Un juez federal de Washington resolvió este martes que el Kennedy Center no puede volver a colocar el nombre del presidente Donald Trump en la fachada del recinto, al considerar que la medida contradice una orden judicial previa y la ley que reserva el monumento a la memoria de John F. Kennedy.
El fallo del juez de distrito Christopher R. Cooper bloqueó la inscripción que el consejo directivo pretendía añadir bajo el nombre oficial del centro: “Restaurado y renovado por el presidente Donald J. Trump”. A su vez, impide bautizar los terrenos exteriores como “Plaza Presidente Donald J. Trump”.
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“En pocas palabras, los demandados no pueden instalar monumentos en honor al presidente Trump ni a ninguna otra persona o entidad en el Centro Kennedy sin la aprobación del Congreso. La resolución de la junta contraviene una orden judicial federal y una ley promulgada por el Congreso”, escribió Cooper recogido por The New York Times.
Poco antes de que se conociera la resolución, el mandatario afirmó en Truth Social que el Kennedy Center se encuentra en un “estado virtual de colapso” y sostuvo que el juez lo obligaba a mantenerlo abierto pese a los riesgos de seguridad que, según dijo, enfrenta el edificio.
Trump aseguró que la Junta Directiva había votado “firmemente” para salvar el recinto y que sus integrantes saben que él es “el único capaz de lograrlo”, por su capacidad para recaudar fondos y llevar adelante la reconstrucción.
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Además, calificó a Cooper de un “juez muy hostil y con conflictos de intereses” y alegó que, si impedía el cierre para ejecutar las obras, el edificio quedaría “condenado al desastre”.
Cooper consideró que la nueva inscripción eludía una prohibición anterior
El juez ya había determinado en mayo que solo el Congreso podía modificar la denominación del Centro John F. Kennedy para las Artes Escénicas.
Por esa decisión, el centro retiró las letras con el nombre de Trump que había instalado en diciembre y colocó una estructura de andamios y lonas que aún permanece en pie, precisó The New York Times.
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El 13 de agosto, el consejo aprobó la nueva fórmula que dijera “restaurado y renovado” por el presidente.
El directorio sostuvo que la frase no implicaba un cambio de nombre, sino un reconocimiento a la ayuda de Trump. Cooper rechazó ese argumento y calificó la estrategia de “malabarismos lingüísticos”, consignó ABC News.
La junta también aprobó una eventual inscripción que indique que el centro fue financiado por el Fondo Trump Kennedy Center, en caso de que el fondo alcance los USD 100 millones.
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Cooper evitó pronunciarse al respecto porque aún no ha alcanzado ese objetivo, aunque señaló que esa alternativa también vulneraría su fallo previo.
El Tribunal de Apelaciones del Circuito del Distrito de Columbia aún debe resolver si el nombre de Trump puede volver a figurar en el centro. El caso podría llegar a la Corte Suprema de Estados Unidos, detalló The New York Times.
El juez cuestionó que el financiamiento dependa de homenajear a Trump
La junta sostiene que necesita el respaldo del presidente para afrontar la situación económica y el deterioro estructural del recinto.
En documentos judiciales, advirtió que impedir el reconocimiento podría desalentar a los donantes, disminuir los aportes financieros y paralizar la rehabilitación estructural.
En su dictamen, Cooper señaló que el centro no presentó pruebas de que las donaciones actuales o futuras dependieran de exhibir el nombre del presidente y recordó que el Congreso ya había asignado USD 257 millones para las reformas, reportó ABC News.
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El juez también indicó que la caída de ingresos coincidió con el cambio de nombre aprobado en diciembre. Desde entonces, artistas cancelaron sus actuaciones, la Ópera Nacional de Washington puso fin a una residencia de 50 años y las ventas de entradas disminuyeron.
La junta evaluó cerrar el edificio para renovaciones
La resolución llegó poco antes de una reunión del consejo, en la que se votó el cierre del edificio por renovaciones.
En un borrador distribuido entre los miembros de la junta, los administradores alertaron que el inmueble es inseguro y que sus dificultades financieras amenazan la continuidad de las operaciones.
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Como ejemplo, citaron una tormenta ocurrida el 4 de septiembre, durante la cual una sección de yeso de aproximadamente 1,2 por 1,5 metros se desprendió del techo del Gran Vestíbulo, a unos 18 metros de altura, sin causar heridos, informó The Washington Post.
Asimismo, inspectores detectaron al menos otras siete áreas con daños visibles vinculados a filtraciones de agua, según documentos de los responsables del recinto citados por el diario.
A causa del cierre, la programación continuaría en The Reach, una ampliación del complejo, y en otros escenarios. Los Kennedy Center Honors y el Mark Twain Prize también se realizarían en otras sedes mientras duren las obras.
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