Científicas peruanas regresan de la Antártida tras 51 días: estos son sus hallazgos clave sobre el cambio climático

Tras más de siete semanas en el continente blanco, una delegación integrada mayoritariamente por mujeres analizó el comportamiento de especies marinas, el retroceso de glaciares y la presencia de bacterias resistentes en zonas remotas

Investigadoras peruanas viajan a la Antártida para investigar el cambio climático. (Foto: Andina)

Orgullo peruano. Durante más de siete semanas, un grupo de investigadoras y estudiantes peruanas vivió en uno de los entornos más extremos del planeta. Lejos de casa, rodeadas de hielo, temperaturas bajo cero y condiciones cambiantes, su misión fue clara: recolectar evidencia científica clave sobre el cambio climático en la Antártida y su impacto en los ecosistemas más vulnerables del planeta.

Hoy, tras 51 días de trabajo en el continente blanco, las científicas regresaron al Perú luego de integrar la Expedición Científica Peruana a la Antártida (ANTAR XXXII), organizada por el Ministerio de Relaciones Exteriores. La delegación, conformada por 15 expedicionarios —en su mayoría mujeres— de la Universidad Científica del Sur, desarrolló investigaciones que apuntan a comprender desde el retroceso de glaciares hasta la propagación de bacterias resistentes en ecosistemas remotos.

Científicas peruanas en la Antártida: qué investigaron durante 51 días en el continente blanco

Estación Científica Antártica “Machu Picchu” (ECAMP). (Dirección Hidrográfica Nacional)

La misión peruana formó parte del Programa Nacional Antártico y se desarrolló principalmente en la Base Machu Picchu, ubicada en la isla Rey Jorge. Desde allí, las investigadoras ejecutaron más de una veintena de proyectos científicos enfocados en cambio climático, biodiversidad marina y salud ambiental.

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Uno de los estudios más relevantes estuvo centrado en el monitoreo de especies como focas, ballenas y aves marinas, consideradas indicadores clave del estado del ecosistema. A través del análisis de su distribución, los científicos buscan identificar cómo el aumento de la temperatura del mar y la actividad humana están alterando sus patrones de comportamiento en zonas como la Península Antártica y el Paso Drake.

“Esta es la primera fase del proyecto, en el ANTAR XXXIII a inicios del 2027 esperamos contar con un segundo conteo de aves y mamíferos marinos a bordo del BAP Carrasco. Luego de recoger información en esta expedición, nos estamos dedicando a revisar la base de datos y empezar a realizar los primeros análisis exploratorios. Al concluir el mes de julio debemos contar con algunos resultados preliminares de nuestra investigación”, explicó la bióloga Liliana Ayala, líder de uno de los proyectos.

Otro eje clave de la investigación fue el análisis de sedimentos marinos, que permite reconstruir las condiciones climáticas de los últimos mil años. Este tipo de estudios resulta fundamental para entender el retroceso de glaciares y sus efectos actuales sobre los ecosistemas.

Las actividades de campo se llevaron a cabo entre febrero y marzo de 2026 a bordo del buque oceanográfico BAP Carrasco, recorriendo distintos sectores de la isla Rey Jorge, especialmente en la Bahía Almirantazgo.

Antártida y ciencia peruana: bacterias resistentes, kril y cooperación internacional

Estación Científica Antártica “Machu Picchu” (ECAMP). (Dirección Hidrográfica Nacional)

Además del impacto climático, otro de los hallazgos que buscan las investigadoras está relacionado con la resistencia antimicrobiana, un problema de salud global que también alcanza zonas remotas como la Antártida.

Uno de los proyectos analizó bacterias presentes en heces de pingüinos, específicamente del grupo conocido como Ec-KAPE. Estas muestras fueron recolectadas en Punta Crepín, cerca de la base peruana, con el objetivo de determinar su nivel de resistencia a antibióticos y su potencial patogénico.

“Este estudio permitirá generar información clave sobre la presencia, resistencia y potencial patogénico de bacterias Ec-KAPE en ecosistemas antárticos, contribuyendo al entendimiento de su ecología y fortaleciendo estrategias de vigilancia en salud ambiental bajo el enfoque One Health”, señaló la investigadora Kathya Espinoza Ramírez.

El trabajo no se realizó de manera aislada. La expedición incluyó una fuerte cooperación internacional, con participación de instituciones científicas de Argentina y Chile. Junto al Instituto Antártico Argentino, las peruanas monitorearon larvas de eufáusidos, fundamentales para comprender la dinámica del kril, especie base de la cadena alimenticia del océano Austral.

En paralelo, con el Instituto Antártico Chileno, se desarrollaron estudios sobre prospección acústica de kril y el impacto del carbono negro, un contaminante que influye en el calentamiento global y afecta directamente a estos organismos.

Cabe recordar que esta misión fue anunciada a fines de 2025 como parte de un despliegue de 98 días, de los cuales más de la mitad estuvieron dedicados exclusivamente al trabajo científico. La delegación estuvo integrada por docentes, biólogas marinas, tesistas, egresados y especialistas en medicina veterinaria, consolidando un enfoque multidisciplinario.

Los proyectos aprobados posicionaron a la Universidad Científica del Sur como la institución con mayor presencia en la ANTAR XXXII, reforzando el papel del Perú dentro del Sistema del Tratado Antártico y aportando información clave sobre biodiversidad, enfermedades emergentes y dinámica oceánica en uno de los territorios más sensibles al cambio climático.

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