
Con más de 3.550 playas repartidas en 22 provincias donde disfrutar del sol y del agua, España cuenta con una riqueza litoral incuestionable. Contamos con arenales para todos los gustos: pequeños, grandes, escondidos, entre acantilados, a orillas de los municipios o apartados. Existen pocas cosas tan placenteras como ir a la playa y sólo escuchar el rugido de las olas. No obstante, siempre hay alguien que considera oportuno colocar la toalla a escasos metros de la nuestra y estropearnos este momento. Por ello, hacemos un repaso por cinco de las playas más largas del país en el que resultará casi imposible toparse con alguien.
La playa de Doñana, Huelva

Es la que se lleva el récord de longitud con creces, sus 28 kilómetros se enclavan en el Parque Nacional y Natural de Doñana con un paisaje que combina dunas móviles, marismas y pinares. Su aspecto es casi prístino, ya que, al estar incluida dentro de un parque nacional, la actividad humana está estrictamente regulada para preservar su pureza y biodiversidad. Pasear por sus arenas doradas es adentrarse en un espacio virgen y salvaje, donde los únicos protagonistas son el viento, el mar y las aves.
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La playa Castilla, Almonte

Situado a Poniente de Matalascañas, este arenal tiene unos veinte kilómetros de costa, de acantilados abruptos y con inmensas dimensiones. Es una extensa y sorprendente playa rústica, sin urbanizar, casi virgen, donde habitualmente se practica el nudismo. Otro enclave ideal para disfrutar del entorno del Parque Natural de Doñana con sus impresionantes precipicios formados por dunas.
La playa de Cofete, Fuerteventura

Sus 12 kilómetros de longitud hacen de esta playa una de las más espectaculares de España. Está incrustada en un entorno salvaje en el extremo sur de la isla, en la península de Jandía, dentro del parque natural con el mismo homónimo. Se caracteriza por su virginidad y por un paisaje en el que el ocre de las montañas se entremezcla con el color dorado de la arena y el turquesa de sus aguas. Lo primero que resalta de este enclave es la espectacularidad de su entorno: a un lado, unas enormes paredes que llegan a elevarse más de 800 metros, por otro, el inmenso mar acaricia la costa.
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Playa Punta del Fangar, Tarragona

La Punta del Fangar se encuentra en el norte del Delta del Ebro, se trata de una península con una longitud de unos siete kilómetros y una anchura de tres que se adentra en el mar. Es uno de los lugares más singulares del Delta del Ebro, ya que a diferencia del resto de territorios ocupados por campos de arroz, lo único que encontramos aquí es un extenso desierto con una única edificación, la Faroleta.
La playa Norte, Castellón

Es la playa de Peñíscola por excelencia, custodiada por el Castillo del Papa Luna, es abierta y urbana, de arena dorada y aguas turquesas, se extiende cinco kilómetros. Un lugar donde disfrutar del mar y del sol. Gracias a sus amplias dimensiones es el enclave perfecto para relajarse, tomar el sol, dar largos paseos por la orilla o disfrutar de los deportes acuáticos.
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