El año 2025 ha sido uno de los más turbulentos en la historia política reciente del Perú. La crisis que arrastraba el gobierno de Dina Boluarte desembocó en su destitución y la asunción de José Jerí como presidente, en medio de nuevas controversias y manifestaciones.
Boluarte había asumido el cargo en diciembre de 2022 tras la destitución de Pedro Castillo. Sin embargo, durante gran parte de 2025 persistieron escándalos originados en años previos que mantuvieron al Ejecutivo bajo fuerte cuestionamiento público.
Uno de los casos más resonantes fue el denominado ‘Rolexgate’, una investigación fiscal sobre el uso de relojes y joyas de lujo por parte de la expresidenta sin declararlos en sus activos oficiales, lo que generó acusaciones de enriquecimiento ilícito y cohecho pasivo impropio.
En enero de este año, esta controversia llegó acompañada de otras tensiones cuando una viuda de un manifestante muerto por la represión policial la agredió en medio de un evento público en Ayacucho, donde murieron diez personas durante las protestas antigubernamentales de finales de 2022 e inicios de 2023.
Boluarte había participado en la inauguración de una carretera en un distrito ayacuchano, cuando Ruth Bárcena burló el resguardo presidencial y la alcanzó hasta zarandearla antes de que intervinieran los agentes de seguridad.
Tras el incidente, el Ejecutivo decidió remover a Jorge Angulo como teniente general de la Policía Nacional (PNP) y a Roger Arista, quien encabezaba la Dirección Nacional de Inteligencia.
La exmandataria acumuló una de las tasas de desaprobación más altas del mundo, alcanzando el 93,8% antes de su destitución. La percepción negativa creció por la crisis de inseguridad, el estancamiento económico y los constantes señalamientos de corrupción, los cuales ella negó de manera reiterada.
El Congreso de la República recibió múltiples mociones de vacancia por la causal de “incapacidad moral permanente”. No obstante, recién en octubre aprobó su destitución, luego de difundirse estadísticas oficiales que evidenciaron un incremento sostenido de la criminalidad.
Blindada, pero finalmente vacada
Meses antes, en abril, una subcomisión congresal archivó una denuncia constitucional vinculada al caso ‘Rolexgate’, decisión que sectores críticos interpretaron como un blindaje político. De forma paralela, el Tribunal Constitucional ordenó la suspensión de las investigaciones fiscales en su contra, bajo el argumento de proteger competencias constitucionales. Esta resolución dejó en pausa varios procesos hasta el final de su mandato.
El malestar social continuó en aumento. Las protestas ya no solo respondían a reclamos laborales o económicos tradicionales, sino que también incluían movilizaciones juveniles, como las marchas de la llamada ‘Generación Z’, que exigían reformas estructurales frente a la percepción de un Estado incapaz de garantizar justicia, seguridad y oportunidades.
Durante el segundo semestre, el panorama no mostró señales de mejora. En julio se produjo un paro minero nacional encabezado por trabajadores artesanales que reclamaban la ampliación del registro formal de la actividad. Al mismo tiempo, la expansión de las extorsiones, los homicidios y el crimen organizado profundizó la sensación de inseguridad en todo el país, lo que alimentó las críticas contra un gobierno considerado ineficaz frente a la violencia.
En la madrugada del 10 de octubre de 2025, el Parlamento votó de manera unánime —122 votos a favor— la destitución de Boluarte por “incapacidad moral permanente”, con lo cual devino en la quinta presidenta removida bajo este mecanismo.
La decisión respondió a años de descontento acumulado por escándalos de corrupción, falta de control frente a la criminalidad y una respuesta insuficiente a las demandas ciudadanas.
Ante la ausencia de vicepresidentes, el entonces titular del Congreso, José Jerí, asumió la presidencia interina. Su llegada, lejos de generar estabilidad, abrió un nuevo ciclo de cuestionamientos. El abogado de 38 años había enfrentado una investigación por una denuncia de violación que fue archivada por falta de pruebas, además de acusaciones relacionadas con corrupción y presunto enriquecimiento ilícito.
Desde el inicio de su gestión, el país atravesó un escenario altamente volátil. En octubre y noviembre se registraron protestas masivas contra su gobierno, impulsadas tanto por la crisis de inseguridad heredada como por el rechazo a lo que muchos consideraban una continuidad de prácticas políticas cuestionadas.
El nuevo mandatario decretó un estado de emergencia por 30 días en Lima y Callao para enfrentar la escalada de violencia. Las medidas incluyeron restricciones temporales a ciertas libertades y la posible intervención de las fuerzas armadas en tareas de seguridad urbana.
La era Jerí
La respuesta policial durante las manifestaciones intensificó aún más la tensión. En octubre, un manifestante —un rapero conocido como ‘Trvko’— murió tras recibir un disparo de un agente de la PNP. El hecho provocó duras críticas de organizaciones de derechos humanos y nuevas movilizaciones en diversas ciudades que exigieron justicia y cambios de fondo.
El núcleo del descontento radicó en la percepción de que, pese al discurso oficial de “guerra contra el crimen”, el gobierno priorizó acciones punitivas y dejó de lado reformas estructurales orientadas a enfrentar las causas profundas de la violencia, la corrupción y la exclusión social.
Jerí, quien cuenta con más del 50%$ de aprobación ciudadana, estableció recientemente como lema oficial del Gobierno para 2026 a la expresión ‘¡El Perú a toda máquina!’, lo que alude a ‘La Máquina’, un popular tema de reguetón, cuyo ‘perreo’ ha viralizado un imitador del mandatario en redes sociales con un frenético baile.
Mediante una resolución publicada este martes en el diario oficial El Peruano, el mandatario transitorio estableció como política de comunicación social, de obligatorio cumplimiento para todas las entidades del Ejecutivo, el uso del logo y la frase en toda la publicidad institucional informativa y aquella dirigida a la población sobre los servicios gubernamentales.
Jerí será el encargado de entregar el cargo de Presidente de la República al ganador de las elecciones de abril próximo, que será elegido entre un abanico de 36 candidatos presidenciales.
Sin embargo, durante todo el 2026, las comunicaciones oficiales llevarán la frase que ha popularizado en redes el tiktoker Martin Pal, que baila moviendo frenéticamente las caderas y termina con un saltito de conejo, vestido con una camisa blanca y jeans, tal como se vestía el mandatario en las primeras semanas tras asumir el cargo de mandatario peruano.
El imitador de Jerí eligió para esta parodia la popular canción de perreo ‘La Máquina’ que compartió DJ Peligro en la plataforma de Youtube hace 17 años. Consultado sobre esta denominación oficial, el ministro de Cultura, Alfredo Luna, explicó a la emisora RPP que se siente identificado con ese lema porque está poniendo “todo y más” en esta gestión, al igual que los otros integrantes del gabinete.