
Los más jóvenes no encuentran empleo por ser “chicos” y por no tener experiencia, mientras que los adultos no acceden a un trabajo por ser “grandes”. ¿Qué hay de cierto sobre encontrar trabajo según el momento de la vida que estamos atravesando?
Pareciera que el mercado laboral es para un segmento etario que aún no se comprende. Lo que sí sabemos es que encontrar empleo es un desafío para cualquier persona en la Argentina actual.
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Podemos leer muchos testimonios en LinkedIn, la red social para conseguir trabajo que aún no tiene competencia. Allí encontramos candidatos con talento, de más de 35 años, con una inserción laboral lenta y pausada; hallamos más historias del segmento “silver”, los +50 que también se preocupan por ser empleables; sienten y saben que los últimos años laborales en relación de dependencia son cruciales para la jubilación.
Ahora bien, si nos ponemos a pensar desde la mirada de Recursos Humanos, ¿es acaso la edad un factor que determina el talento? ¿O resulta ser un fantasma que nos han inculcado para preocuparnos por los últimos años de nuestras elecciones laborales?
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Los miedos de volverse grande para el mercado de trabajo son muy reales. Muchas organizaciones prefieren el talento joven, al que creen que pueden “moldear” para las responsabilidades que les asignen. Lo que no saben es que los grandes también pueden moldearse y que incluso su experiencia laboral de tantos años es la marca más indeleble de saber cómo adaptarse a diferentes situaciones. Los más experimentados son los que tienen el know how, los que han pasado por diferentes momentos en las organizaciones y probablemente hayan mantenido una antigüedad a lo largo del tiempo.
Es importante en este punto empezar a dejar de repetir y romper las creencias limitantes en relación al edadismo. Muchas organizaciones orientarán su cultura hacia los más seniors en edad, y claro que otras preferirán gente joven; lo importante es saber distinguir cuáles son esas organizaciones para poder estar atentos a sus procesos de selección.
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Vale destacar que hay compañías que prefieren contar con un “mix”, y que lo consideran algo sano para que todas las generaciones convivan en lo cotidiano.
Otro punto crucial es no caer en la comparación: cada caso es un mundo; la limitante de la edad tiene que poder ser una barrera a saltar. Los perfiles más adultos deben continuar trabajando en su speech para contar de manera estratégica todo lo que han adquirido como experiencia a lo largo de su carrera. Ser grandes tiene que tener sus ventajas y muchos están listos para contarlas.
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Más allá de eso, el mercado laboral nos invita a seguir aprendiendo a lo largo de la vida, los conocimientos se transforman, la tecnología se acelera, la inteligencia artificial nos demuestra que hay mucho más por delante. El desafío de los perfiles +35 es poder adaptarse a los cambios y que el sesgo de la edad quede muy atrás para aquellos que piensan que no podrán adaptarse.
Ponerse en valor, a cualquier edad, es también saber contar la historia personal de cada uno en relación al trabajo.
* Sofia Mom von Kotsch es especialista en empleabilidad.
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