
Francia es un país que presume de pueblos con encanto, donde cada rincón esconde siglos de historia y una identidad arquitectónica inconfundible. Desde las calles empedradas de Eguisheim en Alsacia hasta los colores de Roussillon en la Provenza, los pequeños municipios franceses invitan a perderse entre plazas medievales, casas de entramado de madera y antiguas abadías. En el sur, lejos de las rutas más transitadas, Brantôme sobresale como una joya singular apodada la “Venecia verde” del Périgord, donde las aguas del Dronne abrazan un casco histórico de ensueño.
Y es que Brantôme seduce al visitante desde el primer instante. El río Dronne rodea completamente el núcleo urbano, convirtiendo la localidad en una isla fluvial conectada por cinco puentes que comunican el centro con el resto del Périgord. Tres calles principales recorren este pequeño paraíso, donde la piedra y la vegetación se entrelazan para crear una atmósfera apacible y refrescante.
PUBLICIDAD
A diferencia de la famosa ciudad italiana, aquí no hay góndolas ni palacios, pero las piraguas y los sauces llorones se reflejan en las aguas tranquilas, mientras libélulas y aves dan vida a la ribera. El Boulevard Coligny da acceso a la villa, atravesando un arco al pie del acantilado y dejando atrás restaurantes y tiendas artesanas que anticipan la hospitalidad local.
La abadía troglodítica: leyenda y piedra viva
El corazón de Brantôme late bajo la sombra de una abadía troglodítica, cuya historia se remonta al siglo VIII. Según la leyenda, fue Carlomagno quien fundó el monasterio en el año 769 depositando las reliquias de San Sicario, uno de los Santos Inocentes. Las cuevas excavadas en la roca fueron hogar de los primeros monjes y conservan hoy vestigios de la vida cotidiana: lavaderos, molinos y palomares trogloditas. La visita a la abadía es un viaje al pasado. De las diez cuevas originales, destaca la del Juicio Final, decorada con bajorrelieves que muestran un inquietante “triunfo de la muerte” y una crucifixión de inspiración italiana.
PUBLICIDAD

El silencio y la penumbra de estas grutas transmiten la espiritualidad de los primeros ermitaños. El campanario románico, considerado el más antiguo de Francia, se eleva de forma sorprendente sobre un saliente rocoso de doce metros. Su silueta, de cuatro pisos, desafía el equilibrio y constituye uno de los grandes hitos arquitectónicos del pueblo. El claustro gótico, aunque parcialmente conservado, permite imaginar la vida monacal que animaba estas galerías siglos atrás.
Patrimonio, naturaleza y leyenda en el Périgord Verde
La vida tranquila y contemplativa, que atrajo a los monjes en la Edad Media, sigue definiendo el espíritu de Brantôme. El Moulin de l’Abbaye, antiguo molino reconvertido en hotel gastronómico, aparece envuelto en hiedra y resume la elegancia rústica del lugar. Aquí la tradición culinaria local se disfruta con vistas al río, en un entorno que destila la famosa douceur de vivre del Périgord.
PUBLICIDAD
Además, en verano, el río Dronne regala uno de los grandes atractivos de Brantôme: su playa fluvial ajardinada, situada al borde mismo de la abadía y protegida por el meandro del río. Es un espacio fresco y natural, ideal para sumergir los pies en el agua y contemplar el puente románico del pueblo, o dejarse llevar por la calma que reina en este rincón ajardinado.
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
Últimas Noticias
La cueva en Francia donde cabría Notre Dame: se midió con un globo aerostático y tiene esculturas milenarias
Tardó 200 millones de años en formarse por la acción de un mar prehistórico y un lago subterráneo que se secó

Cinco ciudades europeas poco conocidas que merece la pena visitar: desde un anfiteatro romano hasta el puente de los Dragones
Un recorrido por destinos europeos con historia, arquitectura singular y rincones que sorprenden lejos de las rutas turísticas más habituales

La casa en la que se alojó Cristobal Colón antes de hacer su viaje a América: actualmente es un museo con patios canarios y siglos de historia
El edificio, situado en el histórico barrio de Vegueta, conserva elementos de la arquitectura tradicional canaria

Un pueblo lleno de leyendas y brujas: así es la región andaluza con calles estrechas y empinadas que está repleta de casas blancas
En plena Alpujarra granadina, este pequeño municipio destaca por su arquitectura tradicional y su ubicación entre las montañas de Sierra Nevada

Un incendio durante las guerras carlistas cambió para siempre el destino de este monasterio perdido en la Montaña Alavesa
El edificio fue levantado entre los siglos XIV y XV y actualmente está en ruinas



