¿Es real la flexibilización del comercio internacional argentino?

La eliminación de regulaciones simplificó procesos, pero el acceso restringido a divisas continúa siendo el principal obstáculo para importar y exportar con normalidad

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Leonardo Alías es especialista en comercio exterior, gestión de proyectos y tecnología (Foto: Movant Connection)
Leonardo Alías es especialista en comercio exterior, gestión de proyectos y tecnología (Foto: Movant Connection)

A pesar de que se instale en los medios que el comercio exterior se ha flexibilizado, y el fuerte aumento de las compras por el régimen de courier en plataformas de e-commerce internacional de bajo costo no hagan más que reforzar la idea, lo cierto es que la flexibilización o apertura de mercado no sería tan así.

Desde la asunción del actual gobierno, se eliminaron las SIRAS, se redujo el impuesto país, se eliminaron las licencias no automáticas, se derogaron ciertos controles de precio internos, etc. Todo esto generó un alivio administrativo y burocrático que parecería apuntar a flexibilizar las importaciones.

Son medidas que suenan bonitas, pero en realidad no sirven de nada si no se flexibiliza el acceso al MULC (Mercado Único y Libre de Cambios), lo que me lleva a mencionar la razón que me invita a manifestar lo anterior: que el régimen de pagos al exterior o de cobros para el caso de las exportaciones que actualmente gobierna nuestro mercado, el cual está regido por el Banco Central, que a través de sus regulaciones, no permite el libre egreso de divisas.

Casi ningún proveedor en su primera venta te va a embarcar mercadería a Argentina sin haber cobrado un anticipo (Imagen: Shutterstock)
Casi ningún proveedor en su primera venta te va a embarcar mercadería a Argentina sin haber cobrado un anticipo (Imagen: Shutterstock)

Pagos al exterior: el verdadero cuello de botella

Entonces, cuando queremos comprar al exterior, luego de haber hecho nuestra investigación de mercado para encontrar un proveedor confiable y con la calidad de material que nosotros necesitamos y estamos listos para pagar, nos encontramos con que no podemos transferir un anticipo al proveedor para que comience la producción del bien.

Como mencioné anteriormente, regulaciones del BCRA desde sus comunicaciones “A7030” y luego “7466/7532” establecen que solo puedo anticipar fondos al exterior para el caso de los bienes de capital.

Créanme cuando les digo que casi ningún proveedor en su primera venta te va a embarcar mercadería a Argentina sin haber cobrado un anticipo. Solo se puede hacer el “pago a la vista contra documento de embarque”, lo que equivale en la práctica a una semana después de embarcada la mercadería.

¿Qué pasa en los hechos? Las empresas que tienen necesidad de importar sí o sí, recurren a soluciones mágicas, generalmente por fuera del sistema bancario, y estas compañías, ya sean grandes o pymes que necesitan abaratar costos para seguir siendo competitivas y que podrían encontrar en la importación una forma de traer insumos más baratos, abandonan la idea de importar al encontrar semejantes trabas.

Todo lo anteriormente mencionado no hace más que ahogar a las pequeñas y medianas empresas que quieren subsistir en este mercado.

Resumiendo, si de verdad queremos tener un comercio exterior y un mercado liberal no solamente hacen falta políticas comerciales abiertas, sino también políticas financieras abiertas y poder liberar el sistema bancario hacia el exterior.

De esta manera, podremos mejorar y tener más herramientas a la hora de negociar las condiciones de pago con nuestros proveedores o clientes. Quizás una idea podría ser habilitar los pagos al exterior siempre que sean para pagar mercaderías y no para girar divisas en concepto de atesoramiento, si es que el gobierno teme una fuga masiva de capitales o divisas.

En conclusión, si bien es cierto que se ha ido disminuyendo la intervención del Estado, una flexibilización del comercio exterior no solo debe venir acompañada de una baja en los aranceles o menos burocracia y trámites frente a la aduana, sino que también debe venir acompañada de una flexibilización para los pagos y o cobros desde y hacia el exterior, para que la transición hacia un mercado liberal y más competitivo sea completa.