El pueblo medieval de la Comunidad Valenciana: entre murallas y vestigios de la época medieval

Un municipio mágico declarado Bien de Interés Cultural

Guardar
Mascarell, Nules (Shutterstock España)
Mascarell, Nules (Shutterstock España)

Pese a que hace ya algunos siglos que España se despidió de la Edad Media, todavía encontramos en ciertos territorios vestigios de esta época. Fortificaciones, torres, castillos e iglesias son algunos de los regalos que nos dejó. Aunque estas joyas estén presentes en múltiples municipios a lo largo de todo el estado, la Comunidad Valenciana, en concreto Castellón, puede presumir de albergar el único pueblo completamente amurallado, que se mantiene fiel a esta etapa de la historia.

Mascarell no sólo conserva su fortificación en condiciones excelentes, sino que no ha crecido extramuros. Dentro de sus murallas viven únicamente unas 200 personas, no obstante, son muchos los turistas que se acercan a descubrir este lugar único y mágico. A pesar de que baste un paseo por las calles para viajar en el tiempo hasta la Edad Media, esta aldea quiere mantener el recuerdo de esta época latente, por ello, cada año se celebra la Gran Feria Medieval. Durante esta fiesta, la villa se transforma completamente, haciendo que los visitantes sientan que están viviendo en el medievo.

Declarado Bien de Interés Cultural

Este pequeño recinto fortificado, que pasó a ser un anexo de Nules a finales del siglo XIX, fue declarado Bien de Interés Cultural en 1995 por tener unas características únicas. Para conocer su origen, hay que remontarse en la historia hasta la expulsión de los musulmanes de la población vecina, Burriana. El nombre Mascarell proviene del árabe y significa ‘campamento’. Las murallas datan del año 1553, cuando esta villa estaba rodeada por un foso para evitar ser invadida. Hoy en día, se ha convertido en una acequia de riego.

El primer documento que existe sobre este lugar es de 1310, cuando Jaime I echó a los moriscos de Burriana y se establecieron en el límite entre esta aldea y Nules, Mascarell. Cuando los musulmanes también fueron desalojados de este municipio, se quedó casi despoblado y sufrió una grave crisis de la que no se recuperó hasta bien entrado el siglo XVIII.

Las murallas de Mascarell

Las murallas de Mascarell, hechas de mortero, tierra y ladrillo, son una obra del siglo XVI. Miden 620 metros de perímetro, tienen 120 centímetros de grosor y seis metros de altura formando una planta casi cuadrangular. Fueron fabricadas en mampostería, no están almenadas, cuentan con cuatro torres (en el centro de cada lado), y tienen dos accesos, que miran a oriente y a occidente.

Un municipio con siete calles

Plaza Mayor de Mascarell, Nules
Plaza Mayor de Mascarell, Nules (Shutterstock España)

Al no haber crecido extramuros, Mascarell depende totalmente de su compañera Nules, a la que se unió en 1872, pasando a ser una pedanía. De su interior destaca la Plaza Mayor, que es el centro neurálgico de la población y donde se halla la Iglesia Parroquial de San Agustín, construida en estilo barroco valenciano. Al ser una villa tan pequeña, sólo cuenta con siete calles con cuatro nombres. Sus casas y calles son muy estrechas y dentro del recinto amurallado, sólo se puede aparcar en la Plaza Mayor.

Cómo llegar

Si acudimos a Mascarell desde Castellón de la Plana, tendremos que circular por la N-340 durante 19,3 kilómetros, un recorrido que no nos llevará más de 21 minutos.

Se trata de un archipiélago formado por cuatro islas de las que solo es visitable una debido al gran valor medioambiental del conjunto