Unidades de transporte de la empresa Santa Catalina retomaron parcialmente sus operaciones en Lima tras varios días de paralización. La reanudación del servicio ocurre luego de que uno de sus conductores fuera asesinado en un atentado reciente, lo que generó preocupación entre trabajadores y usuarios.
Como parte de las iniciativas anunciadas por las autoridades, se informó que los buses contarían con resguardo policial mediante el acompañamiento de agentes motorizados del escuadrón de los ‘Halcones’. No obstante, esta medida no se cumple de manera sostenida a lo largo de toda la ruta, según informó el programa de noticias Buenos Días Perú de Panamericana.
Pese a la promesa inicial de brindar seguridad permanente, los buses solo son acompañados en algunos tramos de su ruta, lo que deja a las unidades sin resguardo continuo. De acuerdo con información difundida por RPP, representantes de la empresa Santa Catalina confirmaron que los agentes de la PNP escoltarán a las unidades de manera parcial; sin embargo, la avenida México no contará con presencia policial.
Pasajeros con miedo e indignados
La situación ha generado malestar entre los pasajeros, quienes manifestaron su preocupación por la falta de seguridad al abordar estas unidades. “La seguridad no existe, la hacemos nosotros”, señaló uno de los conductores durante el trayecto, reflejando la percepción de desprotección que enfrentan diariamente.
Usuarios consultados indicaron que viajar en transporte público se ha convertido en una actividad de alto riesgo. “Uno anda a la expectativa que cualquier cosa puede pasar en cualquier momento”, expresó una pasajera para las cámaras de Buenos Días Perú, quien aseguró que el temor es constante ante posibles ataques o balaceras.
Además, se destacó que el impacto de esta problemática recae principalmente en sectores vulnerables que dependen del transporte público para movilizarse hacia sus centros de trabajo o estudio. La interrupción del servicio durante varios días obligó a muchos usuarios a caminar largas distancias o recurrir a medios alternativos.
Medidas insuficientes
Especialistas y representantes del sector transporte han cuestionado la efectividad de las medidas adoptadas. El director de la Cámara Internacional de Transporte, Martín Ojeda, advirtió que las acciones actuales no constituyen una solución integral.
“Lamentablemente, medidas aisladas no van a ser la solución del caso”, afirmó, al señalar que la escolta policial en determinados tramos no es una solución problema. Asimismo, indicó que la Policía Nacional no cuenta con los recursos suficientes para brindar cobertura a todas las unidades.
Ojeda también enfatizó las limitaciones logísticas y presupuestales del sistema de seguridad. “La policía no tiene presupuesto y no tiene la cantidad de efectivos para abastecer no solamente a una empresa, sino a todos los que están sufriendo esto”, sostuvo para el citado medio.
Falta de estrategia
En ese sentido, el representante del sector transporte remarcó la necesidad de implementar una estrategia más amplia que incluya inteligencia policial y articulación entre instituciones. “No hay medidas efectivas concretas, no hay articulación entre los poderes del Estado”, indicó.
Entre las propuestas planteadas se encuentran el uso de policías encubiertos en las unidades, la implementación de sistemas de videovigilancia y la creación de unidades especializadas en la lucha contra la extorsión. Estas alternativas buscan generar un efecto disuasivo frente a las organizaciones criminales.
Finalmente, Ojeda advirtió que la falta de recursos es uno de los principales obstáculos para enfrentar la problemática. “Si no hay dinero, no se gana la guerra”, señaló, al subrayar la necesidad de asignar mayor presupuesto a las instituciones encargadas de la seguridad. Mientras tanto, conductores y pasajeros continúan expuestos a riesgos en un sistema que, según coinciden, aún no logra garantizar condiciones adecuadas para el servicio de transporte público.