Kicillof busca derrotar a Vidal con el peso de los intendentes y la Cámpora

Guardar
Magario y Kicillof empezaron a recorrer juntos la provincia, el jueves estuvieron en Castelli
Magario y Kicillof empezaron a recorrer juntos la provincia, el jueves estuvieron en Castelli

Axel Kicillof leyó a Carlos Marx y a John Maynard Keynes, militó en Ciencias Económicas con Guido Sandleris -actual presidente del Banco Central– y acepta todos las órdenes políticas de Cristina Fernández. Verónica Magario, compañera de fórmula de Kicillof, es peronista de cuna -su padre Raúl manejaba las finanzas de Los Montoneros- y pone a CFK en el mismo nivel icónico que Evita. Los dos, Axel y Verónica, pretenden derrotar a la gobernadora bonaerense María Eugenia Vidal y contribuir de esta manera a la derrota de Mauricio Macri.

El dedo de Cristina decidió que Kicillof sea candidato en la Provincia de Buenos Aires. Esa orden política causó un fuerte resentimiento en ciertos intendentes del conurbano que tenían sus propias aspiraciones. Martín Insaurralde -Lomas de Zamora- y Magario -La Matanza- mordieron arena y decidieron jugar sus propios partidos.

Kicillof es un entusiasta de la política y el poder, y avanza por la provincia cómo si conociera desde la infancia. El exministro de Economía fue un prestigioso alumno del Colegio Nacional de Buenos Aires, frecuentó distintos nichos intelectuales –nunca fue comunista– y su conocimiento de la pobreza siempre estuvo vinculado a las tareas académicas.

Primera foto de Kicillof y Magario juntos tras el anuncio de la fórmula bonaerense
Primera foto de Kicillof y Magario juntos tras el anuncio de la fórmula bonaerense

Este perfil del candidato peronista, alejado del parangón que marcó Herminio Iglesias, Antonio Cafiero o Felipe Solá, pone en aprietos a los barones del conurbano. No entienden mucho su forma de pensar, no conectan mucho cuando habla, y desconfían mucho de su vocación de poder vinculada a La Cámpora.

El cálculo es fácil de hacer: si Kicillof gana, respaldado por Máximo Kirchner, se podría quedar ocho años en La Plata. Y esa permanencia en el poder, sumado al rigor político que exuda la Cámpora, podría hacer estragos en el hábitat natural de los barones del conurbano.

Magario tiene su propia plan de campaña, y aunque respeta la determinación de Kicillof, busca no desperfilarse ni ceder cuotas de poder en un sistema político que se caracteriza por su aspereza. Con todo, si el candidato del Frente de Todos quiere ganar, necesita la experiencia y el peso electoral de su compañera de fórmula.

Al margen de las internas y los recelos políticos, Kicillof y Magario pueden derrotar a Vidal y Daniel Salvador. La primera y tercera sección electoral es absolutamente justicialista, y la intención de voto de Macri en el conurbano perjudica las posibilidades electorales de la gobernadora Vidal, pese a que su imagen positiva casi duplica a los actuales porcentajes que exhiben Kicillof y Magario.