¿Es mejor la miel que el azúcar para diabéticos? Expertos aclaran el mito

Aunque suele considerarse un endulzante “natural” y más saludable, especialistas explican por qué no es una alternativa libre

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La idea de que la miel es una opción más saludable que el azúcar blanca está ampliamente difundida. En redes sociales y conversaciones cotidianas se repite que, por ser “natural”, podría ser más segura para personas con diabetes. Sin embargo, médicos y nutriólogos advierten que esta afirmación requiere matices importantes.

La diabetes es una enfermedad metabólica caracterizada por alteraciones en la producción o en la acción de la insulina, la hormona encargada de permitir que la glucosa entre a las células para ser utilizada como fuente de energía.

Cuando esta función falla, los niveles de azúcar en sangre aumentan, lo que puede derivar en complicaciones cardiovasculares, renales, neurológicas y visuales a largo plazo.

¿Qué contiene realmente la miel?

Desde el punto de vista nutricional, la miel está compuesta principalmente por azúcares simples:

  • Aproximadamente 38 por ciento fructosa
  • Cerca de 31 por ciento glucosa
  • Agua y pequeñas cantidades de antioxidantes y minerales

Esto significa que, aunque proviene de un proceso natural, su impacto metabólico sigue estando relacionado con la carga de carbohidratos simples que aporta.

¿Qué ocurre en el cuerpo de una persona con diabetes?

En la Diabetes tipo 1 existe un déficit absoluto de insulina, mientras que en la Diabetes tipo 2 predomina la resistencia a la insulina y una producción insuficiente relativa. En ambos casos, la consecuencia es la misma: la glucosa no ingresa eficientemente a las células y permanece elevada en la sangre.

Por ello, el origen del azúcar —sea miel, azúcar refinada, mascabado o jarabes— no elimina el problema de fondo. Cualquier exceso de azúcares simples puede traducirse en un aumento de la glucemia.

Especialistas coinciden en que no se trata de clasificar los endulzantes como “buenos” o “malos”, sino de entender su impacto fisiológico. En diabetes, lo determinante es la cantidad total de carbohidratos consumidos, la carga glucémica del alimento y el control individual de cada paciente.

¿Tiene la miel alguna ventaja frente al azúcar?

Algunos estudios indican que la miel puede tener un índice glucémico ligeramente menor que la sacarosa (azúcar de mesa), lo que podría generar un aumento algo más gradual de la glucosa en determinados casos. Además, contiene antioxidantes que no están presentes en el azúcar refinada.

Sin embargo, estas diferencias no la convierten en un alimento libre o terapéutico. Su consumo en personas con diabetes debe considerarse dentro del plan de alimentación indicado por un profesional de la salud.

¿Puede una persona con diabetes consumir miel?

La respuesta depende del control metabólico individual. En pequeñas cantidades y dentro del conteo total de carbohidratos diarios, podría incorporarse ocasionalmente, siempre bajo supervisión médica o nutricional. No obstante, sustituir azúcar por miel no elimina el riesgo de hiperglucemia.

La miel no es una alternativa inocua para personas con diabetes. Aunque sea natural, sigue siendo una fuente de azúcares simples que impactan directamente en los niveles de glucosa en sangre.

El verdadero enfoque para el control de la enfermedad no radica en elegir un endulzante “más saludable”, sino en mantener un manejo integral que incluya alimentación balanceada, actividad física y seguimiento médico constante.