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El avance de una diplomacia de mesa para dos

La decisión de concentrar la visita del líder chino Xi Jinping en un encuentro con Donald Trump en Washington reaviva la lectura de un orden global cada vez más definido fuera del foro creado en 1945

Ilustración de Donald Trump y Xi Jinping dándose la mano. Trump a la izquierda con bandera de EEUU; Xi a la derecha con bandera de China. Ambos llevan trajes oscuros.
Xi Jinping limitará su viaje a Estados Unidos a una reunión con Donald Trump en la Casa Blanca y eludirá la Asamblea General de la ONU en Nueva York. (Imagen Ilustrativa Infobae)
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La confirmación de que el Presidente de China, Xi Jinping, limitará el próximo viaje a Estados Unidos a una reunión con Donald Trump en la Casa Blanca 24 de septiembre, eludiendo la Asamblea General de las Naciones Unidas AGNU que se inicia el 22 de septiembre en Nueva York, no sería un mero cruce de agendas La ausencia de Xi al debate general al que asiste la amplia mayoría de los Jefes de Estado permite interpretar que el mundo podría estar asistiendo formalmente al declive de los consensos colectivos y a la consolidación de un orden internacional supeditado a los equilibrios geopolíticos de una mesa para dos

Durante ocho décadas, la cita en Nueva York funcionó como el epicentro de la diplomacia global para universalizar al más alto nivel soluciones y afirmar el derecho internacional intentando equilibrar el peso de las naciones Al trasladar Estados Unidos y China las decisiones críticas a un marco bilateral, el multilateralismo tradicional – aquel diseñado en 1945 – quedaría reducido a debates periféricos y al riesgo de una irrelevancia funcional mientras la verdadera gobernanza global se pactaría de forma privada

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El desapego de Xi Jinping con AGNU quien no asiste de forma presencial desde 2015 coincide con la visión transaccional de Donald Trump, quien históricamente ha catalogado a la ONU como una entidad costosa e ineficiente Este esquema bilateral relegaría al resto de las naciones a una posición de particular vulnerabilidad y sin la red de seguridad del derecho internacional El mensaje implícito es preocupante por cuanto trasmite un desdén para los miembros de la ONU que empiezan a observar como las reglas del juego global se definen sin su participación

La estrategia de Beijing refleja una selectividad calculada que intenta redefinir el multilateralismo en lugar de abandonarlo Al delegar la presencia en AGNU en otros funcionarios y priorizar el cara a cara con la Casa Blanca, Xi demuestra que prefiere construir foros alternativos bajo sus propias reglas y reservar su capital político para negociar de igual a igual con su principal competidor

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Por su parte, la confirmación de que Donald Trump participará del debate en la AGNU podría leerse como una paradoja ya que no asistiría para tejer consensos en los temas de interés primordial de la comunidad internacional sino para plantear su mirada crítica del globalismo en su propia cuna El Presidente Trump viene utilizando la vitrina de las Naciones Unidas anualmente como megáfono diplomático para ratificar “Estados Unidos Primero” y reflejar el escepticismo de Washington hacia los organismos internacionales

La coincidencia de enfoques diplomáticos entre los dos rivales sistémicos genera un futuro sombrío para el multilateralismo Asimismo, produce una tendencia gradual hacia el vaciamiento temático de la agenda sustantiva de la ONU al trasladar las cuestiones de vanguardia del siglo XXI – como la regulación de la inteligencia artificial, la seguridad y aranceles tecnológicos y las cadenas de suministro – a ámbitos al margen de su estructura También genera preocupación la posibilidad de partición de un mundo según sus intereses

Esta “mesa de dos” guarda una diferencia más peligrosa que la competencia entre Estados Unidos y la Union Soviética Aquel era un duelo entre bloques estancos, donde el colapso de un rival no arrastraba al otro Hoy, Estados Unidos y China habitan un ecosistema de interdependencia donde un quiebre provocaría, como mínimo, un colapso financiero global instantáneo El nuevo giro que están promoviendo las dos superpotencias podría generar el riesgo de signos de una intemperie geopolítica inédita

Por lo tanto, el debilitamiento del principal foro multilateral revela que el sistema internacional nacido de la segunda post guerra está cediendo a un directorio de gobernanza bajo una estricta lógica transaccional bipolar Este giro descarga un golpe a la relevancia de la ONU Consecuentemente, el desafío para las Naciones Unidas ya no es solo reformar sus órganos principales y el proceso decisorio, sino demostrar que el mundo del mañana no puede ser diseñado en su totalidad a puertas cerradas