
En España hay aproximadamente 20.000 fortalezas, resultado de múltiples enfrentamientos entre musulmanes y cristianos, los ataques de los piratas y la lucha por el poder entre la nobleza y la monarquía.
Derruidos o en pie, entre montañas o al borde del mar, la Asociación Española de Amigos de los Castillos contabiliza unos 10.200, la mayor parte concentrados en Castilla, Cataluña, Aragón y Jaén. A diferencia de otras fortalezas europeas, las de nuestro país no eran palacios, sino que tenían funciones defensivas y militares.
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En el corazón de Cabo de Gata, en la provincia andaluza de Almería, se encuentra Los Escullos, un pequeño y antiguo núcleo pesquero dentro del Parque Natural del Cabo de Gata-Níjar.
La Playa del Arco, considerada una de las mejores playas de la provincia de Almería, se halla en esta área y destaca por su magnificencia paisajística. Este lugar se caracteriza por sus acantilados y escolleras, que son dunas fosilizadas, ofreciendo una vista espectacular que atrae a numerosos visitantes cada año, según apunta la web oficial de turismo de Andalucía.
La duna fosilizada más grande del Parque Natural

En Los Escullos se encuentra la duna fosilizada más grande del Parque Natural. La formación de este fósil de arena oolítico es curiosa, ya que, data de hace más 100.000 años, cuando el mar Mediterráneo cubría toda la zona del Parque Natural.
Los oolitos son partículas pequeñas y esféricas constituidas por capas concéntricas de carbonato de calcio que se agregan alrededor de un núcleo de arena en aguas marinas cálidas y poco profundas. Después, el mar, debido a un cambio climático que hizo aumentar las temperaturas, retrocedió hasta sus límites actuales, dejando al descubierto esta espectacular duna. Más tarde, fue la erosión del viento, la lluvia y el oleaje del mar quienes han esculpido estas caprichosas formas junto al agua, tal y como explica la página oficial del Parque Natural Cabo de Gata.
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El castillo de San Felipe
Al borde del mar, alejado unos diez metros de la costa, se alza este impresionante castillo calcáreo de aproximadamente ocho metros de altura, conformando una notable formación rocosa.
Construido en el siglo XVIII por orden del rey Carlos III, el castillo de San Felipe forma parte de la batería defensiva diseminada por toda la costa, desde Garrucha (Almería) hasta Manílva (Málaga) con el objetivo de evitar ataques de piratas y de posibles enemigos. Sin embargo, fue saqueado por los franceses en la Guerra de la Independencia.
Su sistema de protección se fue cambiando y modulando conforme a las necesidades y cambios en las técnicas bélicas que así lo aconsejaban. Esta fortaleza albergó cuatro cañones de defensa. Ahora el espacio que un día ocuparon, da lugar a un balcón redondo que ofrece una de las mejores panorámicas del litoral del Parque.
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