El reciente episodio del podcast de Paolo Guerrero y Aldo Miyashiro tuvo como invitados a Christian Wagner, conocido como el ‘Loco’ Wagner, y Yaco Eskenazi. Pero fue una confesión inesperada la que marcó el momento más incómodo y comentado de la charla: el ‘Loco’ Wagner reveló que es amigo cercano de Magaly Medina, protagonista junto a Guerrero de uno de los enfrentamientos judiciales más recordados de la farándula nacional.
Un podcast con confesiones y silencios
En medio de una conversación distendida, el ‘Loco’ Wagner no dudó en contar su vínculo con la popular conductora de espectáculos, incluso relatando que trabajó para ella y que mantiene un afecto genuino por Magaly Medina.
“Con Magaly, con la tía Magaly. Mi vieja estaba un poco... Tenía un sinsabor porque me decía: ‘Pucha, pero Magaly no es una buena persona’. Magaly es una mala persona”, relató Wagner, entre risas y anécdotas familiares.
Yaco Eskenazi intervino para bromear sobre la situación, mientras Wagner insistió en que Medina tiene “un lado malévolo muy marcado, pero también un lado humano de puta madre”.
El barullo y las risas entre los conductores contrastaron con la reacción de Paolo Guerrero, quien, aunque atento, optó por el silencio y la concentración en lo que decía el invitado.
Paolo Guerrero: silencio y concentración ante el pasado
La reacción de Paolo Guerrero no pasó inadvertida para los seguidores del podcast. El delantero, conocido por su carácter frontal dentro y fuera de la cancha, se mantuvo serio y reservado mientras Wagner hablaba de su amistad con Magaly Medina.
Guerrero no emitió comentario alguno, ni gestos de desaprobación o incomodidad evidentes, pero su silencio fue suficiente para que los presentes y la audiencia recordaran el duro episodio que marcó un antes y un después en su relación con la periodista.
El propio Wagner reconoció la complejidad del momento, señalando que su madre admiraba a Paolo Guerrero, lo que hacía aún más peculiar su amistad con Medina, la mujer que, en 2008, pasó por prisión a raíz de una demanda interpuesta por el futbolista.
Un conflicto que marcó a la farándula peruana
El enfrentamiento entre Magaly Medina y Paolo Guerrero se remonta a 2007, cuando el programa “Magaly TeVe” y la revista Magaly publicaron imágenes del futbolista junto a la modelo Fiorella Chirichigno, insinuando que Guerrero había roto la concentración previa a un partido crucial de la selección peruana.
Guerrero negó la acusación y denunció que la información dañó su reputación y carrera deportiva, iniciando así un proceso legal por difamación. El caso culminó en octubre de 2008 con la sentencia a cinco meses de prisión efectiva para Magaly Medina y tres meses para su productor, Ney Guerrero. Medina terminó cumpliendo dos meses y medio en el penal Santa Mónica, tras lo cual fue liberada por una acción de amparo.
A pesar de la experiencia traumática, Magaly Medina retomó su carrera televisiva y hoy es una de las figuras más influyentes y polémicas del espectáculo peruano. El episodio con Paolo Guerrero se mantiene como uno de los capítulos más recordados en la historia de la prensa rosa nacional, y su mención sigue generando incomodidad y debate cada vez que sale a la luz.
Magaly Medina critica el podcast de Paolo Guerrero
Magaly Medina fue consultada por la prensa durante su asistencia a las Elecciones 2026 y no dudó en lanzar duras críticas contra Paolo Guerrero por su incursión en el mundo digital con un podcast junto a Aldo Miyashiro.
La conductora calificó al futbolista como “un mueble” ante cámaras y aseguró que su amiga María Pía Copello, dueña del canal digital donde se emite el espacio, está “perdiendo plata” con su contratación.
La polémica conductora sostuvo que, aunque Guerrero fue talentoso en el fútbol, no tiene capacidad para la conducción ni genera interés en el público digital, e incluyó a Jefferson Farfán en sus observaciones.
La periodista también defendió su propio espacio en la televisión, recordando sus altos niveles de audiencia en épocas pasadas. Explicó que la llegada de plataformas digitales ha cambiado la manera en que se mide el rating y el consumo de contenido, pero reivindicó la vigencia de la televisión abierta y los formatos clásicos frente a las nuevas propuestas digitales.