La razón por la que las jacarandas se han convertido en un emblema de la Ciudad de México

La floración de las jacarandas invita a redescubrir los espacios públicos, disfrutar del aire libre y ser parte de un fenómeno que une generaciones y celebra la diversidad en la capital

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La temporada de jacarandas ocurre
La temporada de jacarandas ocurre en CDMX entre enero y abril REUTERS/Carlos Perez Gallardo

La llegada de la primavera transforma a la Ciudad de México en un escenario natural único, donde miles de jacarandas florecen y tiñen de violeta las principales avenidas, parques y plazas. Este fenómeno convierte a la capital en uno de los destinos más atractivos para el turismo nacional e internacional, ya que la presencia de estas flores se ha consolidado como un emblema de la ciudad.

El atractivo turístico de las jacarandas también tiene un efecto directo en la economía local, de acuerdo con un comunicado de la Secretaría de Turismo de la capital.

Durante los meses de máxima floración, se registra un aumento en la ocupación hotelera y en la afluencia de visitantes a corredores turísticos como Reforma, Chapultepec, Roma-Condesa y Coyoacán. Cafeterías, restaurantes y comercios de estas zonas reportan mayor actividad, impulsando el consumo y generando un círculo virtuoso que beneficia a distintos sectores.

La integración de las jacarandas
La integración de las jacarandas al entorno capitalino se remonta al siglo XIX REUTERS/Carlos Perez Gallardo

Entre febrero y abril, la temporada de jacarandas posiciona a la Ciudad de México en el circuito mundial de destinos donde este árbol marca el paisaje urbano, junto a ciudades como Pretoria, Sidney y Buenos Aires.

La integración de las jacarandas al entorno capitalino es resultado de un proceso histórico que se remonta al siglo XIX, cuando el paisajista japonés Tatsugoro Matsumoto las introdujo como alternativa a los cerezos japoneses, aportando una nueva identidad ecológica y cultural.

Este espectáculo natural no solo embellece la ciudad, sino que también genera beneficios ambientales. Las jacarandas contribuyen a mitigar el calor urbano, proporcionan sombra y ayudan a mejorar la calidad del aire al capturar partículas contaminantes. Su longevidad, que puede alcanzar hasta 50 años, garantiza que sigan formando parte de la memoria colectiva y el paisaje urbano durante generaciones.

La floración de las jacarandas
La floración de las jacarandas es un espectáculo natural que embellece la ciudad REUTERS/Raquel Cunha

La floración coincide con el Día Internacional de la Mujer, lo que otorga un valor simbólico adicional al color violeta de las flores, acompañando movilizaciones y reflexiones colectivas. Según Alejandra Frausto Guerrero, secretaria de Turismo, y Jennie Shrem Serur, directora general del Instituto de Promoción Turística, la temporada de jacarandas es “uno de los momentos más especiales de la Ciudad de México”, ya que une naturaleza, cultura e identidad ciudadana.

La administración capitalina, encabezada por Clara Brugada Molina, impulsa el aprovechamiento turístico y cultural de este fenómeno, posicionando a la ciudad como un destino donde el espacio público y la naturaleza se integran de forma singular. Cada año, la floración de las jacarandas invita a redescubrir la ciudad caminando, admirándola y viviéndola desde una perspectiva más consciente y segura.

Al finalizar la temporada, las jacarandas dejan una huella en la vida urbana y en la memoria de habitantes y visitantes. La imagen de las copas violetas se renueva anualmente como símbolo de transformación, inclusión y esperanza para la capital mexicana.