El Niño global volvería en 2026: NOAA advierte alta probabilidad de un evento climático que impactaría a Perú y Sudamérica

La entidad estadounidense indica que el Pacífico ecuatorial ya acumula calor en capas subsuperficiales, una señal que suele preceder cambios importantes en los patrones meteorológicos

La Oscilación Madden-Julian cruza el Pacífico y podría desencadenar un nuevo episodio de El Niño, según meteorólogos. (Andy Hazelton)

Graves señales llegan desde el océano Pacífico. Un reciente reporte internacional advierte que el fenómeno El Niño podría reaparecer de forma global durante la segunda mitad de 2026, un escenario que tendría la capacidad de modificar las condiciones meteorológicas en varias regiones del planeta, incluida la costa de Sudamérica. El anuncio ha generado atención entre autoridades y centros de monitoreo climático debido al impacto que este evento ha tenido históricamente en países como Perú.

La advertencia fue emitida por la National Oceanic and Atmospheric Administration (NOAA), la agencia científica de Estados Unidos encargada de monitorear el clima y los océanos. Según sus proyecciones más recientes, existe una probabilidad del 62 % de que El Niño global se desarrolle entre junio y agosto de 2026, lo que marcaría el inicio de una nueva fase del ciclo climático global conocido como El Niño–Oscilación del Sur (ENSO). Los especialistas señalan que, de concretarse, el fenómeno podría extenderse durante varios meses e influir en las temperaturas y las precipitaciones en distintos continentes.

Transición climática: de La Niña hacia un posible evento de El Niño global

Foto: NOAA / X

El análisis más reciente del Centro de Predicción Climática de la NOAA indica que el planeta todavía se encuentra bajo la influencia de La Niña, una fase del sistema ENSO caracterizada por temperaturas del océano más frías de lo normal en el Pacífico ecuatorial central y oriental. Durante febrero de 2026, los registros de temperatura superficial del mar confirmaron que esta condición se mantenía activa.

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Sin embargo, los modelos climáticos muestran que el sistema oceánico y atmosférico está comenzando a experimentar cambios. Los expertos detectaron un incremento progresivo del calor en las capas subsuperficiales del Pacífico, una señal que en ocasiones precede al desarrollo de El Niño.

En ese contexto, las proyecciones indican que el sistema pasará primero por una etapa ENSO-neutral, es decir, una fase en la que ni El Niño ni La Niña dominan las condiciones del océano. Esta transición podría producirse entre abril y julio de 2026, periodo en el que la probabilidad de neutralidad climática alcanza aproximadamente el 55 %.

A partir de ese momento, los modelos del North American Multi-Model Ensemble apuntan a un aumento gradual en las probabilidades de que el fenómeno El Niño se instale en el Pacífico tropical. El escenario más probable, según los especialistas, es que el evento comience a desarrollarse durante el trimestre junio-agosto de 2026.

Los informes técnicos también advierten que, aunque los modelos coinciden en la posibilidad de su aparición, la intensidad del fenómeno todavía no puede definirse con exactitud. Algunas proyecciones señalan que existe alrededor de una probabilidad de uno en tres de que el evento alcance una categoría fuerte hacia el último trimestre del año, particularmente entre octubre y diciembre de 2026.

Cómo podría afectar El Niño a Sudamérica y al clima global

El monitoreo técnico continúa sobre el Fenómeno de el Niño ante posibles variaciones climáticas que podrían afectar a zonas vulnerables del país. (Foto: Agencia Andina)

El fenómeno El Niño forma parte de un sistema climático natural que ocurre de manera irregular cada dos a siete años. Se caracteriza por el calentamiento anómalo de las aguas superficiales del Pacífico tropical, lo que altera la circulación atmosférica y modifica los patrones de lluvia y temperatura en diversas regiones del planeta.

Cuando este evento se desarrolla, puede provocar sequías prolongadas en algunas zonas y precipitaciones intensas en otras, dependiendo de la ubicación geográfica. También suele influir en la frecuencia de tormentas, inundaciones y olas de calor, fenómenos que pueden afectar tanto a ecosistemas como a actividades económicas.

En el caso de Perú y otros países de la costa del Pacífico sudamericano, los episodios de El Niño suelen estar asociados con lluvias más intensas en la región costera, incremento de temperaturas y cambios en las condiciones del mar. Estos factores pueden repercutir en sectores como la pesca, la agricultura y la infraestructura urbana.

Los especialistas también señalan que el fenómeno puede tener efectos en otras partes del mundo. En regiones de Asia y Oceanía, por ejemplo, algunos episodios de El Niño han estado vinculados con periodos de sequía, mientras que en partes de América del Norte y Sudamérica pueden registrarse patrones de lluvia distintos a los habituales.

Otro aspecto que observan los científicos es la posible relación entre El Niño y el aumento de la temperatura global. En algunos años en los que el fenómeno ha sido particularmente intenso, el planeta ha experimentado récords de calor a escala mundial, debido a la liberación de energía térmica acumulada en el océano Pacífico.

A pesar de estas proyecciones, los expertos recuerdan que los pronósticos climáticos de largo plazo presentan márgenes de incertidumbre. Factores como la evolución de los vientos alisios, la distribución del calor en el océano y las interacciones atmosféricas globales pueden modificar el desarrollo final del fenómeno.

Por esa razón, organismos científicos y centros meteorológicos internacionales continuarán monitoreando de forma permanente las temperaturas del océano Pacífico, los cambios en la circulación del viento y otros indicadores clave. La evolución de estos parámetros permitirá ajustar los pronósticos en los próximos meses y determinar si el fenómeno El Niño en 2026 llega a consolidarse.

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