Baja la presión arterial en semanas: los hábitos que debes cambiar

Un simple ajuste en la rutina puede reducir riesgos de enfermedades graves, daño cardíaco y mejorar la calidad de vida

La presión arterial alta, conocida como “la asesina silenciosa”, puede causar enfermedades cardíacas, insuficiencia renal, problemas oculares y otros daños si no se controla, de acuerdo con los Institutos Nacionales de la Salud (NIH), de Estados Unidos. (Imagen Ilustrativa Infobae).

La hipertensión arterial es una enfermedad crónica caracterizada por el aumento de la presión con la que el corazón bombea sangre a las arterias para que circule por todo el cuerpo.

En México, 29.9% de la población adulta presenta hipertensión entre 2020 y 2023, según la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición (ENSANUT).

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La hipertensión representa uno de los principales factores de riesgo para desarrollar enfermedad cardiovascular (ECV), discapacidad y muerte prematura.

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La Organización Panamericana de la Salud (OPS) indica que las enfermedades cardiovasculares constituyen la principal causa de muerte en la mayoría de los países de América.

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Debido a que la hipertensión suele ser asintomática, la única forma de detectarla es mediante la medición periódica de la presión arterial.

Según la ENSANUT, casi la mitad de la población adulta en México no monitorea su presión, lo que provoca que reciban el diagnóstico años después, cuando ya presentan daño grave en su salud.

Las poblaciones de bajo nivel socioeconómico enfrentan dificultades para acceder a atención médica

La hipertensión arterial causa más de 10 millones de muertes prevenibles cada año en el mundo, con mayor impacto en los países de ingresos bajos y medios, según estudios del Instituto Nacional de Salud Pública (INSP) y la Secretaría de Salud.

Aunque la prevalencia de hipertensión en México (29.4%) según la ENSANUT 2021-2024 es ligeramente menor que el promedio global (33.0%), solo 54% de los adultos con esta condición ha sido diagnosticado y apenas 21% lleva un control adecuado de su presión arterial.

Solo 21% de los adultos diagnosticados con hipertensión en México mantiene un control adecuado de su presión arterial, conforme ENASUT. (Imagen ilustrativa Infobae).

Esto implica que una parte considerable de la población vive con hipertensión sin saberlo, lo que aumenta el riesgo de enfermedades cardiovasculares y muerte prematura.

El nivel socioeconómico incide directamente en la posibilidad de detectar y controlar la hipertensión.

Las personas con ingresos bajos enfrentan barreras para acceder a servicios de salud: dificultades de transporte, imposibilidad de faltar al trabajo para consultas médicas o limitaciones para adoptar estilos de vida saludables.

El análisis de la ENSANUT 2021-2024 sobre factores socioeconómicos muestra que los adultos del grupo de menor ingreso presentan una prevalencia de presión arterial controlada de 53.8%, frente a 64.2% en niveles socioeconómicos altos.

Las enfermedades cardiovasculares son la principal causa de muerte en la mayoría de los países de América, según la Organización Panamericana de la Salud (OPS). (Imagen Ilustrativa Infobae)

El control de la hipertensión varía según la región y el acceso a servicios médicos en México

A nivel estatal existen diferencias regionales relacionadas con el contexto socioeconómico y el acceso a servicios médicos. En el norte del país, donde predomina la urbanización, se reporta un mayor porcentaje de personas diagnosticadas y con control de la hipertensión.

En el sur, donde la mayoría de la población adulta reside en zonas rurales, la proporción de personas diagnosticadas y con presión arterial controlada es menor.

Estas desigualdades muestran el efecto del nivel socioeconómico en la salud, en particular en la detección oportuna de la hipertensión y la prevención de complicaciones graves.

Se calcula que, si la presión arterial se mantuviera en valores normales, en México podrían evitarse entre 943 mil y 1.1 millones de eventos cardiovasculares en los próximos diez años.

Cambiar hábitos es clave para disminuir la presión arterial

El sedentarismo, el consumo elevado de sodio y alcohol, así como el tabaquismo, se asocian con una presión arterial alta, según el Instituto Nacional de Salud Pública (INSP).

Muchas personas con hipertensión asumen que el uso de medicamentos es suficiente para controlar la presión y no consideran necesario modificar su comportamiento.

La presión arterial se mide en dos cifras: el primer número indica la presión cuando el corazón impulsa la sangre (sistólica) y el segundo cuando el corazón está en reposo (diastólica), conforme a los Institutos Nacionales de la Salud (NIH) de Estados Unidos. (Imagen Ilustrativa Infobae).

En México, 52.1% de los adultos con hipertensión no realiza cambios en su estilo de vida para controlar la presión arterial y 53.5% de quienes no toman el medicamento de forma regular considera que no lo necesita, de acuerdo con la ENSANUT 2021-2024.

Esta situación provoca un daño silencioso y progresivo en órganos vitales como el corazón, los riñones y los ojos, lo que incrementa el riesgo de desarrollar enfermedades cardiovasculares, insuficiencia renal y problemas de visión.

Hábitos a implementar para reducir la presión arterial, según el Instituto Nacional de Salud Pública

El Instituto Nacional de Salud Pública (INSP) indica que reducir la presión arterial requiere modificar varios hábitos.

Limitar el consumo de sodio a un máximo de 2 gramos al día, es lo recomendado por la Organización Mundial de la Salud (OMS). Esto implica evitar productos procesados y ultraprocesados, principales fuentes de sodio en la dieta mexicana.

Se recomienda mejorar la alimentación evitando el exceso de grasas saturadas y trans, además de limitar el consumo elevado de alcohol y el tabaquismo.

Mantener un peso saludable es fundamental, ya que el sobrepeso y la obesidad son factores de riesgo.

El INSP señala que aumentar la actividad física y evitar la inactividad ayuda a regular la presión.

Controlar el estrés y considerar la edad también es relevante, ya que incrementan la resistencia vascular.

Las recomendaciones para reducir la presión incluyen mantener un peso saludable, realizar al menos 30 minutos de actividad física y reducir la ingesta de sal, de acuerdo con los Institutos Nacionales de la Salud (NIH) de Estados Unidos. (Imagen Ilustrativa Infobae).

Medirse la presión arterial al menos cada seis meses es necesario, sobre todo en personas con factores de riesgo como diabetes, obesidad o consumo de tabaco y alcohol.

Al medir la presión arterial, se recomienda hacerlo en condiciones óptimas y preferentemente por las mañanas.

La persona debe permanecer sentada durante cinco minutos y relajada antes de realizar la medición en el brazo derecho. No se debe consumir alcohol ni bebidas con cafeína previamente.

Una presión de 140 sistólica/90 diastólica se considera hipertensión, mientras que valores inferiores a 120 en la sistólica y 80 en la diastólica corresponden a un rango normal, de acuerdo con el INSP.

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