La preparación de alimentos en casa puede ser el origen de una enfermedad gastrointestinal.
Los errores más comunes ocurren durante la preparación cotidiana del desayuno y, en su mayoría, pasan desapercibidos. Conocerlos es el primer paso para evitarlos.
No lavarse las manos antes de cocinar
El Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), advirtie a través de un comunicado de prensa que bacterias como E. coli (responsable de infecciones gastrointestinales y urinarias), pueden transmitirse por malas prácticas de higiene al preparar alimentos.
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Los grupos con mayor riesgo son personas adultas mayores, niños y pacientes con el sistema inmunológico debilitado.
El lavado de manos es la medida más básica y la que más se descuida.
Un reporte de la Food Standards Agency del Reino Unido que rastrea hábitos de higiene alimentaria en el hogar, detectó que el porcentaje de personas que siempre se lavan las manos antes de cocinar bajó de 77% a 68% entre 2020 y 2025.
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El IMSS establece que lavarse las manos de manera adecuada es la primera medida para prevenir infecciones por E. coli.
La bacteria se transmite con facilidad cuando las manos contaminadas tocan alimentos que no van a cocinarse o superficies de preparación.
Usar la misma tabla de cortar para todo
Cortar con la misma tabla alimentos crudos —carne, huevo, embutidos— y alimentos que se consumen directamente, como fruta o pan tostado, favorece la contaminación cruzada.
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Las bacterias de los alimentos crudos quedan sobre la superficie y migran al siguiente ingrediente sin que ninguna cocción las elimine.
La Food Standards Agency (FSA) identifica la contaminación cruzada como uno de los comportamientos domésticos de mayor riesgo en la preparación de alimentos.
El reporte documenta que usar tablas separadas para carnes crudas y otros alimentos sigue sin generalizarse en los hogares.
Dejar alimentos cocidos a temperatura ambiente
Preparar el desayuno con anticipación y dejarlo fuera del refrigerador es otro error frecuente.
Las bacterias se multiplican con rapidez entre los 4 y los 60 grados centígrados, un rango que abarca la temperatura de cualquier cocina.
Dos horas a temperatura ambiente son suficientes para que un alimento cocido represente un riesgo.
La FSA señala que mantener los alimentos a temperatura segura —fríos por debajo de 4 grados o calientes por encima de 60— es una de las prácticas con mayor efecto en la prevención de enfermedades transmitidas por alimentos en el hogar.
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No cocer bien los alimentos
El comunicado de prensa del IMSS indica que lavar y cocer bien los alimentos es indispensable para evitar infecciones gastrointestinales.
La cocción insuficiente deja vivos los microorganismos presentes en carnes, huevo y otros ingredientes de uso frecuente en el desayuno.
El huevo con yema líquida, por ejemplo, no alcanza la temperatura necesaria para eliminar Salmonella.
La bacteria E. coli ha desarrollado mecanismos de adaptación y puede estar presente en distintos climas, no solo en temporada de calor.
El peligro no es estacional y el correcto manejo de los alimentos debe aplicarse durante todo el año, de acuerdo con la institución mexicana.
Automedicarse ante los primeros síntomas
Las enfermedades gastrointestinales figuran entre las principales causas de consulta médica en México, especialmente en temporadas de calor, cuando las bacterias se multiplican con mayor rapidez en los alimentos.
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Si aparecen dolor abdominal, calambres, diarrea o fiebre, el IMSS llama a no automedicarse.
El uso inadecuado de antibióticos contribuye a que bacterias como E. coli, estafilococos y pseudomonas desarrollen resistencia a los medicamentos disponibles.
La mayoría de los cuadros gastrointestinales son leves o moderados y se tratan con antibióticos orales de forma ambulatoria, pero una proporción menor puede derivar en complicaciones que requieren hospitalización, de acuerdo con el IMSS.
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