Así es como Los Zetas usaban caballos para lavar dinero en EEUU

El sector ecuestre fue uno de los utilizados por el grupo criminal para blanquear sus activos

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(Infobae México/Jesús Avilés)
(Infobae México/Jesús Avilés)

En el marco de la conmemoración del Día del Trabajo de 2010 en Estados Unidos se realizó, como cada año, la ya tradicional carrera de caballos All American Futurity.

La tarde de aquel 6 de septiembre, el ganador fue un equino cuarto de milla llamado Mr. Piloto, el cual se llevó la victoria por una nariz. Años después, se supo que su triunfo había sido resultado de un complejo esquema de lavado de dinero orquestado por una de las organizaciones criminales más violentas de México: Los Zetas.

Según una serie de testimonios presentados ante la Corte de Apelaciones del Quinto Circuito de Estados Unidos, Mr. Piloto era propiedad de Miguel Ángel Treviño Morales, alias ‘Z-40′, uno de los principales jefes del cártel.

Uno de sus subordinados se encargó de pagarle a todos los encargados de abrir las rendijas durante el evento para darle ventaja al semental del líder criminal. Se estima que se habrían entregado alrededor de 110 mil dólares al personal de la pista para beneficiar a Mr. Piloto, pero eso era sólo una fracción de la cantidad de recursos que el cártel invertía en esta industria para blanquear sus activos.

Según la investigación Mexican Money Laundering in the United States: Analysis and Proposals for Reform publicada recientemente en el Journal o Illicit Economies and Development, múltiples jefes de Los Zetas gastaron hasta 16 millones de dólares en Texas, Oklahoma, Nuevo México y California en operaciones relacionadas con caballos.

Mr. Piloto es un caballo
Mr. Piloto es un caballo que le pertenecía a Miguel Ángel Treviño Morales. (stallionesearch.com)

Sus recursos ilícitos eran blanqueados por medio de transacciones para adquirir tierras, comprar, alimentar, cuidar y entrenar caballos de carreras. En ocasiones, el dinero no regresaba a México —como se acostumbra en este tipo de esquemas—, sino que se utilizaba en efectivo en Estados Unidos para seguir alimentando las inversiones en este rubro.

Como ejemplo, la y los autores del artículo señalan que un mismo caballo podía ser “vendido y revendido en un ciclo continuo de subastas legítimas” en las que se usaba dinero proveniente de la venta del narcotráfico.

En ocasiones, el grupo criminal incluso obligaba a sus víctimas de secuestro a participar en esta red financiera. La investigación expone que una persona a la que mantuvieron cautiva fue enviada a subasta de caballos en Oklahoma.

Después de haber sido torturada por Los Zetas, la víctima recibió la instrucción de pagar 310 mil dólares por un caballo que valía sólo 15 mil, lo que ayudó a lavar 295 mil dólares de la organización criminal.

Las actividades contempladas en este esquema incluso llegaban al “blanqueo de semen”. Acorde con lo establecido en el texto, era común que el esperma de un caballo propiedad de Los Zetas se utilizara para inseminar a otro ejemplar del grupo criminal. Los cargos que generaba la crianza del semental resultante eran transferidas posteriormente entre los mismos criminales como dinero “limpio”.

Esta red fue descubierta por las autoridades estadounidenses y en 2013 el Buró Federal de Investigaciones (FBI, por sus siglas en inglés) encabezó un operativo para asegurar un rancho en Oklahoma, en donde Los Zetas resguardaban a 455 caballos de carrera.