Pitágoras, filósofo griego: “Elige siempre el camino que parezca mejor, aunque parezca difícil; la costumbre pronto lo hará agradable”

Figura imprescindible en el nacimiento de la música y de las matemáticas, este pensador del siglo VI a. C. fue uno de los primeros en reflexionar sobre la relación entre lo difícil y lo que nos puede hacer crecer como personas

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Pintura del filósofo griego Pitágoras.
Pintura del filósofo griego Pitágoras.

Aunque muchos no conozcan a Pitágoras de Samos, probablemente sea el filósofo que, sin saberlo, más influya en nuestro día a día. Suyo fue el famoso teorema matemático que se utiliza para calcular distancias de todo tipo, y a él le debemos también el desarrollo de la armonía musical presente en todas las canciones que escuchamos.

Además de todo eso, Pitágoras dejó tras de sí una de las corrientes filosóficas más importantes de la Antigua Grecia. Fundada en el siglo VI a. C., la escuela pitagórica fue más allá del mero pensamiento y se convirtió en una especie de comunidad mística, que combinaba ideas como la reencarnación del alma, la armonía del universo y la importancia de las leyes éticas y políticas para vivir en comunidad.

Pitágoras no dejó ninguna obra escrita. Todo lo que sabemos de él procede de sus discípulos y de autores posteriores como Diógenes Laercio, Porfirio o Jámblico, que recopilaron enseñanzas y anécdotas. Aun así, sus máximas siguen siendo profundamente inspiradoras, como esta máxima: “Elige siempre el camino que parezca mejor, aunque parezca difícil; la costumbre pronto lo hará agradable”, donde aborda uno de los temas centrales de la filosofía de la Antigüedad: la virtud.

Pitágoras en el cuadro de 'La escuela de Atenas', pintado por Rafael Sanzio.
Pitágoras en el cuadro de 'La escuela de Atenas', pintado por Rafael Sanzio.

El significado de las palabras de Pitágoras

La frase del filósofo griego apunta directamente al esfuerzo consciente que implica tomar buenas decisiones. Para el filósofo, la vida no consistía en buscar lo fácil, sino lo correcto. En ese sentido, una de las frases que también le atribuyeron sus discípulos era que no hay que decir “poco en muchas palabras”, sino “mucho en pocas”. La claridad y la disciplina, así, eran dos caras de una misma moneda, donde la posición del individuo era fundamental, en tanto que era libre de tomar sus propias decisiones.

El mensaje también conecta con la idea de que el hábito transforma la dificultad en algo natural. Lo que al principio cuesta (levantarse temprano, hacer ejercicio o aprender una habilidad) acaba formando parte de nuestra rutina. Sin saberlo, Pitágoras anticipaba conceptos que hoy se emplean en la psicología del comportamiento, donde la repetición acaba por convertir el esfuerzo en costumbre, y la costumbre transforma la repetición en naturaleza.

Por último, las palabras de Pitágoras también cuentan con una dimensión ética: hacer lo correcto no siempre es lo más cómodo, pero sí lo más valioso a largo plazo. Su mensaje sigue teniendo una gran vigencia en nuestros días, donde la honestidad parece muchas veces ir en contra del beneficio rápido, y donde la palabra procrastinación parece estar a la orden del día.

Las dificultades que enfrentamos son parte de nosotros

Este tipo de enseñanzas pitagóricas tuvo una gran influencia en filósofos posteriores, así como en la sociedad. Uno de ellos sería Immanuel Kant, pensador en el que encontramos un precedente de los derechos humanos con sus imperativos categóricos: aquellas leyes morales que debían cumplirse, fueran cuales fueran las consecuencias. “Obra solo según aquella máxima por la cual puedas querer que al mismo tiempo se convierta en ley universal”, escribía Kant, señalando que la elección consciente del bien responde a la responsabilidad que siempre tenemos.

El filósofo y ensayista alemán de origen surcoreano Byung-Chul Han, galardonado con el Premio Princesa de Asturias de Comunicación y Humanidades 2025. (Fundación Princesa de Asturias/UIMP/MOME)

Siglos más tarde, Friedrich Nietzsche retomaría también la relación entre lo difícil y lo que nos puede hacer mejores. A la vista queda una de sus frases más conocidas, y que hoy se cita incluso sin saber que proviene de él: “Lo que no me mata me hace más fuerte”. Desde una perspectiva distinta a la de Kant y de Pitágoras, la idea sigue siendo la misma: nuestro desarrollo como personas pasa por enfrentar las dificultades hasta incorporarlas en parte de nuestra naturaleza; en parte de quienes somos.