Por qué no debes guardar el jamón, salchichas y otros embutidos en en el refrigerador dentro de bolsas de plástico

Esta es una práctica extendida entre la población, pero desaconsejada por organismos internacionales de salud

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Por qué no debes guardar
Por qué no debes guardar el jamón, salchichas y otros embutidos en en el refrigerador dentro de bolsas de plástico (Christin Klose/dpa)

El almacenamiento de jamón, salchichas y otros embutidos en el refrigerador dentro de bolsas de plástico es una práctica extendida, pero desaconsejada por organismos internacionales de salud.

La Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA) advierte sobre los riesgos asociados a este hábito, que puede afectar la frescura de los productos y aumentar el riesgo de contaminación bacteriana.

Razones para evitar el plástico en embutidos

Guardar embutidos en bolsas de plástico, especialmente las del supermercado, favorece la proliferación de microorganismos y acelera la descomposición de los alimentos. Esto ocurre por varios factores:

  • Generación de moho y baba: Las bolsas de plástico impiden la circulación de aire. Este ambiente cerrado provoca condensación, lo que genera una textura pegajosa y babosa en productos como el jamón. El crecimiento de bacterias, como Leuconostoc, es más común bajo estas condiciones.
  • Contaminación por humedad: El plástico atrapa la humedad residual de los embutidos, facilitando la aparición de moho y hongos. Esto representa un riesgo sanitario y afecta la apariencia y sabor del alimento.
  • Pérdida de frescura y sabor: Después de abrirse, los embutidos requieren un nivel de oxidación controlada para conservarse en buen estado. El encierro en plástico provoca que se sequen en exceso o adquieran sabores extraños.
  • Migración de microplásticos: Algunos plásticos pueden liberar componentes químicos o microplásticos al estar en contacto directo y prolongado con los alimentos, lo que representa un riesgo para la salud.
Esta es una práctica extendida
Esta es una práctica extendida entre la población, pero desaconsejada por organismos internacionales de salud Foto: (iStock)

¿Por qué la humedad es un problema?

El ambiente húmedo dentro de una bolsa de plástico crea el entorno perfecto para el desarrollo de moho, bacterias y hongos. Esta humedad, sumada a la falta de oxigenación, acelera la descomposición y genera olores desagradables. El resultado es la pérdida de textura y sabor, haciendo que los embutidos se tornen viscosos y poco apetecibles.

Recomendaciones para conservar embutidos en el refrigerador

La FDA y especialistas en salud pública recomiendan seguir estas prácticas para mantener jamón, salchichas y otros embutidos frescos y seguros para el consumo:

  • Eliminar el empaque original: Una vez abierto el producto, desecha la bolsa de plástico del supermercado.
  • Utilizar recipientes herméticos: Coloca los embutidos en tápers de vidrio o plástico con tapa hermética. Esto evita la contaminación cruzada y mantiene la humedad bajo control.
  • Envolver en papel film o de cocina: El papel film transparente o el papel de cocina permiten proteger los alimentos sin generar condensación excesiva.
  • Guardar en la parte más fría del refrigerador: Coloca los embutidos en la zona destinada a carnes frías o en la parte superior del refrigerador, donde la temperatura es más estable.

Cuidados adicionales para prolongar la frescura

Para reducir riesgos y conservar los alimentos en óptimas condiciones, las autoridades de salud recomiendan:

  • Refrigerar los alimentos inmediatamente; no dejar carnes, lácteos o embutidos fuera más de dos horas.
  • No sobrecargar el refrigerador, para que el aire frío circule de manera uniforme.
  • Mantener el refrigerador a una temperatura máxima de 4°C y el congelador a -18°C.
  • Descartar cualquier producto que presente moho, textura viscosa o un olor inusual.
Recomendaciones para conservar embutidos en
Recomendaciones para conservar embutidos en el refrigerador Foto: (iStock)

Evitar intoxicaciones y desperdicio

La correcta conservación de embutidos no solo mejora su sabor y textura, sino que también ayuda a prevenir intoxicaciones alimentarias. El uso de bolsas de plástico para almacenarlos en el refrigerador incrementa el riesgo de proliferación bacteriana y acorta la vida útil del producto. Optar por recipientes herméticos y respetar las temperaturas recomendadas es la mejor estrategia para asegurar la frescura y seguridad de estos alimentos.