Por las madres del pan que dan de comer a los pobres

El encuentro de las Madres de los Comedores es el mayor ejemplo de una pedagogía del Encuentro

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Maternales y heroicas. Acompañadas por clérigos y laicos de la Iglesia, trabajadores y empresarios del pueblo solidariamente unidos, en los colegios y capillas de los barrios populares y de las villas. Llenan la olla, día a día, dándole de comer a las familias pobres, a los desarrapados de nuestra Patria, a los desempleados, a los que pasan hambre, al mismo tiempo que, en el marco de una democracia iliberal, frente el progreso de esa negatividad, los indiferentes miran para otro lado para no ver, los funcionarios se confabulan en disponer lo que no es de ellos, legitimándose y realizándose la apropiación de la Naturaleza que Dios creó para todos. La razón está en la ausencia de “una economía integrada en un proyecto político, social, cultural y popular que apunte al bien común” y para ello articulada con una ética de una “sana política” (como propone el Papa en la parte final de su última disertación en el G7) y ello demuestra que con un plan económico solo es insuficiente.

Esa ausencia nos conduce a sospechar que los fines no son los de la buena política y más aún cuando los curas que caminan con el pueblo pobre, rezan, celebran, ordenan, fundamentan y convocan se vean obligados a clamar:

“Con la comida, no”

“Celebrando el Día de la Bandera, a los curas de barrios populares y villas nos vuelve al corazón lo que habíamos sentido cuando Jesús dijo a sus discípulos “denles ustedes de comer”.

Todas las mañanas, cuando todavía está oscuro, se encienden luces tenues en nuestros comedores. Son las Madres de nuestra Patria que responden también a quien les dijo “tuve hambre y me diste de comer”.

“Por eso, elegimos como abanderadas a tantas mujeres de nuestros barrios. Las hemos aplaudido y homenajeado en la Pandemia. Muchas de ellas son madres de sus hijos y de los del pasillo. Sus manos cuidan el pan de cada día. Hoy nos sentimos en deuda con ellas.”

“En estos tiempos de crisis y confusiones, nos duele que a muchas de estas doñas se las haya acusado de robar o vender los alimentos. Son ellas las que sufren el dolor de ver que no alcanza la comida de la olla. Varias veces repiten el milagro de la multiplicación de los panes. Son las que dan la cara cuando el Gobierno no entrega los alimentos.”

“¿Qué nos pasó que pasamos de ensalzarlas en la Pandemia a humillarlas ahora? ¿Cambiaron ellas o cambiamos nosotros?”

“¿Nos hemos transformado en una sociedad que condena a tantas madres que dan vida?”

“Pedimos recapacitación: a la gente del Gobierno, a los políticos, a los formadores de opinión, a los empresarios, a todos.”

“Jamás imaginamos que tendríamos que seguir discutiendo sobre el reparto de comida. Es escandaloso. Nos duele mucho. ¡No es posible morirse de hambre en la tierra bendita del pan!”

“Así como la Bandera Argentina flamea en todos los rincones de la Patria, queremos que a ningún hermano le falte el pan. Es tarea de todos, empezando por el Estado y siguiendo por todos, cada uno desde donde le toca. Que nunca más haya que reclamar comida.”

“Trabados en pelear por los alimentos no podemos avanzar en proyectos de verdadera inclusión.”

“La cuestión va mucho más allá del galpón de alimentos.”

“En un país con un 55% de pobreza y 18% de indigencia, no podemos pensar que el problema de la comida es psicológico o ideológico. No se combate con relatos y redes. Los problemas de asistencia alimentaria tienen que acompañar la realidad que estamos viviendo y actualizarse con la inflación.”

“Nos gustaría pensar que esto es ineptitud y que se quiera mejorar.”

“Que la Virgen Madre nos cubra con su manto para que nadie quede afuera.”

“Por eso, nos reuniremos el miércoles 19 de junio a las 11 horas en el Santuario de la Virgen de Caacupé en La Matanza en una Misa presidida por Monseñor Oscar Ojea —obispo de San Isidro y presidente de la Conferencia Episcopal Argentina (CEA)— junto a las Madres de la Patria”.

“Al mismo tiempo, en días y horarios cercanos, habrá misas con la misma intención en:

  • la Parroquia Nuestra Señora de Lourdes en La Banda, Santiago del Estero, con el Padre José maría “Pepe” Di Paola,
  • en la Capilla Monseñor Angelelli y Compañeros Mártires en Córdoba con el Vicario de los Pobres, el Padre Pablo Viola,
  • en la Parroquia Santa Rita de Mar del Plata junto a Monseñor Ernesto Giobando,
  • en la comunidad Ava Guaraní de la Misión San Francisco en Pichanal, Salta,
  • y en otros puntos del país.”

Polaridad de los complementarios o de los contrarios

Los argentinos tenemos una sociedad que arrastra una larga historia de polarización desde los albores de nuestra independencia.

Hoy estamos ante la aparición de una nueva fuerza denominada anarco capitalista que integra personas de variada procedencia e ideología que por el discurso y las medidas tomadas por su conductor no se diferencia sustancialmente de los gobiernos de las dictaduras militares, en lo político y especialmente en lo económico. Por el proceder de los primeros seis meses de gobierno este cronista tiene la impresión que esta nueva fuerza desde el Poder Ejecutivo se propone expandirse sobre la base de aumentar la tensión de la contradicción entre ricos y pobres con una opción preferencial por los primeros y entre nacionales y liberales.

Como sabemos los polos pueden ser contrarios o complementarios. Si los polos son contrarios están uno en contra del otro, por lo cual el objetivo es de dominación, exclusión o aniquilamiento del otro. Todo parece indicar que la realidad política de hoy sería la polaridad de los contrarios. Por eso en el actual conflicto, desde la forma mentis (actitud mental) del partido gobernante se divide entre buenos y malos, donde los buenos son los que llegaron después de un siglo de fracasos y los malos los opositores que conformarían una “casta” a la que se responsabiliza de ese siglo perdido, a excepción de los colaboracionistas, de los que se conocieron a propósito de la llamada ley de bases. Desde la perspectiva de la oposición el gobierno está integrado por los malos, y los buenos son los partidarios perdedores en las últimas elecciones nacionales responsables de este lío. No es el momento de enumerar los males que carga este gobierno pero, en principio, el gran reproche de que es objeto es haber encarado un “ajuste” en lo económico, que privilegia la situación de los ricos -125.000 según se afirmó -y empobrece al resto de la población.

No podemos imitar la violencia de quien se opone al Plan de Dios

Nada dice el Papa Francisco sobre este nuevo conflicto histórico que asola a los argentinos. Pero nos parece oportuno recordar que ante el Congreso de Estados Unidos dijo: “Puede generarse una tentación a la que debemos prestar especial atención: el reduccionismo simplista que divide la realidad en buenos y malos; permítanme usar la expresión, en justos y pecadores”. Y exponía que en tales casos ocurre la siguiente paradoja: “En el afán de querer liberarnos del enemigo exterior podemos caer en la tentación de ir alimentando el enemigo interior. Copiar el odio y la violencia del tirano y del asesino es la mejor manera de ocupar su lugar.”

Recordemos que esta es la lógica arcaica de “cuanta más violencia más poder” lo cual aumenta la capacidad de supervivencia del que mata al enemigo.O sea el peor camino.

El bien es la ayuda al necesitado y no la idea

Simplificando, hay que resistir el asesinato pero no imitando la violencia del asesino por más razonable que sea la idea o el plan (económico).

Si entendemos bien el mensaje del Santo Padre, como cristianos debemos resistir el mal haciendo el bien, el bien que se hace al prójimo, al otro y no al partido o al movimiento político o al grupo económico. Mucho menos al que actúa en función de una ideología o teoría económica inmoral que se usa como instrumento para acumular poder.

Como lo recuerda Joseph Ratzinger en su obra iLiberar la libertad “el nacionalsocialismo era solo el instrumento del que se servía el nihilismo, que estaba dispuesto a desprenderse de él cuando hiciera falta y a sustituirlo por otra cosa.” Y enseña poco más adelante que “ni la dictadura nacionalsocialista ni la comunista consideraban inmoral y mala en sí ni una sola acción. Lo que servía a los fines del movimiento o el partido era bueno, por inhumano que fuera.” Y concluye enseñándonos que “Así se ha producido, después de varios decenios, la aniquilación del sentido moral, que se transformará en completo nihilismo cuando pierdan vigencia los fines anteriores (léase, inflación, ajuste fiscal o cualquier otro enunciado) y la libertad se reduzca…a una libertad (completamente) vacía.

La unidad es superior al conflicto

Hace 20 años el Cardenal Bergoglio decía: “Una política está enferma cuando prospera en función de los conflictos, acentuándolos para aumentar el poder o la influencia del político “intermediario”, muy distinta de una política sana que se esfuerza en conciliar a las personas en torno al bien común, y en la cual el político es “mediador”: uno que se sacrifica a sí mismo en favor del pueblo” (J.M. Bergoglio “Curso de Formación y Reflexión Política”, 1 de junio 2004).

Hay cuatro actitudes que señala el Papa Francisco para despolarizar: “No discutir con el que busca polarizar y no dejarse confundir por falsas contradicciones; decir sí -más con las obras que con las palabras -a la misericordia como paradigma último, y decirlo en dialecto materno, que llega al corazón de cada persona en su propia cultura.”

Las Madres de la Patria y un encuentro ejemplar

El encuentro de las Madres de los Comedores es el mayor ejemplo de una pedagogía del Encuentro. Compañeras de los humildes -contienen el hambre junto a los curas y también, en estos y otros puntos del país, acompañadas por las Organizaciones de los Movimientos Populares y otros grupos solidarios que marchan, en general, en el pueblo fiel de Dios. En estos meses, en especial, por el pan y la educación amenazadas. Por la supervivencia, en contra de los aumentos de tarifas, de los medicamentos de enfermedades a veces muy graves, el precio del transporte, de la nafta y de otros “recortes”. Levantando las banderas de “Pan, Paz y Trabajo”, “Tierra, Techo y Trabajo”, “Capilla, Colegio, Club”, “Casa de Primeros Auxilios” y otras tantas banderas que en el curso de los últimos 40 años de Democracia se reiteran en la voz solitaria de los maestros, curas y dirigentes sociales como homenaje al mal de la corrupción e indiferencia.

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