífico.
Levy enfatizó que “los modelos de cómputo indican que el Niño se va a potenciar en el centro del Pacífico y va a rivalizar con el evento del 82 y el del 97”, lo que implica riesgos tanto en la temporada seca como en la de lluvias.
Según Levy, la magnitud del impacto dependerá de la evolución de variables climáticas y de la capacidad de las autoridades nacionales y regionales para responder. Las recientes crisis políticas y la limitada estructura técnica de algunas gestiones locales son factores que podrían dificultar la respuesta oportuna, especialmente si las lluvias llegan con fuerza en el verano de 2027.
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Impactos en sectores
El Centro de Monitoreo de Rímac detalló que el calentamiento del mar ya afecta la pesca, con la paralización de la extracción de anchoveta por quince días debido a la presencia de aguas cálidas. En el pasado, eventos similares provocaron la desaparición de especies y la caída de la producción pesquera durante años.
Levy recordó que, en 1983, el norte peruano fue devastado, y el gobierno dispuso un bono de reconstrucción que representaba el 10 % de la planilla nacional.
Ante la posibilidad de lluvias intensas y fenómenos extremos, las autoridades recomiendan revisar techos, drenajes y conexiones eléctricas, evitar estacionar vehículos en zonas propensas a deslizamientos, mantener una mochila de emergencia y seguir exclusivamente la información oficial emitida por el ENFEN, Senamhi e Indeci.
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