Así es el pueblo de Florida donde todos sus habitantes tienen un avión

Los residentes disfrutan de una experiencia única, donde despegar desde la puerta de su hogar es parte de la rutina y los aviones siempre tienen prioridad

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Ubicada en el centro de Florida, existe una comunidad privada en la que la aviación es parte de la vida cotidiana de sus habitantes. Se trata de Spruce Creek, un enclave residencial donde las calles funcionan como rutas de rodaje y la mayoría de los vecinos posee su propia aeronave.

Este lugar, conocido también como aeropuerto privado 7FL6, fue diseñado para integrar viviendas e infraestructuras aeroportuarias en un solo espacio, convirtiendo la convivencia entre casas y aviones en el núcleo del modelo urbanístico.

De acuerdo con The Times of India, Spruce Creek se construyó sobre las pistas de un antiguo aeropuerto militar, lo que permitió adaptarlo más tarde como aeropuerto residencial tras el cierre de la base.

Spuce Creek, un lugar residencial
Spuce Creek, un lugar residencial en el que las calles tiene como vías de rodaje y donde la mayoría de los vecinos tienen su propia aeronave.

Hoy, la villa atrae tanto a quienes vuelan como pasatiempo como a expilotos profesionales y personas ligadas a la industria aeronáutica. El barrio cuenta con una pista de aterrizaje central y una red de calles que, en su mayor parte, también son caminos de rodaje para aeronaves.

Los datos revelan la magnitud de este fenómeno: alrededor de 650 aviones privados están registrados en la comunidad, donde residen más de 5.000 personas. Dotada con una pista de aterrizaje de 1.219 metros de longitud (4.000 pies), Spruce Creek permite operar tanto a pequeñas aeronaves como a modelos corporativos de mayor tamaño, una característica poco frecuente en zonas residenciales.

Así funciona Spruce Creek

Spruce Creek está gestionada por la Asociación de Propietarios de Spruce Creek, entidad que administra las normas privadas sobre tránsito y el acceso de visitantes.

Dentro del conocido concepto de “fly-in community”, los residentes pueden despegar o aterrizar prácticamente desde la puerta de su vivienda.

Según el sitio oficial, la comunidad dispone de aproximadamente 13 kilómetros de calles dobles: habilitadas tanto para automóviles como, sobre todo, para aeronaves. Los aviones gozan de prioridad absoluta, de modo que cualquier conductor debe detenerse completamente si una aeronave se aproxima. Además, está prohibido circular en paralelo o adelantar a una aeronave en movimiento.

Spruce Creek fue concebida sobre
Spruce Creek fue concebida sobre las pistas de un antiguo aeropuerto militar. Fuente: Instagram @sprucecreekflyin

La web Spruce Creek Realty detalla que el pueblo cuenta con una pista asfaltada privada de 4.000 pies de longitud (más de 1.200 metros), equipada con iluminación y sistemas de aproximación por GPS. La pista permanece disponible las 24 horas para uso exclusivo de residentes y visitantes autorizados.

Cuánto cuesta adquirir una vivienda

La oferta de inmuebles en Spruce Creek está íntimamente ligada a la aviación. Muchas de las residencias son “hangar homes”: casas con uno o más hangares en la misma parcela, lo que permite a los propietarios trasladar sus aviones directamente desde su domicilio hasta la pista, evitando desplazamientos externos y reforzando el carácter práctico de la aviación privada en el día a día del vecindario.

Asimismo, existen condominios, casas adosadas y viviendas unifamiliares sin instalaciones aeronáuticas, aunque con acceso a todos los servicios de la comunidad. También hay parcelas y extensas fincas residenciales para quienes prefieren desarrollar proyectos personalizados.

Los precios de las viviendas varían desde USD 200.000 hasta varios millones de dólares en el caso de propiedades más grandes, con múltiples hangares y servicios adicionales.

Acceso controlado y regulaciones para la llegada por tierra y aire

La seguridad privada durante las veinticuatro horas es una constante: el ingreso, tanto terrestre como aéreo, está estrictamente regulado. No se admite la entrada de visitantes sin invitación previa y es obligatorio registrar todas las aeronaves.

Para quienes llegan volando, existen sectores exclusivos destinados al estacionamiento de aeronaves visitantes, con requisitos particulares para estadías cortas o pernoctas.

Los interesados en adquirir una propiedad pueden solicitar visitas privadas a través de agencias inmobiliarias locales, mientras que el resto del acceso permanece restringido. Tanto el aeropuerto como la comunidad reflejan un modelo singular de convivencia urbana y aeronáutica, respaldado por un reglamento específico y una administración centralizada.