Esa trampa llamada “juegos de azar”

En el último tiempo creció la preocupación por las apuestas que realizan los jóvenes sin control. Las trampas para creer que esta es una forma fácil de ganar dinero y cómo es el entretenimiento con un costo asociado. Cómo tener la preparación necesaria

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Creemos que las apuestas son una verdadera oportunidad para llenarnos de plata, cuando en realidad se trata de una trampa camuflada
Creemos que las apuestas son una verdadera oportunidad para llenarnos de plata, cuando en realidad se trata de una trampa camuflada

En estos días es común un fenómeno que preocupa a los adultos, se trata de apuestas on line que hacen los jóvenes. Teléfonos inteligentes en mano, tiempo libre y algoritmos que encuentran al cliente adecuado junto a la sectorización de la publicidad son los ingredientes de la tormenta perfecta.

Estos juegos de azar son supuestamente cool porque son recomendados por influencers, quienes los convencen de que pueden hacerse ricos rápidamente. Por suerte, una vez más, la matemática sale a tu rescate para volverte menos manipulable y a la vez, más crítico y más libre. Pero, ¿cómo? ¿Entonces no es que te llueve la plata con las apuestas? Permitinos dudarlo.

Hay un conocido juego llamado “Ancla y Corona”. Se juega con 3 dados, con el detalle de que en sus caras no hay números sino dibujos: un ancla, una corona, y los 4 palos del póker (corazón, pica, trébol y diamante).

¿En qué consiste el juego? Elegís un dibujo y tiras los dados. Si tu dibujo sale en uno de los dados, yo te pago 1 peso. Si sale en 2 dados, te pago 2 pesos. Y si sale en los 3, te pago 3 pesos. La verdad es que soy súper generoso. Ojo, si tu dibujo no sale en ninguno de los 3 dados, entonces vos me pagas 1 peso a mí.

¿Lo jugarías? No creo que te niegues. Pareciera un “negoción” para vos. Pero… ¿realmente será así? Veamos. Hay 3 dados con 6 dibujos cada uno. Cada tirada forma una combinación, como por ejemplo Ancla – Pica – Trébol. Por lo que hay 216 combinaciones de resultados posibles (6. 6 . 6 = 216).

¿Cuántas de ellas son a favor y cuántas en contra? Empecemos por ver cuántas chances tenés de perder. La probabilidad de que no salga tu dibujo en el dado es de 5/6. Y la de que no salga en ninguno de los 3 es de 5/6 . 5/6 . 5/6 = (5/6)³ = 125/216.

¿Y cuál sería la probabilidad de que tu dibujo salga en los 3 dados? (1/6)³ = 1/216. ¿Y que salga tu dibujo en 2 de los 3 dados? 15/216 ¿Y solo en un dado? 75/216.

Es importante alertar que, matemáticamente hablando, las apuestas no son un negocio
Es importante alertar que, matemáticamente hablando, las apuestas no son un negocio

Si sumas los 3 casos que están a tu favor, tenés 91/216 chances de ganar y 125/216 chances de perder. Contra lo que suponíamos, es más probable que pierdas tu dinero. ¡Qué sorpresa!

Esto es lo que pasa muchas veces con los juegos de azar. Creemos que es una verdadera oportunidad de llenarnos de plata, cuando en realidad es una trampa camuflada lista para “desplumarnos”.

Pero no nos quedemos ahí y sigamos analizando juegos para ver por qué no son recomendables matemáticamente hablando:

Fijémonos lo que pasa con la ruleta. Si tu idea es apostar a un número, tus probabilidades de acertar ese número son de 1 entre 37. Es decir, tenés un 2,7% de chances de ganar.

Las apuestas al color o par/impar tienen casi un 50% de chances de ganar. La existencia del cero hace que esté por debajo de la mitad, ya que tenés 18 casos favorables sobre 37 posibles. Más precisamente un 48,6%. En docenas y columnas, las chances son aún menores. De apenas un 32,43% en una jugada (apenas menos de un tercio).

Pero esto se pone peor. Porque eso es en una sola jugada, y como bien sabemos, nadie juega una vez y se va (¿acaso no convendría?). A medida que seguís apostando, tus probabilidades bajan aún más. Por ejemplo, la cuenta de ganar en 2 tiradas sería de 18/37. 18/37 = 324/1369. Apenas un 23,7%. Imagínate a cuánto se va el porcentaje a medida que seguís jugando.

Igual esto es la gloria a comparación con los “tragamonedas”. El profesor Miguel Córdoba en su libro “Anatomía del juego. Un análisis comparativo de las posibilidades de ganar en los diferentes juegos de azar” muestra cómo las chances de ganar algo en las conocidas maquinitas rondan el 18,37%.

No es un campo recomendable para aterrizar si no estás preparado. Hay varios mitos o creencias populares sobre este tipo de juegos que alimentan las pérdidas de dinero. Sobre todo, si partimos de la base de que a veces se eligen números simplemente por una afinidad o gusto o porque significan algo para esa persona. Analicemos un par de estas creencias, tal vez las más clásicas:

No hace falta que diga cómo se juega a la lotería. Elegís algunos números y esperas a ver si son los que salen sorteados en un concurso. Sin embargo, en el año 2003 en Italia, pasó algo muy extraño. El número “53″ simplemente dejó de salir. Y se mantuvo oculto durante un año y medio. Mucha gente iba apostando con la premisa de “si no salió hasta ahora, entonces ya tiene que estar por salir”, desconociendo que cada tirada de lotería es un suceso independiente de la anterior, por lo que el famoso 53 tiene la misma probabilidad de salir que cualquier otro número. Esto es lo que se conoce como “Falacia del jugador”. Este desconocimiento logró que se apuesten, en ese año y medio, aproximadamente 4 mil millones de dólares al 53. Fue espantoso. Todo terminó en bancarrotas, en suicidios y hasta el asesinato de la familia de Franco Grassi llevado a cabo por él mismo luego de entrar en depresión.

Otra creencia muy tenida en cuenta es la estrategia de la Martingala. Consiste en recuperar la plata que perdiste duplicando tu apuesta en la jugada siguiente. Si perdiste 1, en la próxima apostas 2. Si perdiste 2, en la próxima apostas 4. Y así sucesivamente. Tuvo su origen en el Siglo XVII, en un pueblo cerca de Marsella.

Los juegos de azar deben ser entendidos como un entretenimiento con un costo asociado
Los juegos de azar deben ser entendidos como un entretenimiento con un costo asociado

Su soporte es lo poco probable que pierdas tantas veces seguidas. A medida que seguís jugando, las probabilidades de perder en serie se van achicando cada vez más:

Perder 1 vez --- > 51,3% de chances (19/37)

Perder 2 veces seguidas --- > 26,4% de chance (19/37)2

Perder 3 veces seguidas --- > 13,5% de chances (19/37)3

Perder 4 veces seguidas --- > 6,9% de chances (19/37)4

Perder 5 veces seguidas --- > 3,5% de chances (19/37)5

Ahora, pongámonos optimistas y supongamos que en algún momento vamos a recuperar nuestro dinero. ¿Podemos aguantar hasta que la mala racha se rompa?

Pongamos un ejemplo en donde arranco con $1000 y pierdo durante 10 veces seguidas.

Jugada 1 --- > $1.000 ---> PIERDO ---> ESTOY -$1.000

Jugada 2 --- > $2.000 ---> PIERDO ---> ESTOY -$3.000

Jugada 3 --- > $4.000 ---> PIERDO ---> ESTOY -$7.000

Jugada 4 --- > $8.000 ---> PIERDO ---> ESTOY -$15.000

Jugada 5 --- > $16.000 ---> PIERDO ---> ESTOY -$31.000

Jugada 6 --- > $32.000 ---> PIERDO ---> ESTOY -$63.000

Jugada 7 --- > $64.000 ---> PIERDO ---> ESTOY -$127.000

Jugada 8 --- > $128.000 ---> PIERDO ---> ESTOY -$255.000

Jugada 9 --- > $256.000 ---> PIERDO ---> ESTOY -$511.000

Jugada 10 --- > $512.000 ---> GANO ---> ESTOY $1.023.000

Jugada 11 --- > $1.024.000 ---> GANO ---> ESTOY $1000

Como podrás observar, el crecimiento exponencial que se va dando de tu pérdida es demencial. Pero, como si fuera poco, la zanahoria no es tan tentadora. Es decir, si perdés 10 veces seguidas necesitarías contar con $1.024.000 para salir del casino habiendo ganado solo $1000. ¿Tenés todo ese dinero? Mira que tu plata no es infinita. Y además, ¿vale la pena arriesgar tanto por tan poco?

¿A qué queremos llegar con esto? ¿Estamos proponiendo prohibir los juegos de azar? Para nada. Sería un disparate. Son súper divertidos. Solo pedimos verlos como son realmente: un entretenimiento con un costo asociado, de ninguna forma como fuente de ingreso. Y menos, sin tener la preparación necesaria.

En este sentido, es muy importante el lugar de la familia, sigue siendo un espacio de encuentro, de lazos y vínculos afectivos; es allí donde se puede educar con el ejemplo, siendo coherentes entre el decir y el hacer, y posibilitar generar empatía y confianza desde pequeños. Y, si bien no vamos a ir contra la publicidad que portan los jugadores de fútbol en sus camisetas, sí las podemos cuestionar y hablar al respecto.

No vamos a opinar si está bien o mal, sólo alertar que, matemáticamente hablando, no es negocio. Llevas las de perder. Como dice el dicho: “Alguien tiene que ganar… pero ese alguien no sos vos”.

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