Esta mañana, un gigantesco incendio se desató en una planta de aceite de oliva en La Yarada Los Palos, Tacna. Durante la dantesca emergencia, se produjo una explosión de gran magnitud que sembró pánico entre los vecinos, mientras bomberos, personal municipal y equipos de emergencia trabajaban para controlar el siniestro.
A las 7:40 de la mañana, el incendio escaló cuando una detonación interna iluminó la zona con un resplandor naranja, evidenciando el poder destructivo de un siniestro que no solo consumió por completo el depósito industrial, sino que puso en riesgo directo a más de 200 residentes de las comunidades colindantes y al personal de respuesta que trabaja incansablemente por controlarlo.
La alerta alcanzó nivel de emergencia “código 3”, el más alto para incendios industriales en la jurisdicción, según los comunicados del Gobierno Regional de Tacna. El fuego, impulsado por el aceite almacenado en dos galpones, generó temperaturas superiores a 50 °C, un desafío que ha obligado a los bomberos a solicitar el traslado urgente de espuma especial desde Moquegua para intentar extinguirlo.
Explosión y reacción de los vecinos
El instante de la explosión quedó registrado en un video que ha circulado ampliamente en redes y medios locales. En las imágenes difundidas por la Municipalidad Provincial de Tacna, se aprecia a varios vecinos observando desde una distancia prudente la planta cuando, sin aviso, una explosión de gran potencia cubre la imagen con una luz intensa y una nube de humo. Otras conversaciones recogidas en el lugar daban cuenta de la cercanía de una granja a la planta y la preocupación por los animales que allí se encontraban.
Los testimonios reflejan la alerta ciudadana por la integridad de la pequeña explotación y las viviendas próximas, mientras las llamas, impulsadas por el aceite, se expandían. A medida que el incendio avanzaba, se registraron caídas de cables de alta tensión carbonizados, aumentando el riesgo de lesiones graves en la zona.
La rápida propagación de la densa humareda negra hizo visible la emergencia a varios kilómetros, generando la movilización espontánea de residentes y equipos de las autoridades locales y regionales para intentar contener el siniestro. Desde las primeras horas, unidades de salud, incluidos equipos del Centro de Salud 28 de Agosto y ambulancias del servicio de emergencias SAMU, permanecieron en alerta para atender a posibles heridos.
Extensión y materiales del incendio
La extensión del incendio superó los límites de la planta y del depósito industrial, ya que las llamas alcanzaron incluso la vía pública y zonas residenciales aledañas. El producto central involucrado fue aceite de oliva almacenado en grandes cantidades, lo que plantea retos singulares para la extinción por su capacidad de propagar el fuego y ocasionar explosiones. La humareda oscura y espesa, visible a varios kilómetros, reflejaba la envergadura de un evento que pasó en menos de una hora de ser una alarma local a una crisis de alcance regional.
El número de recursos movilizados para la emergencia proporcionó una escala de la gravedad: dos cisternas de 5.000 y 9.000 galones fueron desplazadas por el Gobierno Regional de Tacna, junto con dos cargadores frontales y varias unidades de bomberos de diferentes compañías, entre ellas las compañías 123, 24, 98 y 194 (Viñani). Además, la Municipalidad de Pocollay sumó cisternas, mientras que efectivos de serenazgo y personal policial trabajaron para delimitar la zona de riesgo. El peligro de nuevas explosiones y la posible expansión del fuego llevó a las autoridades a recomendar a la población mantenerse alejada y obedecer todas las instrucciones oficiales.
Hasta el momento, no se han confirmado víctimas ni heridos, según el informe preliminar del Gobierno Regional de Tacna, aunque los daños materiales incluyen el colapso de equipos eléctricos y la destrucción de parte de la infraestructura industrial y agrícola circundante. La coordinación de acciones incluyó la vigilancia del Centro de Operaciones de Emergencia Regional (COER) y la participación activa del personal técnico de la subgerencia de Gestión de Riesgos y Desastres de la provincia.
Desafíos en la extinción del incendio
Los equipos de emergencia han enfrentado obstáculos mayores debido a la naturaleza del material incendiado. El aceite de oliva, altamente inflamable, no puede ser sofocado con agua; cualquier intento de este tipo produce reacciones que intensifican las llamas y potencialmente generan nuevas detonaciones.
Las medidas técnicas habituales resultaron insuficientes: personal de bomberos y municipalidades recurrieron a la gestión de espuma especial para incendios de clase K, cuya falta de disponibilidad local ralentizó los trabajos y expuso tanto a los rescatistas como a los habitantes del área. Las condiciones extremas, con focos que superaban los 50 °C, obligaron a los bomberos a retroceder en varias ocasiones mientras esperaban el material adecuado para intervenir con seguridad.
El derrame de aceite fuera de los galpones representó un riesgo adicional para la propagación del fuego, ya que cualquier chispa podía reiniciar el incendio o agravar la gravedad del siniestro. La evaluación inicial describe un entorno con importantes limitaciones técnicas y logísticas, y una respuesta que depende de la cooperación interinstitucional y de la gestión rápida de recursos especializados fuera de la región.
Los incidentes de este tipo han demostrado la necesidad de fortalecer los protocolos de respuesta y las capacidades materiales para enfrentar siniestros industriales en el sur peruano.