En el marco del Día Mundial del Hígado, especialistas del Hospital Nacional Arzobispo Loayza encendieron una alerta sobre una realidad silenciosa que afecta a miles de peruanos: la mayoría de pacientes con enfermedades hepáticas llega a consulta cuando el cuadro ya se encuentra en una fase avanzada. Esta situación, advierten, reduce las posibilidades de tratamiento oportuno y complica seriamente el pronóstico de salud.
El doctor Jorge Garavito Rentería, jefe del servicio de Gastroenterología del establecimiento, explicó que este tipo de afecciones suele desarrollarse sin síntomas visibles durante largos periodos. Por ello, muchos ciudadanos recién acuden a un centro médico cuando experimentan molestias evidentes, lo que en numerosos casos significa que el daño hepático ya es significativo. La recomendación principal: no esperar señales tardías y priorizar controles médicos preventivos.
Enfermedades hepáticas en Perú: causas, síntomas y señales de alerta
De acuerdo con el especialista, entre las principales causas de enfermedades hepáticas crónicas atendidas en el hospital se encuentra el hígado graso (MASLD), una condición estrechamente vinculada al sobrepeso y los malos hábitos alimenticios. A esto se suma el consumo excesivo de alcohol y las hepatitis virales B y C, que continúan siendo un problema de salud pública.
También se reportan casos asociados a enfermedades autoinmunes, como la hepatitis autoinmune y la colangitis biliar primaria, esta última con mayor incidencia en mujeres. Otro factor relevante es el daño hepático inducido por medicamentos, así como trastornos por acumulación de sustancias como hierro o cobre en el organismo, como ocurre en la hemocromatosis.
Uno de los principales desafíos es que, en su fase inicial, estas enfermedades no presentan síntomas claros. Sin embargo, en etapas agudas pueden aparecer señales como ictericia (coloración amarillenta de los ojos), orina oscura, fatiga persistente y problemas de coagulación que derivan en sangrados espontáneos. En los casos más graves, puede desarrollarse insuficiencia hepática aguda, una condición potencialmente mortal.
En el caso de las enfermedades crónicas, los síntomas suelen manifestarse cuando el daño ya es avanzado. Es entonces cuando aparecen complicaciones como la cirrosis hepática o la fibrosis severa. Entre los llamados “estigmas hepáticos” destacan la ascitis (acumulación de líquido en el abdomen), la pérdida de vello corporal, alteraciones del estado mental y hemorragias digestivas provocadas por várices esofágicas.
Frente a este panorama, los especialistas insisten en la importancia de adoptar hábitos saludables. Bajo el lema “Hábitos sólidos hoy, hígado fuerte mañana”, se busca promover cambios en el estilo de vida como mantener una alimentación balanceada, reducir el peso corporal en caso de sobrepeso y realizar actividad física de forma regular.
Asimismo, se recomienda especial vigilancia en personas con factores de riesgo como diabetes, resistencia a la insulina o dislipidemia. Estos cuadros incrementan significativamente la probabilidad de desarrollar enfermedades hepáticas a largo plazo.
Finalmente, desde el hospital se exhorta a la población a acudir a evaluación médica ante cualquier síntoma o antecedente de riesgo. La detección temprana puede marcar la diferencia en el tratamiento de estas enfermedades que, aunque silenciosas, continúan avanzando sin dar señales claras en sus primeras etapas.
¿Cómo identificar y prevenir las enfermedades hepáticas? Señales que no debes ignorar
- Son silenciosas en sus primeras etapas. La mayoría de enfermedades hepáticas no presenta síntomas al inicio. Esto explica por qué muchos pacientes acuden al médico cuando el daño ya está avanzado.
- El hígado graso es la causa más frecuente. El hígado graso (MASLD) lidera los diagnósticos, seguido por el consumo de alcohol y las hepatitis B y C, según especialistas del Hospital Nacional Arzobispo Loayza.
- Existen causas menos conocidas, pero relevantes. Enfermedades autoinmunes como la hepatitis autoinmune y la colangitis biliar primaria, además del uso de ciertos medicamentos o trastornos como la hemocromatosis, también pueden dañar el hígado.
- Los síntomas aparecen cuando el daño ya es severo. En fases avanzadas pueden presentarse señales como ictericia (ojos amarillos), orina oscura, fatiga intensa y problemas de coagulación.
- Las complicaciones pueden ser graves. Cuando la enfermedad progresa, puede derivar en cirrosis, ascitis (líquido en el abdomen), alteraciones mentales o hemorragias digestivas.
- El estilo de vida es clave para prevenir. Mantener una dieta saludable, bajar de peso y realizar actividad física son medidas fundamentales para evitar el desarrollo de enfermedades hepáticas.
- Algunos grupos deben estar más alertas. Personas con sobrepeso, diabetes, resistencia a la insulina o colesterol elevado tienen mayor riesgo de padecer daño hepático crónico.
- La detección temprana puede marcar la diferencia. Acudir a controles médicos periódicos permite identificar a tiempo estas enfermedades y mejorar el pronóstico del paciente.