La Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural propone cuatro versiones mexicanas de la lasaña —azteca, vegetariana, poblana y de flor de calabaza con queso oaxaca— elaboradas con ingredientes nacionales que le dan al platillo italiano un giro con sabores del campo mexicano.
Los ingredientes de las cuatro versiones se encuentran en cualquier mercado o tianguis local: tortillas, chiles, quesos como el manchego o el oaxaca y flor de calabaza son productos de temporada accesibles.
La lasaña clásica, de origen italiano, se prepara con láminas de pasta, ragú de res, salsa bechamel y queso gratinado.
En México, esa base se adapta con lo que el campo y las costas del país producen: tortillas, chiles, huitlacoche, flor de calabaza, crema ácida y quesos como el manchego, el chihuahua o el oaxaca.
PUBLICIDAD
Lasaña italiana: guisado de res, salsa, queso y pasta en capas
La receta clásica alterna láminas de pasta de trigo cocidas con ragú —un guisado lento de carne molida de res con jitomate, cebolla, ajo y vino tinto— y salsa bechamel, una mezcla de mantequilla, harina y leche.
El conjunto se cubre con queso parmesano y se hornea hasta gratinar.
La versión más conocida es la boloñesa, originaria de Bolonia, en el norte de Italia.
Esa misma estructura de capas —guisado, salsa y queso— es la que las versiones mexicanas retoman, cambiando los ingredientes por los del campo nacional.
PUBLICIDAD
Lasaña poblana: rajas poblanas, elote, crema ácida y pollo deshebrado
Esta versión se prepara con rajas, elote y crema ácida. Los chiles poblanos se asan, se pelan y se cortan en tiras; se saltean con cebolla hasta acitronar y se mezclan con granos de elote y crema ácida.
La pechuga de pollo se deshebra por separado y se integra al guisado antes de armar las capas con láminas de pasta y queso manchego, chihuahua o mozzarella para gratinar.
Lasaña de temporada: huitlacoche, flor de calabaza y queso oaxaca derretido
La lasaña de flor de calabaza y huitlacoche es la preparación más arraigada en la tradición culinaria nacional.
Sus ingredientes principales son productos de temporada que se consiguen en cualquier mercado: la flor de calabaza y el huitlacoche aparecen entre julio y octubre, cuando el maíz está en pleno cultivo.
PUBLICIDAD
Su base es un guisado con flor de calabaza, huitlacoche desmenuzado, epazote fresco, elote, ajo y cebolla.
El epazote entra al final para que no pierda su aroma. La mezcla se liga con queso oaxaca deshebrado y se arma en capas con láminas de pasta de harina, salsa blanca y manchego para gratinar.
Lasaña azteca: sin pasta, con tortilla, chorizo y frijoles
La lasaña azteca reemplaza las láminas de pasta con tortillas de maíz o harina.
La carne se prepara a la mexicana o se sustituye por chorizo; y se puede añadir frijoles y chiles entre las capas para agregar más sabor al platillo final.
PUBLICIDAD
Es la versión que más se aleja del original italiano y más se acerca a un pastel de tortilla tradicional.
Lasaña sin carne: champiñones, zanahoria, espinacas y salsa de jitomate
La lasaña vegetariana prescinde de cualquier proteína animal. Su base es una salsa de jitomate con ajo y cebolla sobre la que se integran las verduras: champiñones fileteados, espinacas, zanahoria rallada y calabaza en cubos, todas salteadas por separado para que cada una conserve su textura y no suelte demasiada agua al hornear.
Las verduras se distribuyen en capas alternas con láminas de pasta y salsa de jitomate.
Encima va una capa generosa de queso —manchego, mozzarella o el que se tenga a la mano— y el conjunto entra al horno hasta que la superficie dore y los bordes de la pasta queden ligeramente crujientes.
PUBLICIDAD
Es la versión más ligera de las cuatro y la que más fácil se adapta a lo que haya en la despensa.