Dieciocho presuntos miembros de la organización criminal Los Elegantes del Fraude fueron detenidos por la Policía Nacional del Perú, la principal fuerza policial del país, en una vivienda alquilada en Punta Negra, al sur de Lima. Allí operaban un centro de llamadas dedicado al robo informático y patrimonial.
De acuerdo con el equipo del canal de noticias peruano Latina Noticias, los implicados empleaban la fachada de asesores bancarios para engañar a empresarios y comerciantes, mediante ofrecimientos falsos de tarjetas de crédito, con los que lograban apoderarse ilegalmente de fondos de cuentas bancarias de las víctimas. La intervención fue desarrollada por el Departamento de Investigación Criminal de San Borja con apoyo de la División de Inteligencia de la Dirincri, la División de Investigación Criminal de la PNP.
Según confirmó el coronel Edgar Capcha, jefe del Divincri Sur, se hallaron armas de fuego robadas que servían para la protección del grupo y se incautaron teléfonos móviles empleados para contactar a los agraviados, además de abundante documentación con nombres completos, datos bancarios y guiones para la coacción.
Así operaba la red criminal que estafaba a clientes bancarios
La organización se presentaba de manera profesional, simulando pertenencia a una conocida entidad bancaria. Los miembros llamaban principalmente a empresarios y comerciantes, ofreciendo “supuestos préstamos” o beneficios vinculados a la obtención de tarjetas de crédito. Una vez que la víctima accedía, le enviaban un enlace para completar información, lo que permitía a los delincuentes acceder a las cuentas bancarias y transferir los fondos a cuentas abiertas con documentación falsificada o a nombre de terceros.
El operativo permitió comprobar la existencia de guiones impresos que los integrantes empleaban durante las llamadas, para aportar credibilidad a la estafa mediante la presentación de “falsos beneficios”. Capcha explicó: “Una vez convencida la víctima, le mandaban el link y ya, pues automáticamente esos delincuentes se posesionaban de todas las cuentas bancarias de sus víctimas.”
En la intervención fueron decomisadas dos armas de fuego operativas —una pistola Glock y una Taurus—, junto con su respectivo lote de municiones. Capcha indicó que ambas armas habían sido robadas y usadas para garantizar la seguridad del grupo durante sus actividades ilícitas.
Casa en Punta Negra servía como base de estafadores
Durante la inspección a la vivienda usada como centro de operaciones, la policía incautó no solo los dispositivos electrónicos empleados en los delitos, sino también listas manuscritas con nombres, cifras y datos bancarios de posibles objetivos. Se encontró además material impreso con los argumentos y procedimientos detallados que debían seguir durante las comunicaciones fraudulentas.
El entorno del inmueble reflejaba la intención de los integrantes de aparentar una rutina social habitual, al contar la vivienda con piscina y zona de parrilla. Según imágenes y testimonios recabados por el referido medio, estos elementos respondían a la estrategia del grupo de disimular su actividad ilícita.
Capcha señaló que la labor de inteligencia previa permitió ubicar el centro de operaciones y avanzar en la desarticulación de la banda. Indicó: “Hace dos meses, por acción de inteligencia, trabajaban en este inmueble, porque esta banda de delincuentes cambia cada tiempo a otros sectores para evitar su identificación y captura.”
Tras la operación policial surgió la pregunta sobre el número exacto de víctimas y el monto total de dinero sustraído, aspectos que, según informó Capcha, siguen bajo investigación. El oficial precisó que en cuanto se cuente con cifras precisas, serán difundidas a través de los canales institucionales para conocimiento público.
Sospechan participación de empleados bancarios en la red de fraude
El jefe del área de investigación criminal en el sur de Lima reveló que el presunto líder de Los Elegantes del Fraude logró escapar horas antes de la irrupción policial en la vivienda de Punta Negra. Capcha manifestó que esta persona ya está plenamente identificada y que su captura es inminente, gracias a los avances en las pesquisas.
Durante la investigación surgió la sospecha de una posible participación indirecta de empleados de entidades bancarias. Capcha advirtió la hipótesis de que funcionarios trabajadores financieros facilitaron información sobre clientes con altos fondos a la organización delictiva. En una intervención anterior, también se detectó que algunas personas prestaron cuentas bancarias para recibir el dinero robado, lo que indica una red de colaboradores externos y una vulneración de datos sensibles.
Los documentos incautados permitieron establecer que el grupo funcionaba bajo parámetros de división interna y estructura operativa, con la selección y segmentación de víctimas por perfiles. Los hallazgos refuerzan la tesis de que la organización mantiene un proceso constante de adaptación y movilidad, variando métodos y ubicaciones físicas para evitar el accionar policial.