Por qué las universidades de México y España creen que las personas deben estudiar hasta los 98 años

Profesionistas maduros, jubilados, o personas socialmente aisladas, deben seguir en las aulas por toda la vida, consideran los rectores de las principales universidades

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Con el avance tan acelerado
Con el avance tan acelerado del mundo, todas las personas deberán realizar estudios de actualización por casi toda su vida. FOTO: MARIO JASSO /CUARTOSCURO.COM

Las universidades deben prepararse para atender a estudiantes desde los 18 y hasta los 98 años de edad, pues en el mundo actual no se puede trabajar solamente con lo aprendido hace décadas, coincidieron los participantes de la Cumbre de Rectoras y Rectores México-España 2024.

El rector de la Universidad Internacional de Catalunya, Alfonso Méndiz Noguero, explicó por qué las universidades ahora deben trabajar con estudiantes de 18 a 98 años, pues la enseñanza y la especialización serán la clave para seguir vigentes en el campo laboral.

“Nosotros impulsamos la simulación para la actualización profesional y desarrollamos los llamados Campus de la Experiencia, donde personas de 65 o 70 años pueden seguir adelante y aprender en aulas, conferencias, cursos, y educarse más en historia, medicina, literatura o nuevas tecnologías”, explicó Méndiz Noguero.

En ese sentido, Eva Ferreira García, rectora de la Universidad del País Vasco, destacó la necesidad de mantenerse cerca del aprendizaje, pues “hay que actualizarse y continuar la formación”.

Las personas deben actualizar sus
Las personas deben actualizar sus conocimientos para evitar las brechas con las personas más jóvenes. (Imagen ilustrativa Infobae)

La comunidad académica considera que con el creciente avance de la tecnología, los adultos mayores necesitan actualizarse para reducir la brecha tecnológica y de aprendizaje en temas como las emociones, nuevas herramientas digitales, adelantos médicos o liderazgo personal.

Por lo tanto, ya no basta con graduarse en alguna universidad para desempeñar una profesión por el resto de la vida, pues los cambios acelerados en el mundo obligarán a la mayor parte de la población a actualizaciones constantes, por esa razón, las escuelas deben prepararse para brindar una educación constante.

Seguir con la enseñanza para las personas que hace años egresaron de la universidad y hoy son profesionistas maduros, jubilados o personas socialmente aisladas, es uno de los principales retos que enfrentan las instituciones de educación superior, coincidieron durante el encuentro.

Sin embargo, tampoco se puede minimizar que quienes llevan años en algún campo laboral han adquirido nuevos conocimientos y habilidades, por ello se suma el reto de cómo evaluar y acreditar la educación no formal.

Por su parte, María Lilia Cedillo Ramírez, rectora de la Benemérita Universidad de Puebla habló de la necesidad de la creación de universidades para adultos.

Una mujer adulta cursando un
Una mujer adulta cursando un posgrado a distancia- (Imagen Ilustrativa Infobae).

“Necesitamos capacitar a los profesionistas con educación continua, mediante cursos con valor curricular. Para ello creamos la Universidad para Adultos, que busca la formación y actualización de personas mayores”, resaltó la rectora poblana.

Los rectores ibéricos señalaron que en aquél país se puso en marcha el Programa Erasmus Plus, donde el promedio de edad de los alumnos es de 68 años, quienes realizan visitas para relacionarse con otras personas mayores a través de la socialización y el conocimiento.

La inclusión es clave para reducir la brecha digital, donde los jóvenes llevan la delantera, incluso a sus profesores, señalaron los especialistas en educación.

La Universidad Autónoma de Baja California (UABC) destacó la importancia de la educación continua y el aprendizaje a lo largo de la vida, equiparando su importancia con la de títulos universitarios formales.

Luis Enrique Palafox Maestre, rector de esta institución, apuntó que buscan incorporar modelos de enseñanza híbridos, programas de actualización, así como cursos en línea gratuitos.

Este nuevo enfoque no sólo se centra en la adquisición de conocimientos técnicos o especializados, sino que también pone un especial énfasis en el desarrollo de “habilidades blandas” como el crecimiento socioemocional, gestión de finanzas personales y herramientas de aprendizaje continuo.

La propuesta busca modificar el modelo educativo para hacerlo más adaptable a las necesidades actuales, permitiendo incluso que ciertas habilidades adquiridas en el ámbito laboral puedan ser acreditadas de manera formal.

La propuesta ha sido respaldada por representantes de otras instituciones educativas, quienes concuerdan en la necesidad de esta flexibilización. Argumentan que la modalidad educativa debe evolucionar para preparar a los estudiantes no sólo en su ámbito profesional sino también en su desarrollo personal y social.