Lo que pasa en tu boca si no te cepillas los dientes al despertar

Un estudio reveló cómo una rutina al despertar puede afectar la salud más de lo que imaginas

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La falta de higiene bucal puede contribuir al descontrol de glucosa en personas con diabetes. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Durante las horas de sueño, la boca produce menos saliva, la temperatura sube y las bacterias se multiplican sin freno sobre la lengua y los dientes.

Saltarse el cepillado al despertar significa comenzar el día con esa carga microbiana intacta, lista para mezclarse con los primeros alimentos o bebidas del día.

Expertos midieron directamente en el aliento de los participantes los gases que producen las bacterias al descomponer proteínas, y encontraron niveles altos que, de mantenerse sin atención, pueden derivar en consecuencias graves para la salud.

El Instituto Mexicano del Seguro Social recomienda cambiar el cepillo de dientes cada tres meses para mantener las cerdas libres de bacterias. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La saliva es el sistema de defensa que se apaga mientras duermes

El dato lo midió un estudio publicado en el Journal of Clinical Medicine (Revista de Medicina Clínica), disponible en el repositorio de los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos (NIH): el 40.2% de las personas analizados presentó halitosis (mal aliento persistente).

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La investigación del NIH analizó a 92 estudiantes universitarios de entre 18 y 35 años y encontró que quienes presentaban mayor concentración de compuestos sulfurosos tenían un flujo salival significativamente más bajo: 0.2 mililitros por minuto frente a 0.3 en quienes no reportaban mal aliento.

Una boca que produce apenas un poco menos de saliva de lo normal durante la noche duplica las probabilidades de despertar con mal aliento. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La diferencia parece pequeña, pero el estudio calculó que cada caída de 0.1 mililitros por minuto en el flujo salival duplica las probabilidades de percibir mal aliento al despertar.

La saliva diluye los sustratos que las bacterias usan como alimento, regula el pH de la boca y libera compuestos antimicrobianos.

Cuando se duerme, ese mecanismo se ralentiza y la boca queda expuesta.

La lengua acumula más bacterias que los dientes durante la noche

El estudio del NIH identificó dos factores que explican el mayor porcentaje de la variación en los niveles de gases que causan el mal olor entre los participantes: el flujo salival y el grosor de la capa bacteriana sobre la lengua.

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Quienes tenían la lengua más cubierta de bacterias registraron niveles de mal aliento considerablemente más altos que el resto de los participantes.

El dorso de la lengua se identificó como la principal zona de acumulación de bacterias durante el sueño. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El dorso de la lengua, por su textura rugosa, ofrece más superficie para que las bacterias anaerobias —las que abundan sin oxígeno— se instalen y produzcan compuestos malolientes durante la noche.

No cepillarse tiene consecuencias que van más allá del aliento

El Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) advierte que la falta de higiene bucal puede ocasionar caries, gingivitis, halitosis y pérdida de dientes, y que en personas con diabetes contribuye al descontrol de la glucosa.

La placa bacteriana que no se retira con el cepillado se endurece con el tiempo y solo puede eliminarse con limpieza profesional.

El IMSS advierte que la falta de higiene bucal puede ocasionar caries, gingivitis, pérdida de dientes y abscesos. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La placa acumulada en las encías también eleva los niveles de gases que producen el mal aliento, aunque su peso en el problema es menor al de la lengua sin limpiar y al de la boca que genera poca saliva durante la noche, de acuerdo con los especialistas.

Los tres factores actúan en conjunto: menos saliva, más placa en lengua y más placa dental suman una boca que despierta con una carga bacteriana que el cepillado matutino está diseñado para remover.

Lo que recomienda la ciencia antes del primer café

El cepillado al despertar, raspar la lengua y mantenerse hidratado son las intervenciones con mayor respaldo científico para controlar el mal aliento matutino, antes de recurrir a enjuagues o productos farmacológicos.

El IMSS recomienda cepillarse tres veces al día con pasta dental y cambiar el cepillo cada tres meses para mantener las cerdas libres de bacterias.

La placa bacteriana no retirada con el cepillado se endurece y solo puede eliminarse con limpieza profesional, de acuerdo con los especialistas. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La autoridad mexicana también recomienda usar hilo dental todas las noches antes del cepillado para remover la placa bacteriana que se acumula entre los dientes, zona que el cepillo no alcanza y donde las bacterias encuentran condiciones ideales para multiplicarse durante el sueño.