En una jornada histórica, el Congreso destituyó por mayoría a José Jerí como presidente del Perú. Mientras el pleno debatía y aprobaba la moción de censura que ponía fin a su mandato, Jerí se encontraba en Palacio de Gobierno, asistiendo al último cambio de guardia de su gestión. La imagen del mandatario en la ceremonia militar, mientras el país seguía expectante el desenlace político, marcó uno de los momentos más simbólicos de la crisis institucional.
La sesión extraordinaria del Congreso selló la salida de Jerí tras solo cuatro meses en el poder, en medio de escándalos, investigaciones fiscales y un desplome en su aprobación ciudadana. La votación reflejó la gravedad de la crisis: siete presidentes han sido apartados en apenas una década, y la figura de Jerí terminó desplazada por la presión parlamentaria y la pérdida de respaldo político.
Previo a la decisión, sectores legislativos intentaron postergar la remoción mediante la vacancia presidencial, pero la mayoría optó por avanzar con la censura. Así, el desenlace se precipitó en una jornada que abrió el proceso de sucesión constitucional, mientras la atención pública se centraba en la simultaneidad del acto protocolar y la definición de su futuro.
El último cambio de guardia de Jerí antes de ser censurado
En el mismo momento en que el Congreso debatía su destitución, José Jerí encabezó el tradicional cambio de guardia en el Patio de Honor de Palacio de Gobierno. La ceremonia, a cargo del Regimiento de Caballería Mariscal Domingo Nieto, suele realizarse al mediodía, pero rara vez cuenta con la presencia del jefe de Estado.
Para este acto, Jerí eligió vestimenta informal: pantalón jean azul y un polo blanco con bordados alusivos a su gobierno, imagen que lo había acompañado en visitas y operativos durante su breve gestión. Durante la transmisión oficial, se alternaron imágenes de un presidente sonriente y, por momentos, visiblemente tenso, reflejando la incertidumbre mientras el Congreso discutía su futuro.
A su lado estuvo Ernesto álvarez, presidente del Consejo de Ministros, único miembro del gabinete presente y principal sostén político en los últimos días. El acto protocolar, inusual por el contexto, fue registrado por la prensa presidencial y mostró a Jerí en un entorno solemne, consciente de la inminente decisión parlamentaria.
Las causas detrás de la caída de José Jerí
Los motivos de la destitución se acumularon en apenas cuatro meses de administración. El llamado “Chifagate”, que expuso reuniones no registradas con empresarios chinos vinculados a millonarios contratos estatales, fue el detonante de la crisis. Las imágenes del mandatario encapuchado ingresando a un restaurante fuera de agenda oficial minaron la credibilidad de Jerí, agravada por respuestas contradictorias y un pedido público de disculpas que no logró revertir el daño.
A esto se sumaron denuncias por contrataciones irregulares de allegadas a través del Fondo de Apoyo Gerencial, mecanismo reservado para altos perfiles, pero utilizado para beneficiar a personas sin experiencia en el sector público. La Contraloría General y la Fiscalía Anticorrupción iniciaron investigaciones sobre la modalidad y vínculos personales detrás de estos contratos, mientras la popularidad presidencial se desplomaba: la desaprobación alcanzó el 61% según Ipsos y 70,4% según Imasen.
El Congreso debatió desde las 10:00 y, tras horas de discusión, aprobó la moción de censura con 75 votos a favor, 24 en contra y tres abstenciones. Un intento de retrasar el proceso mediante la vacancia presidencial fue rechazado por la mayoría, acelerando así la destitución. El mecanismo de sucesión presidencial se activó de inmediato, y el Pleno deberá elegir a un nuevo presidente del Congreso, quien asumirá interinamente la jefatura del Estado hasta la transmisión de mando el 28 de julio.